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El desprecio de Pedro Sánchez a las exigencias de dimisión o de someterse a una cuestión de confianza demuestra que su continuidad ya no es un proyecto político, sino un plan de fuga judicial.
Es indignante, patético y repulsivo, ver cómo el sanchismo opera ya en la insubordinación constitucional abierta. Que la soberanía nacional exija responsabilidades al presidente y este responda con soberbia, ninguneando al poder legislativo, retrata perfectamente la naturaleza del autócrata. Sin embargo, detrás de esa fachada de arrogancia y de la falsa promesa de agotar el mandato a cualquier precio, no hay fortaleza. Lo que hay es un pánico cerval, el miedo paralizante de quien se sabe acorralado por los tribunales.
La realidad es cruda: Pedro Sánchez no se aferra al poder por convicción ni por el bien de España. Se atrinchera en la Moncloa porque sabe que el Palacio es su único búnker legal. Sabe perfectamente que el día que suelte los resortes del Estado, el día que pierda el aforamiento y el control de los resortes institucionales, la maquinaria judicial caerá sobre él con todo su peso. Su resistencia no es política; es una estrategia de supervivencia penal. El presidente es plenamente consciente de que, a poco que ceda el poder que mantiene cogido con las pinzas de la corrupción y el chantaje de sus socios, su destino inmediato no será el retiro institucional, sino el banquillo de los acusados. Y ni uno de sus cómplices deja de aplaudirle cuanto más se cierra el circo judicial. Todos y cada uno de los diputados socialistas que le apoyan son sospechosos de criminalidad. Todos están pringados.
El fango judicial que rodea al entorno socialista y al propio Gobierno ya no se puede tapar con propaganda. Con las ramificaciones de las tramas corruptas asfixiando al Ejecutivo, el horizonte carcelario que se dibuja para el jefe del entramado es exponencialmente superior al de Ábalos y Koldo juntos. Él es la cúspide de la pirámide, el vértice donde convergen todas las responsabilidades del desmantelamiento institucional.
Si Sánchez rompe las reglas del Parlamento, la defensa del Estado exige no seguir la inercia de corrupción y actuar taxativamente contra un criminal enrocado en La Moncloa. Al autócrata solo se le desalojará cuando la soga de la justicia penal se cierre definitivamente sobre su cuello. Es una cuestión de tiempo, de estricta higiene y de supervivencia nacional.
Ignacio Fernández Candela
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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