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Isabel Gómez, profesora de profesión nos cuenta su proceso de conversión. Tras perder la fe en la universidad el Señor le fue saliendo al encuentro. Primero le enseñó a valorar la vida ante la cultura de la muerte y a comprender el valor de la maternidad y luego le fue facilitando el camino para que volviese a la Iglesia Católica. Un día sin saber por qué se sintió atraída a entrar en la catedral de Tarrasa. Lo que sucedió ahí, que nos los cuenta al detalle en la entrevista, fue el inicio del retorno a casa.
¿Cómo acabó militando en la CUP y que es lo que hizo abandonar esta organización?
Salí de la universidad pública catalana impregnada, como la mayor parte de gente desgraciadamente, de marxismo y de separatismo. Son mis primeros años en el mundo laboral y siento la necesidad de hacer algo para mejorar la sociedad desde la política. En esos momentos creo que es en la extrema izquierda donde reside el Bien, la Verdad y la Justicia, ya que es así como ellos se presentan, la llamada superioridad moral. La CUP por aquel entonces en sus inicios es un partido de reciente creación, nadie les conoce.
Sólo se presentan a nivel municipal y no en todas las localidades. Son reacios a participar en comicios electorales porque donde más cómodos están es en la marginalidad. Sacamos apenas 700 votos. Yo fui candidata simplemente por ser mujer y porque sabía hablar bien en público. Tampoco había mucho para elegir, tuvieron que llenar la lista electoral con amigos y familiares porque éramos cuatro «frikis». Entiendo el «morbo» político pero mi paso por la CUP en realidad fue muy breve. Dos experiencias, la maternidad y el contacto directo con la peor inmigración me alejan al cabo de poco tiempo de la CUP y de la izquierda en general. Quedé huérfana políticamente durante muchos años mientras observaba atónita y con mucha pena como el marxismo cultural, culminado en lo que luego fue el «wokismo», lo devoraba todo y la gente se subía al carro del cual yo me había bajado.
¿Por qué la experiencia de tener un hijo le hizo cambiar por completo su visión del aborto?
Cuando me hacen la primera ecografía a las 8 semanas de embarazo y escucho fuerte y claro el latido del corazón de mi hijo, un pequeño embrión todavía, ahí empieza a cambiar todo. Mi conversión lenta empieza en ese instante, gracias a Dios y a través de mi hijo. Aún hoy, que ya tiene 20 años y por cierto se va a bautizar este próximo año, le digo a veces que él es el instrumento que Dios utilizó para mi conversión. El caso es que es en ese momento cuando todos los dogmas del feminismo y de la izquierda sobre el aborto se me rompen.
Sí es un ser vivo, y la idea de que yo estaba en el plazo legal para abortar y, por lo tanto, asesinar a mi hijo si así lo quisiera, me horroriza. Un problema en la placenta hace que me tengan que provocar el parto un mes antes de lo previsto. Mi hijo es prematuro, nace pesando solo 1’600 y es ingresado en la unidad de neonatos. Mi experiencia ahí me ratifica en mi paso decidido al antiabortismo. Ahí conozco casos de prematuros extremos como el de una niña llamada Nerea que la sacaron del vientre de su madre a los 6 meses de embarazo y luchaba por seguir adelante. ¿Qué diferencia hay entre un bebé en el vientre de su madre y fuera? Ninguna. Yo insto a cualquier proaborto que vaya a una unidad de neonatos y les digan a esos padres que su hijo no es ninguna vida, si se atreven.
Incluso su comentario en redes contrario al aborto causó mucho revuelo…
Así es. En 2009 publico en mi Facebook que estoy en contra del aborto y que el aborto es un asesinato. Le reprocho a la izquierda que se erija como defensora de los débiles pero en cambio no defienda los más débiles que existen, que son los hijos en los vientres de sus madres. Escribo esto sin ningún tipo de pretensión a modo de desahogo, pero un periodista que me seguía lo publica en un periódico local y empiezo a recibir todo tipo de insultos y señalamientos por parte de la izquierda. La CUP publicó que yo no les representaba (ni ganas, jajajaja) y que me habían expulsado del partido, cosa que es mentira. Me hizo mucha gracia este ataque de soberbia, la verdad. Simplemente ya me había ido hacía tiempo. Pero también recibí muchos mensajes de apoyo por parte de católicos. Yo por aquel entonces estaba completamente alejada de la fe pero tampoco tenía nada en contra de los católicos. Me sentí muy arropada por ellos en esos momentos duros y de soledad en mi particular travesía por el desierto. Yo sentía que debía defender la Verdad y la vida a toda costa, y que si eso suponía quedarme sola lo asumiría.
También sufrió luego una agresión por parte de un alumno, lo que le hizo ser consciente de que los españoles tenemos que velar por nuestra seguridad…
Ahí me di cuenta de que el multiculturalismo es un experimento fracasado. Yo por aquel entonces trabajaba como profesora en un instituto en Hospitalet de Llobregat, en el contexto violento de las bandas latinas. Ahí fui consciente de que hemos recibido lo peor de Hispanoamérica, hemos importado el Mal. Esto no tiene nada de caritativo ni de cristiano.
En una clase tuve que expulsar a un alumno dominicano porque estaba bailando encima de una mesa, burlándose de mí y de la situación. me dirigía todo tipo de insultos machistas y de contenido sexual desagradable que no voy a reproducir. Tuvieron que venir del equipo directivo para sacarle del aula. Cuando terminé la clase y salí al pasillo, me estaba esperando. Me cogió de la camisa y me tiró contra la pared. Me di un golpe en la cabeza. Lo denuncié, pero la justicia consideró que esa agresión ya se había sancionado a través de la normativa de centro (15 días de expulsión).
