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Huele a juego sucio, a estrategia de laboratorio y a trampa de manual. Insulta a la básica inteligencia pretender que nos traguemos, sin más, la estampa de una Begoña Gómez caminando en absoluta soledad, como una ciudadana anónima y desvalida, justo en el preciso instante en que el micrófono de Vito Quiles entraba en escena. En el ajedrez de la Moncloa no existen las casualidades, y menos cuando se trata de la seguridad de la esposa del Presidente.
Es la misma Begoña que, apenas unos días antes, obligaba a convertir los juzgados de Plaza de Castilla en un búnker inexpugnable. Aquella mañana el despliegue policial fue tal que se tomaron pasillos, se restringieron accesos y se blindó cada baldosa para evitar que la investigada tuviera que enfrentar una sola mirada incómoda. Aquello no fue seguridad, fue un estado de sitio institucional para proteger una imagen. Sin embargo, ahora, ¿ese anillo de acero se esfuma por arte de magia? Anda ya.
Nadie que conozca mínimamente cómo funcionan los protocolos de escolta del Estado puede creerse que a una figura de ese calado se la «pierda» o se la deje sin cobertura por un descuido. La seguridad no se olvida en el perchero ni se toma un descanso para tomar café. Si Begoña caminaba sola ante el objetivo de Quiles es porque alguien, en los niveles más altos de mando, dio la orden de que así fuera. La dejaron «desprotegida» a sabiendas, retirando el muro humano para que se produjera el encuentro.
Ese contraste entre la Begoña blindada en los pasillos de Plaza de Castilla (donde no se podía ni respirar sin permiso policial) y la Begoña solitaria ante el micrófono de Vito Quiles es la prueba del nueve. No es una brecha de seguridad; es una ventana de oportunidad abierta deliberadamente.
En el momento en que retiran el cordón de seguridad, dejan de proteger a la persona para empezar a proteger el relato. Saben que Quiles va a preguntar, saben que la imagen será tensa, y eso es precisamente lo que quieren: fabricar la «prueba» del acoso para poder apretar más las tuercas a la prensa libre. Han convertido la escolta oficial en un atrezo de teatro.
Esta es la paradoja del victimismo diseñado: se apaga el interruptor de la seguridad para encender el de la propaganda. Necesitaban la imagen de la mujer sola, asediada por el periodista «incómodo», para alimentar el relato del acoso y justificar así el siguiente hachazo legal contra la libertad de prensa. Es una emboscada donde la propia Begoña actúa como cebo. La exponen para criminalizar al mensajero, usando su propia vulnerabilidad —real o impostada— como arma arrojadiza contra quienes todavía se atreven a preguntar.
Por supuesto, toda la sincronizada y apesebrada jauría mediática ya está presta a anatematizar a Vito Quiles con la misma diligencia con que manipulan y encubren el rastro criminal del socialismo cuajado de corrupción. Cómplices de la organización criminal denunciada por el empresario Aldama.
En el PSOE sanchista cuando el cordón de seguridad desaparece de repente, es porque quieren que ocurra algo que puedan rentabilizar. Han pasado del blindaje policial a la intemperie mediática en un abrir y cerrar de ojos, demostrando que la seguridad de la esposa del Presidente es, en realidad, un recurso táctico: se usa para ocultar la vergüenza de los pasillos judiciales y se retira para fabricar el mártir de la calle. Es un montaje tan burdo que apesta a desesperación. Una puesta en escena donde, una vez más, la verdad es la primera víctima sacrificada en el altar del relato oficial. Y si hay que callar bocas, se compra el silencio como el de Susana Díaz. La consigna es no perder las prebendas con la dignidad ausente.
Y todo llega, repetimos, cuando Víctor de Aldama ha declarado que Pedro Sánchez es el número 1 de la organización criminal PSOE. Las casualidades no existen y menos con esta máquina del fango sanchista, delictiva y evidente.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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