
La obra abre y cierra con la batalla de Covadonga y con la carta de Inocencio III al Rey Alfonso VIII y sobre la Guerra de Independencia que duró algo más de 700 años contra los árabes
(Covadonga, la conquista de Toledo, la conquista de Córdoba y Sevilla, la conquista de Granada y Nápoles y las Navas de Tolosa)
La obra completa de Julio Merino y Pilar Redondo comprende dos trilogías, de tres novelas cada una. Se trata por tanto de un gran repaso a lo que fueron los 700 años de guerra contra los árabes y el periodo que pasó a la Historia de España como “RECONQUISTA”. Pero, antes de seguir tengo que aclarar una cosa importante, estas novelas no son novelas históricas, son un “juego histórico”, ya que el marco donde se desarrolla es absolutamente histórico y con personajes de la Historia reales. Sin embargo, la historia novelesca es una ficción absoluta. Todo lo que se cuenta es una simple historia de amor entre dos personajes que pudieron ser reales.
Dicho esto, quiero dedicarle dos palabras a cada una de las novelas.
La primera trilogía la componen: «Pelayo, el astur», «La Princesa del Jazmín» y «Boda cautiva».
Primera novela
de la primera trilogía
1
“Pelayo” es la historia-leyenda que viven el Noble asturiano y la también Noble Egilona de Bravia que sufren esclavitud al ser secuestrados de manera rocambolesca. Al final, y tras un verdadero viacrucis y de tener que casarse con el Rey don Rodrigo primero y después con el Walí de Al-Ándalus Musa Ibn Al-Aziz, el hijo y vencedor en la batalla de Guadalete. O sea, una historia de amor incrustada en un marco de leyenda.
2
Como anticipo de lo que esconde la novela unas palabras que pude encontrar dichas por la Princesa Aixa, la que sería “Princesa del Jazmín”, “ obligar a una joven de 15 años a casarse con un hombre que no ama es un crimen”, y las palabras de la Reina de Sevilla, cuando ya es Santa Isabel al convertirse al Cristianismo y al casarse con Alfonso VI de Toledo. El Príncipe del Jazmín que ya era Cadí de Talavera, hace un viaje a Ávila para vender una “manada” de caballos, y allí conoce a la princesa árabe, que no era otra que la niña Aixa que él había conocido en sus largas visitas y dependencias de Toledo. Pero el hombre propone y Dios dispone, y además con el visto bueno del Wisir de Toledo Al-Mamut y Alfonso VI que se comprometen a casarlos cuando sean mayores. Y la vida los separa hasta creerse que ya no van a volver a verse. Sin embargo, al encontrarse y verse en Avila el joven y apuesto y valiente Príncipe árabe se encuentra con que el sueño de su vida Aixa se ha casado con el Conde Novildos, lo que no resisten y la pareja huye en contra de todas las leyes castellanas. El Conde Novildos va con una tropa y con trampa entra y logra apoderarse de Talavira y de los enamorados, que viven un verdadero romance de amor en su reencuentro. El Conde manda levantar una pila de fuego para quemarlos a los dos, pero a última hora no se atreve matar a su amor y la hace huir con nocturnidad y peligro. No así con el Príncipe del Jazmín que muere bajo las llamas y con el pueblo obligado a ver cómo el fuego acababa con el infiel marido. Aixa sobrevive y la novela se hace apasionante.
Tercera novela
De la primera trilogía
3
“La boda cautiva” es la tercera novela de la trilogía y, como las otras, una verdadera pero trágica también historia de amor. El amor que vive intensamente don Rodrigo González Girón, Conde de Girón y heredero de la familia más poderosa, quizás, de la Castilla de su tiempo y doña Ana María, hija y heredera de la familia Téllez de Meneces. El destino se muestra implacable con la pareja y con la familia. Justo el día anterior a la boda que ya la tienen organizada para que sea la “boda del año”, por asistencia de todos los reyes de Hispania y la nobleza, el novio fue secuestrado y desaparece como si se lo hubiese tragado la tierra… y de esa angustia viven la familia y toda Castilla y la Hispania, ya que una vez más los españoles se dividen y se forman dos bandos implacables porque los familiares de la novia consideran la desaparición del novio como una ruptura buscada para no darle más fuerza política y económica a los Téllez de Meneces.
El hecho es que don Rodrigo vive casi 10 años en una esclavitud férrea en Marruecos, Túnez y hasta Egipto. Lo que motiva que la joven, totalmente en contra de su voluntad, no tenga más remedio que aceptar la boda con el candidato que acepta a regañadientes la familia del novio para evitar las maledicencias que ya corren por la Corte. En esa situación de pérdida de honorabilidad de los Girones reaparece el secuestrado, que a su vez ha encontrado el amor de la joven y bellísima hija del Sultán de Túnez y ambos viven un verdadero calvario con un final sorprendente y feliz, como podrán comprobar los lectores que lleguen al final de la novela.
Segunda trilogía

4
Por la importancia de los personajes y del contenido histórico en el que se encuadra “Leila de Granada” es la novela más importante de la Serie, porque no en vano los amores y amoríos alcanzan a los mismísimos Reyes de Castilla, de León, de Asturias, de Aragón con el Condado de Barcelona, de Valencia, de Baleares y de Canarias. O sea, del Reinado que acaba de cerrar la unidad de Hispania y la aparición ya modernista de la España que arranca con la gran derrota última de los árabes y el triunfo y la aparición de los Reyes Católicos, don Fernando de Aragón y doña Isabel de Castilla, con el descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo, del Reino de Nápoles y de Navarra.
