15/08/2026 06:14
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Lo sucedido con el hemanísímo de Pedro Sánchez es un insulto a los sacrificios de millones de trabajadores, por generaciones, que esforzada y sacrificadamente hemos luchado para ganarnos la vida honradamente. Sin sucios ventajismos y, al parecer, en desigualdad de condiciones durante muchos años.

No hay palo que no haya tocado la mafia sanchista. El nepotismo sanchista es repugnante. Existe una bajeza parasitaria que no se conforma con asaltar las instituciones, sino que necesita, además, pisotear la dignidad de quienes creen en el esfuerzo. El caso de David Sánchez —conocido en los ambientes del fingimiento artístico como David Azagra— es  la crónica de un presunto enchufe de corte dinástico en la Diputación de Badajoz; es el retrato de una maquinaria despótica que arrolló desde la Moncloa el principio elemental de la meritocracia, utilizando a profesionales de verdad como meros decorados de usar y tirar.

La puesta en escena fue de un sectarismo asfixiante. Para vestir de legalidad lo que ya estaba entregado de antemano en los despachos del poder, se convocó un proceso selectivo. Una farsa. Una pantomima diseñada exclusivamente para dar una cobertura aparente de concurrencia, limpieza y objetividad. Al otro lado de la mesa, candidatos con currículums forjados a base de codos, talento real y años de experiencia acudieron de buena fe, ignorando que sus carpetas de méritos ya habían sido arrojadas a la papelera del destino antes incluso de abrirse.

Para quienes analizan hoy la realidad laboral desde plataformas de pulcritud profesional como LinkedIn, donde se refleja la importancia de lo profesional desde la honra, este atropello encierra un mensaje devastador: la calculada inutilidad que el poder pretende inocular en el esfuerzo propio. En ese escaparate donde miles de profesionales independientes exponen sus títulos, sus desvelos y sus carreras con la legítima aspiración de progresar por sus propios méritos, la sombra de este abuso actúa como un mazazo desmoralizador. La corrupción de los mediocres pretende imponer la falsa premisa de que el talento cotiza a la baja si no lleva el cuño del partidismo, intentando que el profesional honesto asuma la inutilidad de su propio sacrificio frente a la impunidad del asalto digital y burocrático de los colocados a dedo.

Este despotismo flagrante desborda el nepotismo tradicional para adentrarse en la crueldad institucional: hacer creer al que se esfuerza que tiene una oportunidad, mientras las cartas ya están marcadas. Una humillación pública perpetrada por quienes confunden el Boletín Oficial con el patrimonio familiar y la estructura del Estado con su propia trinchera de colocación.

Aquellos aspirantes legítimos no eran competidores; eran figurantes obligados. El rodillo monclovita los manipuló para justificar la farsa, empleando sus nombres y sus esfuerzos como un mero trámite burocrático para legitimar el asalto al puesto del «hermanísimo». Es el desprecio absoluto hacia el profesional independiente, el desplazamiento de la valía real para entronizar la sumisión y el apellido.

Si a la degeneración del abuso se suman las amenazas y los falsos testigos al capítulo judicial del hermanísimo, entonces tenemos la certeza de que el negocio de la profesión regalada se ha convertido en un tentáculo más de una mafia que, inexplicablemente, sigue en el poder para, de modo marrullero, legitimarse en próximas elecciones donde votará todo beneficiado de la trama de un tirano que debería estar ya en la cárcel. España se la juega con estos puteros devenidos del inmundo negocio de la prostitución y del chantaje.

Frente a la mediocridad protegida por el paraguas gubernamental, queda la denuncia firme de este teatro de sombras. Porque cuando el mérito es desplazado por la casta y los profesionales son tratados como mercancía desechable, no solo se corrompe una plaza pública; se dinamita la confianza en el sistema. Pero las apariencias, por mucho que se empeñen en sostenerlas desde la cumbre, siempre terminan siendo atravesadas por la cruda realidad: a Pedro Sánchez le quedan dos telepedros.

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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