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Este texto forma parte del análisis completo del caso: https://ntvespana.com/27/04/2026/por-que-escribo-tras-xi-capitulos-el-caso-ignacio-escolar-por-ignacio-fernandez-candela/
¿Honor? En determinados entornos del periodismo oficialista, dejó de ser un principio para convertirse en un abominable instrumento. Se flexibiliza cuando afecta a los propios y se endurece hasta la máxima exigencia cuando se dirige contra el honrado disidente que denuncia la aberración de estos tiempos de manipulación permanente, financiada por el poder más que corrupto.
El honor, para ciertos tótems del periodismo oficialista, parece ser un material elástico: se estira para cubrir sus propias sombras y se endurece como el acero para golpear a quien advierte la estrategia. Mientras Ignacio Escolar ejerce de látigo moral, su medio, elDiario.es, no ha sido ajeno a las visitas a los juzgados por informaciones que rozaron o traspasaron la veracidad. Sin embargo, en esos casos, la narrativa siempre es la misma: «libertad de información» o «error sin dolo». La fama precede.
Quien a buen árbol de frondosa oscuridad se arrima…. Es sintomático que la fulgurante carrera de Escolar tenga origen en los oscurantistas tiempos de zapatero en poder; esos años de sangre de uno de los tiempos más tenebrosos de nuestra democracia. El punto de inflexión de una deriva, así lo interpreto holísticamente, demoníaca.
El honor se ha convertido en una magnitud variable, tasada según el relieve público de quien lo reclama. Existe una estirpe de comunicadores que ofician desde púlpitos de infalibilidad moral, poseedores de una sensibilidad extrema ante la crítica ajena, pero dotados de una firmeza implacable cuando se trata de señalar al indignado opositor.
Ignacio Escolar, referente de la transparencia que se nutre del flujo constante de la publicidad institucional, ha encontrado en la justicia un mecanismo de amparo con una diligencia asombrosa. Es la paradoja de un sistema que agiliza la protección de una marca comercial mientras el ciudadano común se pierde en los laberintos de una burocracia judicial a menudo estanca. ¿Qué concepto de justicia manejamos cuando una modificación ajena en un titular deriva en una carga patrimonial sobre quien no la ejecutó?
Estamos ante el uso del derecho como un mecanismo de presión técnica. Es la contradicción del inquisidor: exigir una pulcritud absoluta en el entorno ajeno mientras la propia estructura se inserta en las dinámicas del poder oficial. Una persistencia que no se detiene ni ante la ausencia, pretendiendo que la responsabilidad trascienda incluso el ciclo de la vida para satisfacer una deuda dictada por sentencia sobre el patrimonio de quienes ya no pueden defenderse. La myerte del editor Josele Sánchez deja en evidencia formas y fondos de mezquindad universal arremetiendo contra inocentes herederos. ¿Cuestión formal de Justicia? Creo que es algo que trasciende la formalidad para convertirse en una razón para temer el juicio cuando los gusanos devoren los cuerpos de quienes no muestra piedad por los inocentes. El juicio de la muerte implcable no atiende a pretextos legales.
En aquel 2020, la justicia fue un espectro lejano para las familias que padecieron la soledad y el desamparo en geriátricos y hospitales. Sin embargo, para otros, esa misma justicia funcionó como un mecanismo de precisión. Esa es la verdadera asimetría: la celeridad para tasar el prestigio de un ego editorial frente a la lentitud para reparar la dignidad de los que fallecieron en el olvido.
Mientras en aquel fatídico 2020 la justicia era un espectro ausente para los miles de padres que morían en el abandono, ese gran crimen que el periodismo de Escolar tuteló con un silencio cómplice o una distracción calculada, para él la justicia fue un rayo eficaz. ¡Qué eficiencia la de los tribunales para tasar el daño a un ego editorial mientras el país se desangraba en la soledad de los geriátricos y hospitales! Mientras enterrábamos en soledad y sin poder velar a mi padre, y en menos de un mes a mi suegro, se conspiraba judicialmente. Conspiración de superficialidades a conveniencia.
Sostener la mirada ante este expediente requiere algo más que argumentos jurídicos; requiere una integridad que no dependa de la protección del sistema ni de la oportunidad del momento. El honor no se mide por la cuantía de una indemnización, sino por el respeto a la verdad y a la memoria. Esa verdad y esa memoria no se entierra en los cómplices despachos judiuales de la ignominia, sino por las cuentas morales pendientes que se dirimen en el exiguo espacio de las tumbas.
Coda – Serie completa
Para quien desee recorrer el conjunto de esta serie:
https://ntvespana.com/?s=el+caso+ignacio+escolar
Ignacio Fernández Candela
(Para quien desee seguir otras líneas de mi trabajo)
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Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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