15/08/2026 06:58

El Partido Popular, con su líder, Feijóo, una completa nada a la cabeza, nos restriega hasta la saciedad la dimisión de Noelia Núñez, pretendiendo ser ambos, el partido y la interfecta, ejemplo y adalides de honradez, coherencia y… esperanza de cambio. Pues no, de ninguna de las maneras e incluso, si nos atenemos a los hechos, todo lo contrario.

La trayectoria académica de la ínclita Noelia Sánchez no puede ser más vacua. Nacida en 1992, tras terminar sus estudios con 18 años, es decir, en 2010, comienza a estudiar Derecho en la Complutense. Como quiera que la cosa no marcha, sea por incapacidad intelectual, sea por pereza, pasa a la UNED, donde tras un corto período de tiempo cambia Derecho por Filología inglesa, disciplina que abandona al poco, pasando a matricularse en un grado combinado de Derecho y Ciencias Jurídicas de las Administraciones Públicas, también en la UNED, que si con sólo Derecho no le había valido, con el ahora tan largo como rimbombante y al tiempo vacío nombre menos aún, claro, por lo que no tarda en abandonar los estudios para siempre, demostrando su incapacidad al tiempo que indolencia. O sea, que Noelia Núñez era además de incompetente una vaga.

Y ahora su trayectoria política, o mejor decir como “profesional de la política”. En 2015, con tan sólo 23 años, cuando para entonces lo de estudiar y formarse para poder trabajar ya había quedado atrás, Noelia Núñez consigue puesto como concejal del Partido Popular en Fuenlabrada, para lo cual, por supuesto, llevaba dos o tres años “metida en política” con dicho partido; ahora ya sabemos por qué lo de estudiar fue para ella sólo un sueño, o pesadilla, de verano, en comparación con el lustroso futuro que intuía en “política”. Cuatro años después, en 2019, además de concejal la nombran portavoz del PP en la misma localidad. Pero como ella aspira a más, a mucho más, en 2021 logra escaño de diputada en la Asamblea de Madrid, sí, la misma en la que Díaz Ayuso rige y controla… ¿también el currículum de sus huestes? Pero lo logrado no le era suficiente y Noelia Núñez pega el salto, en 2023, o sea, tan sólo dos años escasos después, al Congreso de los Diputados donde ocupa (“okupa”) sillón por el Partido Popular, afianzándose además como una de sus mayores promesas, pues sus habilidades, que no lo fueron ni para estudiar ni menos aún para trabajar, siendo de otra clase, debían ser tantas que se la veía de continuo pegadita al mismísimo Feijóo que, al parecer, la tenía entre las posibles ministros caso de tocar presidencia del Gobierno, sin que al líder le importara su carencia de currículum.

O sea, que una petarda como Noelia ha estado cobrando durante diez largos años catorce pagas anuales –como concejal no menos de 3.000€ y como diputada el doble–, mintiendo a troche y moche, y ahora se la pretende presentar como ejemplo de honradez, coherencia y dignidad porque ha dimitido… sólo cuando la han cogido con las manos en la masa. Pues peor que ella es el partido que tal cosa intenta. El hecho de que incluso ya hayan salido las primeras voces peperas manifestando que semejante individua tiene potencial y futuro en política por el gesto tan valiente que ha tenido (¿?), es la prueba del algodón de que ni ella ni su partido son ejemplo de nada, sino todo lo contrario.

Y además, el PP nos quiere hacer creer que no sabía que Noelia Núñez era una mindundi, una analfabeta. Pues no nos lo creemos. Y si no lo sabía peor, porque la obligación del PP era saberlo, porque si no lo sabía es que no tiene control sobre su propia gente y debemos pensar que hay muchas Noelias más en el PP.

Más todavía. Si un partido como el PP que aspira a gobernar, lo que tiene para ello es esta clase de listos, trepas, aprovechados, getas, sinvergüenzas, mentirosos, vagos y no sé si incluso maleantes, que además no han trabajado ni un solo día de su puñetera vida, entonces apaga y vámonos, o mejor decir que lo ocurrido es una prueba más de que el PP es el PSOE en todo, hasta en la falsificación de currículums.

Noelia Núñez es la prueba de lo que es nuestra política y de sus males encarnados en los “profesionales de la política”, gente sin escrúpulos cuya única obsesión es vivir, y muy bien, de los demás, del sudor de nuestra frente, del erario, de nuestros impuestos, de España. Es prueba de en qué manos estamos, y de qué ralea son los que deciden sobre nosotros y nuestro futuro y el de nuestra Patria. Que una Noelia Núñez, analfabeta, vaga y sinvergüenza tenga por arte del birlibirloque de unas papeletas en una urna manipulada tenga tal poder, pone los pelos de punta.

El acceso a cargos públicos es otra de las graves enfermedades que nos corroen y que más nos vale curar sin contemplaciones. Primero, hay que exigir y comprobar al que quiere “meterse en política” su cualificación. Segundo, hay que exigirle al menos quince años continuados de ejercicio profesional y su valía en tal período. Tercero, sólo podrían ejercer cargos, caso de ser elegidos, en materias en las que hayan acreditado formación y experiencia, porque nadie vale para todo. Cuarto, podrían ejercer un máximo de ocho años y punto, nada de “profesionales de la política”, es decir, que acabado tal período volverían a su casa sin posibilidad ya jamás, sí, jamás, de ejercer ningún otro cargo político fuera el que fuese. Por supuesto nada de aforamientos, ni mientras ejercen cargos políticos sueldos por encima de los que ganaba en su vida anterior.

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Francisco Bendala Ayuso
Francisco Bendala Ayuso
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Roberto Valdez.

Magnífico artículo, como siempre.
La historia de Cincinato debería ser obligatoria en las escuelas, lo malo es que nadie la entendería.

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