15/08/2026 06:56

Toca hablar de VOX más en concreto, porque su ascenso de votos en Extremadura y Aragón hay que analizarlo toda vez que parece que se avecinan nuevos pactos con el Partido Popular; con quien ya los tuvo a nivel autonómico hasta Julio de 2024, momento en que los rompió en las comunidades de Castilla y León, Valencia, Aragón, Extremadura y Murcia, lo que iba a conducir a dimisiones de vicepresidentes y consejeros, así como a retirar su apoyo parlamentario externo en Baleares, pasando a la oposición en tales regiones, bien que los sigue teniendo en cerca de un centenar de alcaldías. Por todo ello, hay que preguntarse si VOX es una alternativa real o un espejismo como otros antes que él.

Comencemos por aclarar que el VOX de ahora, pasados los años, muy poco tiene que ver con aquel del primer Vistalegre. Un botón de muestra nada desdeñable: entonces figuraba en su programa fundacional acabar con el cáncer de las autonomías, ahora, esa propuesta ha desaparecido de su programa electoral y VOX se ha incrustado en tales instituciones sin asco alguno; asimismo, también en los municipios en los que toca poder muy poco o nada se ha notado su presencia, porque poco o nada de lo que había, y hay, ha cambiado, limitándose sus concejales a servir de mera comparsa de sus homólogos peperos; podría dar otros muchos ejemplos. A lo dicho hay que añadir las enésimas crisis internas que han dado al traste con prácticamente todos los fundadores y no pocos de los primeros en sumarse al proyecto lo que indica que su ideario adolece de grandes agujeros… negros.

A VOX hay que reconocerle que sus discursos son buenos e incluso algunos impecables, así como lo «zascas» que de vez en cuando sueltan sus más prominentes figuras. Pero, por contra, muchas de tales peroratas denotan una elevada dosis de oportunismo según consideren sus «estrategas» que el momento lo exige, o sea, según los medios manden. Lo que falla, y estrepitosamente, son sus hechos, que no se corresponden con los discursos, porque en donde ha tocado sillón sólo alguna que otra cosa, no siempre buena, ha cambiado; por ejemplo, la ciscada de quitar la ley de desmemoria para… aprobar otra de «concordia» idéntica a la anterior salvo en dos o tres minucias. Así pues, VOX no ha revolucionado aquellos lugares en los que ha tocado o toca sillón, por ejemplo, renunciando a los aforamientos, reduciéndose el salario y un largo etcétera de medidas institucionales y personales que son tan necesarias y que tanto se le agradecerían.

Peor aún, porque con tal de coger poltrona, llegó a pactos con el PP en los que la mano de VOX quedaba relegada a la práctica nada, a un juego día a día, circunstancial y de conveniencia, poco edificante, sin impulsar modificaciones legislativas concretas que deberían además tener preparadas desde cuando estaban en la oposición; por ejemplo, para cortar totalmente el grifo a tanto chiringuito, ONG, sindicatos, asociaciones de todo tipo y otras instituciones y demás gentes similares que todos sabemos quiénes son; no sólo en las autonomías, sino también en los pueblos y, por supuesto, a nivel nacional.

Y ahora la traca: ¿qué hace VOX entrando o queriendo entrar en comandita con el PP con el único objetivo de ocupar sillón, en vez de forzarle a cambiar hasta el punto de que no quede de él ni la sombra? El PP es lo que es, el PP es manifiestamente tóxico en todo, el PP es peor que el PSOE y los separatistas porque éstos, el uno y los otros, no mienten, o al menos no mucho, sólo lo necesario, mientras que el PP es todo él pura y dura mentira, además de cobardía, estulticia y un cinismo monumental. Con el PP nada se puede ni se debe ni negociar ni mucho menos colaborar. A ese tan gran mal de España, ni agua; pero ni se le da ni se le acepta. La destrucción, la desaparición del PP sería quizá el paso previo obligado para hacer lo mismo con la ultraizquierda que en España lo es desde el PSOE incluido, abajo, todos los grupos de ese espectro y, de rebote, también al secesionismo. El problema es que da la impresión, y a las pruebas me remito, de que VOX o no entiende o incluso no quiere entender, justificándose con que no le dejan, no tiene la suficiente fuerza, es decir, la mayoría, le hacen «cordones sanitarios» y otras excusas por el estilo, que no razones.

Si VOX fuera lo que aparenta, si realmente quisiera ser lo que debe o debería ser, si realmente tuviera conciencia de la gravísima situación en que se encuentra España y de que entre unos y otros una vez llegada al fondo del pozo se dedica a escarbar, tomaría como leitmotiv la destrucción del sistema partitocrático bipartidista liberal globalista y ateo, que es el problema de todo, y se dedicaría a socavarlo, incluida una revisión de la Constitución de arriba abajo, a poner en marcha una revolución nacional que diera la vuelta a la tan penosa como incalificable situación española que padecemos en todos los aspectos, en vez de luchar, como el resto de partidos, por un puñado de votos más, por algunos escaños más y por pactar con el PP vendiendo a los españoles un cambio que, en realidad, no lo es, sino más de lo mismo.

VOX, si quiere ser lo que aparenta y quiere ser coherente con lo que vende, tiene que empezar por sí mismo, por concretar un ideario sólido que abarque todo, por hacer de sus afiliados y potenciales votantes una «milicia», por luchar por poner a España patas arriba, por ofrecer sudor y lágrimas como pedestal de una reconversión hasta la médula de España de forma que ya no la conozcan aquellos que hicieron lo mismo pero en el mal sentido, o sea, tanto el PSOE y sus primos hermanos los separatistas, como incluso más ese terrible hilo UCD-AP-PP. Cualquier otro camino, sobre todo el que lleva, ese de perseguir poltronas, terminará por hacer de VOX, si es que ya no lo es, uno más del sistema, y el sistema, que todo lo fagocita, acabará, de una forma u otra, con él.

PD.- Salvando distancias de todo tipo, VOX debería ser ya aquella «Falange Española de las JONS» de los años 30 del siglo pasado, que quiso y luchó, sin tapujos y sin prisas, por una revolución nacional que pudo llevar a cabo hasta lo humanamente posible tras la guerra con los incuestionables éxitos que conocemos.

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Francisco Bendala Ayuso
Francisco Bendala Ayuso
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manuelp

Está muy bien don Francisco pero no tiene en cuenta un dato fundamental que es que en la primera vuelta de las elecciones de 1936 Falange Española de las JONS obtuvo un total de 10.398 votos (el 0,1%).

El Charro

No, don Francisco, VOX está haciéndolo bien, sin prisa y sin pausa. Todo llegará. Es muy difícil luchar contra el bipartidismo corrupto y su electorado agradecido.

Pedro

Me considero uno de los primeros seguidores y mi voto fue para vox en la mentira patraña i falsedad traición de las urnas, puedes des de algún tiempo pude darme cuenta que Vox está en el mismo barco que los tradicionales i legendarios traidores a España,

manuelp

Cierto lo que dice sr. El Charro pero en VOX existe un problema importante en su organización que sigue bastante a la de los partidos tradicionales y que aunque hay que reconocer que hoy por hoy quizá sea inevitable, mañana podría dar lugar a la misma práctica partitocrática que es el sustrato de la corrupción de la vida política española.

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