|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Que los verdugos humillen a las víctimas no es casualidad. Tampoco el asesinato masivo aprovechando plandemias o gotas frías. La tragedia de la España actual no es fruto del azar, sino de una ingeniería social programada con la precisión del verdugo que disfruta con la agonía de su víctima. Todo comenzó con la sonrisa payasa del demonio y gélida de Zapatero, el arquitecto del rencor que decidió que una España reconciliada, aquella que se abrazó sobre las cenizas de la Transición, era un obstáculo insalvable para su hegemonía de fango. Él fue quien despertó los odios cainitas, no por un anhelo de justicia, sino por una estrategia de fractura que hoy Sánchez ha elevado a la categoría de dogma de Estado, convirtiendo la cizaña en el pan cotidiano de una nación asediada. A saber lo que debía a aquellos que formaron parte del juego de sanguinarios trileros del 11-M y el estratégico quién ha sido devenido de la escoria que luego accedió a vicepresidencias del gobierno Frankenstein.
Estos pájaros de mal agüero han diseñado una realidad paralela donde se pretende victimizar a los causantes de una guerra civil que no fue sino el intento de exterminio de media España; una España que, acorralada y sentenciada, no tuvo más remedio que alzarse para defender su propia existencia frente al terror que ya asomaba el colmillo. Pretenden borrar de la historia, con el borrador empapado en sangre de la desmemoria, el horror de las checas donde se torturaba y asesinaba por el simple «delito» de portar un crucifijo o profesar una fe que ellos desprecian. Es el demonio engañando de nuevo, haciéndose pasar por víctima para devorar al inocente sin que nadie ose levantar la voz. Anatematizar de ultraderecha a la España creyente, trabajadora y sosegada, les justifica para trampear, provocar fraudes electorales y machacar impositivamente con tal de vencer el «fascismo» extemporáneo y falaz de estos nutridores de cizaña carroñera para pescar a río revuelto. Revuel>tos estarán en sus tumbas cuando les toque recoger la siembra. ¡Cuánto de justa es la muerte para el incauto que se maneja mundanalmente, sin exigencias de la conciencia, sin escrúpulos como si fuera eterno! Gracias a la Parca que todo lo mide con debida Justicia.
La desfachatez ha alcanzado su cenit con el asalto definitivo a las instituciones de la mano del matrimonio formado por Baltasar Garzón y Dolores Delgado. Es un escándalo que clama al cielo y que envilece cualquier rastro de ética pública: un engañador expulsado de la carrera judicial, condenado por el Tribunal Supremo por prevaricador e inhabilitado durante once años, es ahora el flamante presidente de la «Comisión de la Verdad». Es el sarcasmo supremo del sanchismo: poner al prevaricador a dictar qué es verdad y qué es mentira en nuestra historia, mientras su esposa, la fiscal Dolores Delgado, le guarda las espaldas desde la fiscalía de sala para coordinar el castigo a la disidencia. ¿Qué esperar de un pringado aupado por saunas de prostitución que convirtió la estafa en crimen de estado continuado llegando al gobierno con fraudes electorales? Juego sucio continuado.
Este matrimonio de alcoba y Estado es la consumación de una venganza de parte, una estructura de poder que se retroalimenta bajo el mismo techo para garantizar que la memoria sea solo el látigo con el que golpear a quienes se resisten al relato oficial. Buscan el blanqueamiento de los verdugos mientras pactan con los herederos de la banda terrorista, esa misma lacra criminal cuya sombra se proyectó sobre la matanza de confusiones del 11-M, aquel marzo negro que fue el pecado original de este régimen de lodo y mentira. Con razón alardean de influir más que la Oposición. Ahí calladitos, contemplan con sarcasmo sanguinario el resultado de los pactos con Zapatero continuados por Sánchez.
Esta mal llamada «Memoria Democrática» no busca la reparación de las víctimas, sino la humillación final de la concordia y la supervivencia de unos parásitos carroñeros que necesitan reabrir las heridas para seguir alimentándose del cadáver de la convivencia. Han puesto al zorro a custodiar el gallinero de nuestra historia, y lo hacen con la soberbia del que se sabe impune, utilizando la ley como un martillo contra la media España que se niega a pedir perdón por no haberse dejado asesinar en las checas del odio. Es, en definitiva, el ajusticiamiento final de la verdad a manos de quienes han hecho de la prevaricación su forma de vida y del rencor su única bandera.
Autor

-
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Últimas entradas
¿Dónde está el Rey Felipe VI?14/08/2026La orden subliminal del Rey sobre Ceuta y el uniforme de campaña: la Patria no se negocia. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad14/08/2026Semejanzas del sanchismo con el absolutismo francés, el zarismo ruso y los Ceaușescu. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad13/08/2026La penosa altanería del clan del Falcon. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad12/08/2026Marruecos destapa la trampa de Sánchez con la inmigración masiva. Por Ignacio Fernández Candela
