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Juan José Tenorio Enseñat. Presidente del Movimiento Ciudadano Valores en Baleares creado para la acción política en defensa de la vida, la familia, la maternidad, la igualdad , la unidad y la libertad de todos los españoles. Al mismo tiempo y desde hace pocas semanas es Delegado de la entidad acTUa FAMILIA en Baleares.
¿Por qué ha presentado una proposición no de ley para ayudar a las familias en Baleares?
Porque las familias de Baleares llevan demasiado tiempo olvidadas por las políticas públicas. Mientras sube el coste de la vida, la vivienda y la cesta de la compra, las ayudas reales son escasas y llegan tarde. Según el INE, Baleares tiene una de las tasas de natalidad más bajas de España, con apenas 7,1 nacimientos por cada 1.000 habitantes, y cada año nacen menos niños. No aceptamos que la excusa para no actuar sea la falta de presupuesto, cuando se están destinando millones de euros a atender a la inmigración ilegal y a financiar ONGs que colaboran con las mafias que trafican con seres humanos. Las familias deben ser la prioridad número uno.
¿Por qué es importante que las familias reciban una ayuda directa?
Porque la ayuda directa llega al bolsillo de las familias sin intermediarios ni burocracia excesiva. La familia sabe mejor que nadie en qué necesita gastar ese dinero: alimentación, material escolar, guardería o actividades para los hijos. Dar ayudas directas es confiar en los padres, darles libertad para decidir y reconocer que ellos son los principales responsables de la educación y el bienestar de sus hijos. Además, en un país con la segunda tasa de natalidad más baja de la UE (1,16 hijos por mujer), no podemos permitir que nos digan que no hay fondos mientras se derrochan recursos en políticas que no favorecen ni el futuro ni la cohesión social.
¿Qué diferencia hay con las ayudas indirectas que ya se están dando?
Las ayudas indirectas suelen depender de deducciones fiscales, subvenciones condicionadas o programas que muchas veces no llegan a quienes más las necesitan. Son lentas, burocráticas y a menudo excluyen a familias que no cumplen ciertos requisitos formales. La ayuda directa, en cambio, es inmediata, universal y sencilla: cada niño, cada familia recibe el apoyo sin tener que pasar por un laberinto de trámites. Con una natalidad que ha caído más de un 30 % en los últimos 15 años, no hay tiempo que perder. Y menos aún podemos permitir que el dinero se desvíe a financiar la entrada ilegal de personas em nuestro país, en lugar de apoyar a quienes garantizan nuestro futuro.
¿Por qué es necesario que otras comunidades además de Baleares implanten el modelo madrileño en donde se dan ayudas directas?
Porque el modelo madrileño ha demostrado ser eficaz: ha incentivado la natalidad y ha ayudado a que más familias se animen a tener hijos. Madrid es de las pocas comunidades que ha conseguido frenar la caída de la natalidad en los últimos tres años, gracias a ayudas directas de hasta 500 euros al mes por hijo. Si funciona en Madrid, puede y debe aplicarse en el resto de España. No podemos seguir escuchando que “no hay dinero” cuando se está destinando presupuesto a políticas que premian la llegada masiva sin control de menores. Las familias españolas no pueden seguir en el último lugar de la lista de prioridades.
¿Hasta qué punto sería positivo que Vox la presentase como proposición de ley?
Sería muy positivo, porque elevaría el debate a un nivel vinculante. Una proposición de ley obliga al resto de grupos a posicionarse claramente: o están con las familias, o están en contra. Además, permitiría que las ayudas directas quedaran recogidas en una norma con rango legal, blindándolas frente a futuros cambios de gobierno. Con una natalidad que apenas garantiza el reemplazo del 55 % de la población, es inaceptable seguir dilapidando recursos en financiar redes que facilitan la llegada masiva de flujos migratorios clandestinos mientras no hay apoyo suficiente para quienes quieren tener hijos en España.
¿Podría el PP apoyar esta proposición?
