15/08/2026 05:51

El director de la opereta fue Juan Carlos I con dos objetivos: a) consolidarse como tal, algo que no tenía muy claro, y b) hacerlo facilitando el acceso al poder del PSOE sin pasar por unas elecciones de cuyo éxito dudaban, preparándole para otras, más adelante, que les resultaran seguras.

A Tejero le tomaron el pelo utilizándole para dar credibilidad al asunto con la intención de quitárselo después de en medio de una forma u otra.

A los principales ejecutores, Armada y Milans, fiados de su prestigio personal y de la disciplina de todos, se les encargó la puesta en escena con la premisa de que contaran sólo con los estrictamente necesarios.

Los que figuraban en la famosa lista del «gobierno de concentración nacional» estaban todos en el ajo, habiendo aceptado su inclusión en ella y participación en la monumental pantomima.

Cuando Tejero dio la sorpresa, casi nada cambió, porque había plan «B».

Entró en escena Sabino Fernández Campos que sacó al «elefante blanco», o sea al rey, por televisión, se hicieron cuatro llamadas telefónicas y se apeló a la lealtad personal hacia la figura de Juan Carlos I para que se guardara silencio hasta la tumba por «razones de Estado», casos de Armada y Milans, que pusieron al rey por encima de España a la que traicionaron callando, así como a las «FFAA», y más en concreto al Ejército de Tierra que quedó estigmatizado como «golpista» cuando nunca lo fue; ni siquiera aquello fue un «golpe».

Los beneficiarios fueron, por lo tanto, Juan Carlos I, los políticos de todo pelaje que desde ese instante estuvieron atados por un pacto de silencio, por una omertá mafiosa, y los actores secundarios sobre todo del entonces «CESID» que, muchos de ellos «umedos», harían grandes carreras e inocularían en las «FFAA» su venenosa visión sociata, liberal, partitocrática de España con los resultados que hoy conocemos.

Los perjudicados: Tejero que fue el último héroe y patriota de verdad que ha dado España, y Armada y Milans, que bien se lo merecieron por lo dicho.

Otro perjudicado ha sido el pueblo español en su conjunto, al que se mintió descaradamente, y se sigue mintiendo, orquestando un relato durante el juicio y después, y hasta hoy, totalmente falso con las consecuencias que sufrimos.

El 23-F supuso la puntilla al régimen que durante casi cuarenta años gobernó España con éxitos en todos los aspectos como hacía siglos que no se obtenían.

El 23-F, del que hoy se conoce toda la verdad, lo que también se supo hace mucho, deslegitima a la actual monarquía y es un motivo más, junto a otros muchos, para que los españoles nos planteemos terminar con tal clase de fórmula política. También deslegitima a la partitocracia que nos somete lo que debería llevarnos a los españoles a deshacernos igualmente de ella.

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Francisco Bendala Ayuso
Francisco Bendala Ayuso
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