Lo de Zapatero, todo el mundo lo sabía, por lo menos lo sospechaba. ¿Pero y qué me dicen de Sánchez? ¿Y qué me dicen de González? ¿Y qué me dicen de Largo Caballero y de Indalecio Prieto? ¿Y qué de Pablo Iglesias Posse, fundador del PSOE, allá por finales del siglo XIX, que ya dijo en la primera sesión en la que estaba como diputado, por cierto él solo, que el PSOE acataría las leyes mientras le favorecieran, pero las vulneraría cuando no lo hicieran? ¿Y qué me dicen durante la guerra? Por cierto, guerra que provocó el PSOE, como la revolución del 34; luego desapareció durante cuarenta años hasta que lo resucitaron los traidores, los que realmente tienen la culpa de todo, porque todo lo tuvieron en su mano y todo lo destruyeron, o sea, Juan Carlos, Suárez y demás. Y vino la resurrección con Felipe González, aquellos del clan de la tortilla. Y Rodríguez Zapatero. Y ahora estamos con Sánchez.
¿A qué nos lleva todo lo dicho? A que no es Zapatero, no, sino el PSOE; tanto sus dirigentes de todo nivel, como sus votantes, que erre que erre y pase lo que pase le siguen y seguirán votando.
El problema es que España tiene posiblemente el único socialismo del mundo que es, para empezar, manifiestamente antinacional, pues odia a su patria, odia a España en todos los aspectos. Y además es profundamente corrupto. Los del PSOE, todos, de arriba abajo, son profundamente amorales, no tienen ni un gramo de conciencia y en cambio sí tienen un absoluto desprecio por todos los demás. Ese es el problema de España; el otro problema es la derecha, pero hoy no toca hablar de ella.
Si tuviéramos un socialismo, pues al parecer hay que tenerlo, como lo tienen todos los países de nuestro entorno, en Estados Unidos los demócratas, en el Reino Unido los laboristas, en Francia el Partido Socialista, en Italia… otro gallo nos cantaría, pues todos esos socialismos son patriotas, quieren a su país, quieren a su nación, asumen sus respectivas historias, unas partes más y otras menos, pero lo que no hacen nunca es tirar piedras sobre sus propios tejados.
El problema de España es el PSOE; el otro, la derecha, repito, pero hoy no toca hablar de ella.
Dos lemas tiene el PSOE, uno, el de Pablo Iglesias Posse, es decir, que acatarán la ley cuando les beneficie y cuando no se la saltarán; el otro, muy simple: el poder para la pasta y la pasta para el poder. Eso es lo único que les mueve en la vida a los socialistas españoles. Ese es su leitmotiv, su sangre, su ADN. Todo el que ingresa en el PSOE está cortado por el mismo patrón. Pero es que los que le votan igual. Alucinados y fanáticos, no piensan, carecen de conciencia, sí, hasta el votante más humilde del pueblo más humilde de España. Y no tienen remedio, desengáñense, este es el gran problema de España, la lacra denominada PSOE. Todo el que se dice socialista es bastante similar a Zapatero, Sánchez, González, Largo Caballero, Indalecio Prieto, Pablo Iglesias Posse, todos. Puede pasar el tiempo que sea, los años que sean, ser la época que sea. el PSOE será siempre igual, lo mismo, no tiene remedio.
Por lo dicho, el PSOE nunca se debió resucitar porque no se lo merecía, sino todo lo contrario. Fue el causante de nuestra guerra. Es revolucionario, en el peor de los sentidos, desde su nacimiento y hoy lo sigue siendo. Lo del PSOE imprime carácter, como el sacerdocio, es muy difícil salir de tal secta, no sólo materialmente, sino menos aún espiritualmente; y no se fíen del que diga que él ya no…
Lo que parece mentira es que los españoles, los españoles de bien, honrados, decentes y trabajadores, sigan sin querer reconocerlo, a pesar de que las pruebas están a la vista de todos. Para qué decir de la derecha.
Este es el problema. Desengáñense, no es Zapatero, es el PSOE.
Por todo ello, plantearse la ilegalización del PSOE hoy no es ya ningún disparate. Por sus antecedentes históricos, manifiestamente criminales, y por su constante criminal, hoy también más que manifiesta en todos los órdenes. El PSOE es una máquina de arruinar a España, de arruinar nuestra convivencia, de destrozarnos, de hundirnos en la miseria material y espiritual, que es lo más importante. Se ha dedicado, y lo sigue haciendo, a transformar la sociedad española de lo que era, a lo que es hoy, conscientes de que sólo en este lodazal es donde pueden triunfar. Hay que plantearse ilegalizar el PSOE. Es de urgencia ilegalizar el PSOE y para siempre, pensamos muchos. Si no… no se pueden ni imaginar de lo que aún son capaces.
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