El PP no solo podría, sino que debería apoyarla si de verdad quiere presentarse como un partido que defiende la familia. No hay excusas: estamos hablando de una medida concreta, viable y que ya se aplica en comunidades que ellos mismos gobiernan. El apoyo del PP sería una señal de coherencia y de compromiso real con la protección de la vida y la natalidad, en un momento en que España pierde más de 100.000 nacimientos al año respecto a hace dos décadas. Lo que no puede ser es que haya dinero para mantener un sistema que prioriza la llegada de personas fuera de la ley, pero no para apoyar a las familias que sostienen el país.
¿Por qué es importante que no se dé un euro más a la cultura de la muerte y se invierta en defender la vida y la familia?
Porque cada euro que se destina a financiar abortos, ideologías que atacan la maternidad o políticas que rompen la familia, es un euro que se le quita a la verdadera esperanza de nuestro país: los niños, los hogares, las nuevas generaciones. España se enfrenta a un invierno demográfico que nos sitúa en el penúltimo puesto de natalidad de Europa, y la respuesta no puede ser seguir financiando la cultura de la muerte ni el efecto llamada a la inmigración no regulada. Hay que invertir en vida, en natalidad y en familia, porque de lo contrario nos quedaremos sin futuro como nación.
España tiene futuro, pero solo si nos atrevemos a poner en el centro de la política: las familias, los niños que nacen, las madres y padres que sostienen nuestra nación.
No aceptamos que se diga que no hay recursos mientras se dilapidan en políticas que no ayudan a nadie. Cada euro debe invertirse en dar vida, en apoyar a quienes quieren formar una familia y en asegurar que el mañana de España esté lleno de niños, de alegría y de esperanza.
¡Defender la vida es defender a España, y nosotros no vamos a rendirnos!»
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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El sionismo masónico (controlado por los Illuminati) ha tomado mafiosa y ocultamente el poder de España (y resto de los países) y su Agenda impone gastar el dinero en aborto, migración ilegal, destrucción del sistema productivo, ideología de género, acojonamiento climacambiático, geoingeniería, despilfarro e incremento de la deuda pública, corrupción pública,… ¿Por qué será que ningún partido político, excepto el recién nacido Iustitia Europa, plantea una estrategia realista de defensa de España?
Ya, claro, «debería ser»…. La política «debería ser»… No es pero «debería ser»….
Hay que evitar las ocasiones de pecado, pero la política «debería ser»….
Lucifer y un tercio de ángeles se rebeló contra Dios, aunque deberían haber sido fieles. El demonio debería ser bueno también…
Eva, y luego Adán y el resto de nosotros, deberíamos haber confiado en el Veraz y no en el padre de la mentira. Deberíamos, ¡eh!….
Abrahán debería haber descartado el adulterio con Agar. Debería….
Jacob, como luego Saúl, David, Salomón, etc., deberían haberse limitado a tener una esposa como Dios manda. Deberían…
David no debería haber matado al esposo de una de sus concubinas para cometer adulterio con ella. Debería…
El pueblo elegido, pero no privilegiado, debería haberse atenido a los mandamientos de Dios y no haberse convertido en una generación perversa y adúltera instrumentalizando la Revelación en beneficio de un mesianismo político que hoy llamamos judaísmo. Debería, como todos los pueblos y generaciones desde entonces, deberían….
Herodes el Grande debería haberse echado a los pies de Jesús, María y José, adorándole y cediéndole incluso su trono. Debería….
Los saduceos deberían haber creído en la resurrección de los muertos. Deberían….
