15/08/2026 06:55
Getting your Trinity Audio player ready...

Reflexionamos con el responsable del Rosario de Ferraz sobre el acto de reparación que realizaron ante la repugnante blasfemia cometida a primeros de mes en una iglesia de Francia.

¿Por qué usted, representando al Rosario de Ferraz, decidió desplazarse a Francia a reparar una repugnante blasfemia?

Lo que ocurrió en la iglesia de la localidad francesa de Arbérats-Sillégue fue de una gravedad extrema. La “humorista” Ane Lindane se subió al altar para simular una masturbación mientras profería todo tipo de insultos contra lo sagrado, en medio de un aquelarre satánico al que asistieron unas 200 personas.

La profanación fue recogida por numerosos medios de comunicación. Sin embargo, la reacción de la Iglesia institucional —salvo contadísimas y honrosas excepciones— fue el silencio. Ni un comunicado, ni una oración pública de desagravio, ni mucho menos un acto de reparación. Un silencio incomprensible que debería avergonzarnos y llevarnos a una profunda reflexión sobre la situación espiritual en la que nos encontramos.

Frente a esta omisión, decidimos —dos personas conscientes de nuestro deber como católicos— levantarnos muy temprano y desplazarnos hasta ese pequeño municipio galo, tristemente conocido por su connivencia con el filoterrorismo etarra, para hacer lo que cualquier fiel debería hacer en un caso así: dar testimonio público de su fe. Y lo hicimos de la mejor forma posible: rezando el Santo Rosario y ofreciendo una oración de reparación a Dios, gravemente ultrajado por esta abominación.

¿Hasta qué punto es grave cometer esas inmundicias en el altar de un templo católico?

Nada hay más grave que profanar la Casa del Padre. Subir al altar, al lugar donde se actualiza el sacrificio redentor de Cristo por nuestros pecados, para cometer actos obscenos y blasfemos, es una afrenta directa a Dios y un acto de impiedad extrema.

La autora del sacrilegio era perfectamente consciente de la gravedad de lo que hacía. Así lo demuestran sus propias palabras posteriores, cuando subrayó que la acción se realizó en una “iglesia no desacralizada”. Es decir, reconoció explícitamente que el lugar seguía siendo sagrado. Esa afirmación desmonta cualquier intento de justificar lo sucedido como simple “provocación artística”.

No se trató solo de un acto grotesco, sino de una agresión cuidadosamente premeditada contra Dios y Su Iglesia. Y ese hecho debe alarmarnos. Una sociedad que permite, normaliza o incluso aplaude el ultraje a Dios es una sociedad profundamente enferma, espiritualmente corrompida.

No es casual que se pretenda despenalizar el delito contra los sentimientos religiosos, ni que esta mujer haya podido cometer semejante profanación en Francia sin consecuencias legales. Estamos en una guerra espiritual abierta, y los hijos de las Tinieblas lo saben bien. Utilizan los instrumentos legales, mediáticos y culturales a su alcance para silenciar a los católicos comprometidos que rezan frente a los abortorios, mientras promueven o toleran ataques directos a lo más sagrado: nuestros templos, la Virgen María y el mismísimo Jesucristo.

¿Es todo esto fruto de la casualidad?

En absoluto. Saben perfectamente a quién sirven y el poder tenebroso que tiene la profanación cuando no se responde con firmeza, reparación y oración. Por eso, hoy más que nunca, los fieles debemos despertar, dar la batalla espiritual y, sobre todo, no ceder ni un palmo en la defensa del Honor de Dios.

¿Por qué en muchos casos el odio a la fe y el odio a España convergen en muchos sujetos?

El leitmotiv es que España y la Fe católica son realidades inseparables. Nuestra historia, nuestra identidad y nuestra razón de ser como nación están profundamente ancladas en el cristianismo. Por eso, quienes odian a España lo hacen tpor lo que representa espiritualmente.

En muchas regiones donde el nacionalismo ha sustituido a la fe, lo que ha quedado es una sociedad espiritualmente vacía, rota, sin esperanza y sin horizonte. Esta religión política funciona como un nefasto sustitutivo del catolicismo: promete comunidad, identidad y sentido… pero sin Dios. Y eso siempre termina en idolatría y odio.

