No sabemos cuándo habrá elecciones, pero sí sabemos que Sánchez sólo las convocará si tiene la certeza de que, junto con los que ahora le sostienen en la Moncloa, puede obtener un resultado positivo. No digo que pueda ganarlas porque nunca ha ganado unas elecciones, ha llegado al poder a través de pactos y trapicheos inconfesables.
No obstante, sí conviene ir reflexionando qué podemos hacer con nuestro voto cuando llegue el momento.
En varias ocasiones he dicho que el hecho de que, lo que podríamos llamar “la derecha”, esté dividida en dos formaciones políticas, dificulta seriamente obtener un buen resultado electoral. Sobre todo, considerando nuestro sistema electoral.
Desde esa óptica, en alguna ocasión, también he pensado que la solución está en que VOX y PP lleguen a un acuerdo y se presenten como única fuerza a través de una coalición electoral.
Entiendo que esa situación precisa de un análisis más profundo. Lo cierto es que las diferencias en cuanto a valores y principios entre ambos partidos son muy importantes. Precisamente por eso nació VOX, porque Abascal no compartía la deriva que, a partir de un determinado momento, estaba tomando el PP.
Que las diferencias son difícilmente salvables es una realidad que se ha puesto de manifiesto en la decisión que tomó VOX de abandonar los gobiernos autonómicos en los que formaba parte junto con el PP.
VOX fue coherente, defendiendo su compromiso con sus electores, es decir, cumpliendo la palabra dada en su programa electoral, por el que le eligieron las personas que le votaron. La verdad es que no estamos acostumbrados a esto.
Para coaligarse electoralmente necesitan llegar a un acuerdo en el que concreten qué acciones van a emprender si ganan las elecciones. A mi entender, eso es lo que haría imposible el pacto. La línea tímida y blanda que preside en el PP no le permitiría barrer toda la basura producida por el PSOE: Memoria democrática, ideología de género, LGTBI, aborto, eutanasia, colonización de las instituciones, indultos, amnistía, Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder Judicial, etc.
El objetivo no es sólo que se vaya Sánchez, el objetivo es que venga alguien que tenga el propósito y la fuerza de limpiar todo esto. Si para que se vaya Sánchez vamos a votar a otro que deje las cosas como están, para ese viaje no necesitamos alforjas. El PP no es el partido que necesitamos para poner orden en este desaguisado. A las pruebas me remito, ¿qué hizo Rajoy? Es bueno recordar que un gobierno no sólo tiene que gestionar la economía, ¿con quien vota el PP en el Parlamento Europeo?
De acuerdo con lo dicho hasta ahora, parece que lo lógico es que en las próximas elecciones VOX y PP vuelvan a presentarse por separado.
Aquí viene otra reflexión importante, el voto útil. Nunca he sido partidario del voto útil. El voto útil es cuando votas a quien no quieres votar. ¿Para qué le voy a dar poder a un partido que está en contra de mis principios y valores?, ¿Para que haga lo contrario de lo que quiero que haga el gobierno? Creo que es una tremenda incongruencia además de traicionar a mi propia dignidad. Por otra parte, en este caso, está claro que no solucionaría nada.
Si todos los que piensan en utilizar el voto útil votaran a la opción que realmente quieren votar estarían apoyando su opción, contribuirían a incrementar el número de diputados de ese partido y, consecuentemente, estarían mucho mejor representados por quienes van a defender sus ideas, y, sobre todo, contribuirían a que llegara un partido capaz de acometer la ardua tarea de cambiar lo que ha hecho Sánchez.
Yo voto a VOX porque es el partido que está más próximo a mis creencias, principios y valores. Sinceramente, creo que sería el único capaz de llevarnos a una situación verdaderamente democrática abandonando la cuasi dictadura actual.
Hay una cosa que el marxismo hace muy bien, difamar al contrario. A VOX le han puesto la etiqueta de ultraderecha y la gente lo ha comprado, también el PP.
Es un partido que respeta la Constitución, el ordenamiento jurídico y las reglas del sistema democrático. Nunca ha cometido infracción alguna contra el orden establecido. Si lo hubiera hecho habría salido en todos los medios.
Si analizamos su último programa electoral, no hay absolutamente nada que pueda relacionarle con la ultraderecha. Los partidos políticos son lo que son, no lo que dicen sus adversarios.
Pero es una gran baza para Sánchez, “si no me votáis, vendrá la ultraderecha”.
Insisto, el objetivo es que venga alguien capaz de deshacer todo lo que ha hecho y está haciendo Sánchez.
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VOX y PP nunca llegarán a hacer esa coalición porque los liderazgois de ambos partidos, igual que los de los restantes pasrtidos parlamentarios, son instrumentos de las dinastías bancarias que mandan oicultamente en el mundo.
YA ESTÁ BIEN DE QUE NOS DEJEMOS ENGAÑAR POR EL ENEMIGO