Los herodianos deberían no haber sido lacayos de los romanos. Deberían…
Los escribas y fariseos deberían haberse echado a los pies del Señor llorando ríos de lágrimas y arrepentidos. Deberían…
Poncio Pilatos debería haber sido valiente, como san Pedro debió ser valiente antes de cantar el gallo y después de envainar su espada obediente, si sabía que el Señor era Inocente. Debería…
Los Doce deberían haber conocido bien al Señor, tras tres años con Él, y no andar discutiendo los sillones de ministros a derecha o izquierda en la futura presidencia de gobierno de Jerusalén…Deberían…
Judas el traidor, el Iscariote, debería haberse mantenido fiel al Señor y no haberle traicionado entregándole por treinta monedas de plata, por no satisfacer su carrera política de futuro ministro de hacienda. Incluso debería haberse echado atrás y no ir a Getsemaní, devolviendo incluso las dichosas treinta monedas. Debería… Debería….
El pueblo de Jerusalén, de Judea, de Galilea, etc., debió prestar atención a las señales o milagros que realizó el Señor y que nadie podría recoger en todos los libros del mundo, además de a su Palabra y Autoridad, no para instrumentalizarle como presidente rey del gobierno israelí de la época a conveniencia de cada cual, como hacen los falsos cristianos politizados hoy con la Iglesia, no, sino para convertirse arrepentidos y tributarle adoración, como hicieron tantos discípulos del Señor. Deberían, deberían…
Santo Tomás debería haber tenido más fe en el testimonio de las mujeres y los Apóstoles, debería haber creído aún sin ver, como la humanidad entera, porque lo más importante de la vida no es ni visible ni palpable salvo en el Santo Sacramento. Debería…
San Pedro y sus sucesores deberían apacentar el rebaño, apacentar las ovejas… Debería…
Los herejes de todos los tiempos deberían haber sido más humildes para que el Señor les hiciese ver en sus corazones el error en que habían incurrido, deberían haber confiado más en el Señor y menos en su limitado intelecto, por muy perspicaz e inteligente que fuera, y no deberían haber sido soberbios hasta el punto de romper con la unidad de la Iglesia que es mandato de Dios mismo o entregar la cabeza de sus iglesias a emperadores, reyes, príncipes, familias, políticos, magnates, poderosos de la tierra, etc.. Deberían, deberían, deberían……
Los pecadores deberían ser humildes, examinar su conducta, arrepentirse con dolor creciente de sus pecados, tomar la determinación de pedir perdón a Dios por lo extremadamente injusto de su conducta en el confesionario, sin ningún tipo de autojustificación, pedirle la ayuda imprescindible de la gracia con la firme determinación de no querer volver a pecar jamás y de amarle y darle la Gloria que merece. Deberían…
Los fieles deberían ir a misa no por mandato, obligación, carga impuesta, tradición, costumbre, etc., sino por deseo ardiente de unirse, amar y honrar al Señor, de escuchar su Palabra, que da sentido a la Vida de todos y nos alimenta el alma, con ardiente deseo, aunque humilde y consciente de nuestra indignidad, de unirse al Señor como Él nos lo mandó («Tomad y comed todos de Él. Esto es Mi Cuerpo») siempre habiendo confesado primero nuestros pecados. Deberíamos…
Los fieles deberían ser los mismos en el momento de mayor fervor ante el Sacratísimo que en sus vidas vecinales, sociales, laborales… y no otros completamente diferentes, una especie de doble personalidad. Deberían….
Los fieles deberían romper con el pecado, guardar los mandamientos de Dios, especialmente el de la Caridad, guardarse del mundo y guardarse de los anticristos o falsos doctores. Deberían…
Los católicos no deberían matar, robar, levantar falso testimonio, deshonrar a sus padres y madres, mentir, codiciar el bien ajeno, etc., y no porque puedan ser sancionados, multados o encarcelados, no, ni por quedar señalados como asesinos, ladrones, mentirosos, etc., que el juicio del mundo no cuenta para nada, sino porque aman a Dios de verdad y no de simple invocación vacía o fatua y porque cuando se ama se hace todo lo posible por complacer a quien se ama. Y a Dios se le ha de amar por encima de cualquier otra persona u cosa, especialmente por encima de uno mismo, hasta el punto de morir por gloria de Dios como hicieron en el pasado los mártires (no hay mayor amor que dar la vida por los amigos). Deberían. Y deberían especialmente los católicos, que son la sal de la tierra y la luz del mundo, pues si la sal se vuelve sosa como el serrín y la luz se apaga, ¿qué queda en el mundo sino infierno cierto? Así que deberían….