Pasados unos días decidí contarlo en mis redes sociales para visibilizar el problema de la violencia en las aulas. Como dije que mi agresor era dominicano y osé pedir la expulsión del país de los delincuentes, una turba de gente de la CUP y de la CGT me volvieron a señalar e intentaron matarme civilmente (la llamada «cultura de la cancelación») pidiendo mi despido. Es decir, que por arte de magia la víctima, yo, pasaba a ser la culpable en este juego perverso de la izquierda donde extranjero delincuente siempre gana a mujer. Así es como los autodenominados defensores de la clase obrera y feministas defienden a una mujer trabajadora cuando es agredida en su puesto de trabajo…
¿Cómo fue su primer acercamiento a la fe, un día en el que, sin saber cómo, se sintió atraída a entrar en la catedral de Tarrasa?
Dios ya me había hablado a través de la experiencia de la maternidad pero yo no escuchaba lo suficiente, así que supongo que decidió intervenir de manera más directa, por decirlo de algún modo. Un sábado por la tarde decidí salir sola a pasear por Terrassa, simplemente deambulaba. Cuando iba a regresar a casa y pasé delante de la catedral, una especie de voz interior me dijo «Entra». Yo me dije a mi misma: «¿Cómo voy a entrar yo en una iglesia? Me voy», pero esa voz volvió a repetir «Entra». Así que entré sin saber por qué lo hacía. Pensaba encontrarme la catedral vacía, dar una vuelta y salir, pero me encontré con que estaban oficiando Misa. Me dije «Uy nononono» pero nuevamente esa voz me dijo «Sisisisisi», así que me senté en el último banco mientras me preguntaba nuevamente qué hacía yo ahí, en una Misa.
Yo desconocía completamente el funcionamiento de la Misa. En un momento dado veo que el sacerdote alza las manos sujetando algo (ahora sé que era el momento más importante, el de la Consagración) y de repente empiezo a tener un llanto incontrolable. No sabía qué me estaba pasando pero no podía parar de llorar. Pedía para mis adentros que por favor nadie me viera porque si me preguntaban qué me pasaba no sabría qué responder. No sé decir cuánto duró esta situación, pero sí sé que cuando terminé de llorar sentí una Paz y una Felicidad que no puedo describir con palabras de este mundo y que nunca más he vuelto a sentir. Fue una experiencia tan sobrenatural que la guardé para mis adentros y no se lo conté a nadie porque tampoco sabía ni a quién contárselo ni cómo sin que pareciera que estaba loca…
Posteriormente se encontró a un conocido católico que le invitó a Misa y al grupo de oración…¿Cómo fue la experiencia tras decidir ir y compartir su experiencia con más gente?
Al principio me costó, porque de algún modo me sentía inferior a ese grupo de católicos que yo consideraba tan perfectos. Yo no era nadie ahí, casi ni sabía rezar, iba a Misa con el librito para poder seguirla, no podía comulgar…Pero ellos me consideraban como uno más y mi experiencia sobrenatural en la catedral les impactó y me dijeron que les ayudaba mucho. Me explicaron como en la Eucaristía se hace presente el Señor y mi experiencia cobró todo el sentido…
¿Qué sintió cuando pudo confesarse después de muchos años sin hacerlo y pudo comulgar de nuevo?
Igual que en mi experiencia en la catedral, una Paz y una Felicidad muy difíciles de explicar con palabras. Una vez había comulgado, sentí como un escalofrío me recorría todo el cuerpo. Aún me pasa algunas veces. También he de decir que ese grupo me animó a hacer la catequesis de confirmación y felizmente poder recibir este sacramento de iniciación que me faltaba.
¿Cómo está luchando hasta ahora por perseverar en la vida de fe y oración?
Intento incorporar la oración y la Misa en mi rutina de manera que más que una lucha la fe sea un simple hábito. Mi próximo reto es rezar el rosario diario y poder algún día asistir a misa diaria.
También soy voluntaria de ACN, Ayuda a la Iglesia Necesitada. Doy charlas en las escuelas sobre la situación de los cristianos perseguidos en el mundo.
Desde el 2023 soy Dama de mérito de la Orden Constantiniana de San Jorge gracias a mi padrino de investidura, el historiador y profesor Dativo Salvia, que fue compañero mío de trabajo durante unos años. En los viajes de fin de curso a Roma le conté a él también mi experiencia de conversión y fue él quien me fue acercando a la Orden.
También participo activamente en la procesión de Semana Santa del barrio de Ca n’Anglada de Terrassa como costalera.
Y por último y lo más reciente, este próximo mes de noviembre voy a recibir el sacramento del matrimonio con mi prometido Nelo, también católico.
¿Qué supondrá para usted casarse por la Iglesia este próximo otoño con un esposo católico?
Un paso más en mi acercamiento a la fe y a Dios, sin duda. No tengo palabras para agradecer a Dios que pusiera en mi camino a un esposo católico. También es un reto desde el punto de vista espiritual y del Amor en mayúsculas.
¿Por qué ahora se siente feliz de verdad?
Porque he conocido la Verdad y el Bien verdaderos y el Amor de Dios, que es el mayor de todos. Porque estaba ciega y ahora veo. Y porque amo a Dios con toda mi alma y me siento muy amada por Él.
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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