No es casualidad que España haya despertado tanta hostilidad a lo largo de la Historia. Durante siglos fue la vanguardia de la Cristiandad, una alternativa al proyecto revolucionario y secular del mundo moderno. Representó un baluarte frente a la disolución de la moral cristiana y una defensa activa de la Verdad revelada.

Por eso hoy, más que nunca, el odio a España y el odio a la Fe convergen: porque son dos formas de rechazar a Cristo y a todo lo que nos recuerda que fuimos.

¿Por qué hay obligación moral de reparar las blasfemias?

Los católicos estamos llamados a ser soldados de Cristo. La fe es milicia y en estos tiempos históricos vivir ajeno a los ataques que está sufriendo nuestra Fe no solo es una irresponsabilidad, sino un acto de egoísmo. Nuestros mayores referentes, que deben ser los santos, son un testigo de cómo muchos de ellos perdieron su vida terrenal por no doblegarse con los blasfemos.

Todos entendemos que, si alguien insultara a nuestros padres terrenales, no dudaríamos en defender su honor, incluso con firmeza. ¿Por qué entonces vamos a permanecer mudos o paralizados cuando se blasfema contra nuestro Padre del Cielo y contra nuestra Santísima Madre?

Existe una “ira santa” que nace exclusivamente del amor a lo sagrado. Cuando se nos ofende a nosotros, Cristo nos manda poner la otra mejilla. Pero cuando el ultraje se dirige a Dios, el propio Cristo —manso y humilde de corazón— no dudó en tomar el látigo para expulsar a los profanadores del Templo.

Santo Tomás no tuvo ninguna duda: “es digno de alabanza ser paciente en el sufrimiento de las propias injurias, pero soportar pacientemente las injurias contra Dios es la suma impiedad”. Suma Teologíca (II-IIæ Q136.4)

Reparar las blasfemias no es una opción para el católico: es una exigencia del amor verdadero. El que ama, defiende. El que cree, repara. Y el que honra a Dios, no tolera que Su Santo Nombre sea pisoteado con impunidad.

¿Por qué decidieron ir a Lourdes a rezar por los enfermos?

Decidimos acudir al Santuario de Lourdes porque es un lugar donde la Virgen María, Madre de Dios, quiso manifestarse para recordarnos el valor de la oración, la penitencia y la confianza en su intercesión. Allí rezamos por todos los miembros de la familia de Ferraz que estén sufriendo enfermedad, ya sea física o espiritual. En tiempos de oscuridad y sufrimiento, acudir a la Virgen es siempre un acto de fe y de amor, porque sabemos que Ella no abandona jamás a sus hijos.

Además, quisimos dar testimonio de que aún existen espacios sagrados que deben ser defendidos y reivindicados como verdaderos refugios del alma. En mitad de una Francia profundamente laicista e islamizada, lugares como Lourdes o La Salette son fortalezas vivas de la Fe. Mientras sigan en pie, mientras se rece en ellos con fervor, el mundo no estará del todo perdido. Allí donde aún se honra a Dios y a su Santísima Madre, hay esperanza y demuestra que el mal no tiene la última palabra.

¿Puede hablarnos del nuevo formato del Rosario de Ferraz?

Desde el mes de junio, el Rosario del Inmaculado Corazón de María continúa bajo un nuevo formato. Se mantiene la oración diaria a través de nuestro canal de YouTube, y también de forma presencial cada lunes en el Santuario, así como el primer sábado de mes y en las grandes festividades marianas.

Este nuevo formato permite desplazarnos a aquellos lugares donde la oración y la presencia católica son más necesarias. Así hemos podido ir a Arbérats-Sillégue, escenario de una grave profanación, o al Sagrado Corazón de Jesús en San Sebastián, vilmente atacado por Bildu y Podemos. También hemos rezado en una Pamplona que apenas guarda el reflejo de lo que fue. Este nuevo impulso nos permite llevar el Rosario allí donde la Fe es combatida, para ser testigos de Cristo y recordar que, mientras haya quien rece, Dios no será vencido.

¿Qué otras iniciativas tienen pensado llevar a cabo?

Vamos día a día. Escuchando lo que nos pide el Señor y atentos a sus señales. Solo Él sabe.

 

Autor

Javier Navascués
Javier Navascués
Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.

Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.

Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
Suscríbete
Avisáme de
guest
0 comentarios
Anterior
Reciente Más votado
0
Deja tu comentariox
ÑTV España
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.