Sin embargo es la más interesante desde el punto de vista humano, ya que el personaje de Leila la princesa que si llegara a ser Reina ocupa la cúspide del carisma del final del mundo árabe, porque no solo es la sobrina del último Sultán árabe sino también hija del último líder en abandonar del mundo árabe.
Curiosísima para culminar la leyenda de amor es el modo que los aspirantes a poseerla carnalmente no tenían más remedio que luchar con ella a espada y solo aquellos que la vencieran podían hacer el amor con la bellísima entre las bellas mujeres árabes y de los muchos siglos que permanecieron en España… y entre ellos el mismísimo Rey don Fernando que, incluso, no tuvo reparo en intentarla hacerla suya luchando a escondida de la Reina Isabel la Católica y que solo había conseguido tenerla como amante uno de los grandes capitanes de la Conquista de Granda, Gonzalo del Pulpar, tal vez, a la misma altura de Gonzalo Fernández de Córdoba, el gran Capitán, cuyas hazañas superaron a las del cordobés, que solo permanece a su altura tras la guerra de Italia y la conquista de Nápoles.
Segunda novela
De la segunda trilogía
5
Pues sí , amor es lo que se esconde en las páginas de “Vittoria Colonna, el amor del Gran Capitán” y lo que vive una pareja con casi 30 años de diferencia de edad, casado él con una noble castellana viene de la Conquista de Granada con la hija y heredera de la famosa familia de “los Colonna”, casi propietarios de la Italia de su tiempo e incluso del Papado de Roma. El final de la novela es apasionante y de lágrimas porque las dos mujeres se abrazan, se besan ya en la hora final de doña Isabel de Montemayor María Manrique de Lara, porque ambas se reconocen y la esposa y madre de las hijas de don Gonzalo se lleva a su corazón la mano temblorosa de Vittoria, que sale de Granada para no volver a ver al gran amor de su vida.
Tercera novela
De la segunda trilogía
6
Y “Raquel de Toledo” es quizás la gran historia de amor de la Reconquista. Porque histórico fue (o histórica se hizo la leyenda de la judía Raquel y el Rey Alfonso VIII de Castilla) hasta el punto de que el “sabio” Alfonso X la menciona en su grandiosa «Historia general de Hispania”, ya que no es normal que un Rey abandone a su legítima esposa para volver a casarse ante Dios que no ante los hombres (e incluso con el visto bueno del Papa Inocencio III) y ambos se abracen en un amor divino que les hace grandes. Los historiadores que se limitaron a recoger lo que la Reina legítima, la inglesa doña Leonor de Plantagenet, quiso que escribieran ciento y pico de años más tarde. Nosotros, los autores, tuvimos la suerte de encontrar unos recuerdos del también judío Jehudá Leví V que por el contrario da una imagen totalmente distinta de la joven y bella Raquel… y la presentan como una mujer de las más cultas de su tiempo, médica y doctora en medicina, y una de las colaboradoras voluntarias de la “Escuela de Traductores” de Toledo, cuando el Rey Alfonso VIII la quiso hacer “La ciudad de las Tres culturas: cristiana, árabe y judía”. Y gracias a ese amor intenso, inmortal, divino tal vez, no en vano muchos siglos después Roma estuvo a punto de elevarle a los altares. En realidad, una leyenda o historia que el lector vive también apasionadamente mientras fuera se vive la decisiva batalla de “Las Navas de Tolosa”.
Esta es la última novela de las dos trilogías que Julio Merino, con Pilar Redondo como coautora han dedicado a la Guerra de la Independencia que en el año 711 cuando se produce la invasión y el año1492 cuando los Reyes Católicos consiguen la derrota definitiva de los musulmanes. O sea, nada más y nada menos que 781 años de batallas y guerras.
Y por si acaso los lectores que hayan seguido y comprado las novelas ya publicadas están interesados en saber cómo terminamos la saga les ofrecemos hoy, gratis, la última de la serie: esta “Raquel de Toledo, el gran amor de Alfonso VIII de Castilla”, no menos interesante que el romance con el que se inicia el principio del fin árabe… ¡Dios y qué habría podido hacer el Hollywood que se hizo grande con la conquista del Oeste Americano si los grandes de la Meca del cine se hubiesen atrevido a meterle el diente a una guerra de mil aventuras como fueron esos hechos que se viven entre Canarias, el Estrecho de Gibraltar, el Mediterráneo, el Atlántico y los Monten Blancos del Norte!
Nosotros estamos seguros que la muerte por asesinato de Raquel de Toledo que si no se hubiese producido la muerte por asesinato de la bella judía de Toledo hubiera adelantado en muchos años el triunfo final de los Reyes Católicos.
Autor
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Periodista y Miembro de la REAL academia de Córdoba.
Nació en la localidad cordobesa de Nueva Carteya en 1940 y nos dejó el 23 de enero del 2025.
Descanse en Paz.
Fue redactor del diario Arriba, redactor-jefe del Diario SP, subdirector del diario Pueblo y director de la agencia de noticias Pyresa.
En 1978 adquirió una parte de las acciones del diario El Imparcial y pasó a ejercer como su director.
En julio de 1979 abandonó la redacción de El Imparcial junto a Fernando Latorre de Félez.
Unos meses después, en diciembre, fue nombrado director del Diario de Barcelona.
Fue fundador del semanario El Heraldo Español, cuyo primer número salió a la calle el 1 de abril de 1980 y del cual fue director.
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