Los católicos deberían de dejar de ser mundanos, sociales, políticos, empáticos y todo tipo de mamarrachadas vulgares por el estilo… No está el tiempo para perderlo en formalidades, hay millones de almas a las que hay que hablar de Dios para su bien eterno y no para bien de un partido o sistema político.
Los católicos deberían, pues, dejar de arreglar el mundo como si fueran «dioses», es decir, políticos endiosados, y pedir a Dios con insistencia que lo arregle Él, que es Todopoderoso, más bien que lo recapitule a su propia Voluntad, soportando la cruz de los que oprimen como emperadores romanos de nuestro tiempo, de los grandes, como el Señor soportó la Cruz de los pecados de toda generación y de toda la humanidad. Que los católicos no sean saduceos, escribas, fariseos o herodianos, que sean de Cristo y de nadie más.
Los católicos deberían tratar de hacer en sus vidas la Santísima Voluntad de Dios, renunciando a la propia, es decir, negándose a sí mismos. Y no hacer la voluntad de las masas, de la opinión pública, de lo política socialmente correcto, de sus partidos (mejor que huyan de partidos y de urnas como del infierno mismo si quieren salvar sus almas), de sus grupos de interés (la caridad no es pública como dicen los herejes anticristos que están entre nosotros engañados y seducidos por el demonio pero que no son de los nuestros. La caridad es desinteresada y no es mundana, no se hace para gloria de la sociedad y del mundo, sino para gloria de Dios, que ve en lo secreto y no premia la hipocresía farisea a vista de todos. Decir otra cosa es engañar. Y el que engaña es hijo de ese que señala el apóstol amado san Juan en Jn 8, 44).
Los católicos deberían dejarse de opiniones, de relativismos morales y sociales, de lo opinable, la la subjetiva interpretación protestantizante, por desgracia tan extendida desde León XIII, especialmente tras el concilio Vaticano II y su post concilio, del disenso, del consenso, del aggiornamento, de las teologías partidistas de hombres, que no de Dios, del integrismo, de la laxitud, de parlamentos, de puntos de vista, de política, siempre satánica, de diplomacia, de lenguaje confuso y enrevesado que viene del demonio y limitarse, en su labor de apostolado, a transmitir lo que Dios nos transmitió a nosotros, a imitar a Jesucristo Nuestro Señor, que no fue político ninguno ni aceptó política para sus apóstoles y discípulos y santos de todos los tiempos, pues su Palabra NO es política ni discutible ni opinable. A transmitir lo que nos ha sido revelado, pues el mandato del Señor es ir y predicar el Evangelio a toda criatura, bautizándola en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y no ir por ahí haciendo campaña política o electoral pretendiendo confundir al fiel con la idea de que la política lo resuelve todo, cuando lo único que hace es endemoniarlo todo. Y todo lo que esté conforme a los Evangelios es conforme a la doctrina de Cristo y aceptable y todo lo que la contradiga ha de ser rechazada sin contemplaciones, sin justificaciones, sin respeto humano alguno y sin opiniones públicas o sensibilidades o sensiblerías o mamandurrias, sin ningún tipo de consideración a las repercusiones de enfrentarse al mundo mismo si es por amor a Dios por encima de todo. Antes obedecer a Dios que a los hombres.
Los prelados católicos deberían ser buenos pastores y no asalariados a los que no les importe la dispersión de las ovejas del Señor. Deben conducir al rebaño al Señor, pues nadie va al Padre sino por el Hijo. Que lleven a los fieles a Cristo y no a las urnas o a la ONU o a cualquier otro foro del demonio, que no paran de hacer el mal y de condenar al infierno a cada vez más almas con sus engaños, sus mentiras, su hechicería, su hipocresía y su maldad. De la mentira que se alejen como de la peor clase de peste, la que mata el alma.