El ser humano tiene a su disposición miles de ideas, y sólo acepta como correctas unas pocas que están dentro de ese espacio conocido en política como la “Ventana de Overton”. Estas ideas estarían en consonancia con lo que piensa la mayoría de los ciudadanos, y por eso los políticos las defienden.
Es importante tener en cuenta que la Ventana de Overton no implica que una idea sea intrínsecamente buena o mala, sino que delimita cómo cambia la percepción pública de las ideas a lo largo del tiempo.
En este mes de junio la ventana de Overton no para de moverse. Parecía que la cátedra y los negocios de Begoña Gómez no eran tan malos, y solo se debían a la envidia que un juez de derechas le tiene a la pobre Begoña. Lo del hermano de Sánchez, su trabajo y su despacho perdido en Badajoz sólo supuso una serie de bromas y chascarrillos sobre la dificultad de encontrar el despacho y lo relacionaron con el amor entre el presidente de la Diputación y el hermanísimo, lo que al ser causa noble de amor y homosexualidad, tampoco movió los límites de la ventana.
Según Lehman, los políticos puedan modificar los límites de la ventana, sobre todo si saben manipular adecuadamente la sociedad y conseguir que lo que hacen sea considerado políticamente correcto y por tanto entre de pleno en ese espacio finestral.
Como decía, en la última semana la ventana no para de moverse y creo que tal como Overton y Lehman pensaban con relación a que los políticos pueden modificar la ventana, están siendo otros políticos socialistas que no están en este gobierno como González, Guerra, Vera, Corcuera y Susana Díaz los que al pedir repetidamente que Sánchez debe dimitir han ampliado la ventana. Ya que parece que se ha introducido de golpe en la ventana la intolerancia a la corrupción, que al parecer se toleraba perfectamente hasta hace unas semanas, ya que las encuestas apenas recogían modificaciones en los votos del PSOE y solo en una semana parece desplomarse a diez puntos de diferencia con el PP y muy cerca de VOX.
Ideas externas a la ventana como las que repetidamente VOX viene proponiendo y que pueden parecer estrafalarias, como quitar las subvenciones a sindicatos, patronal y chiringuitos , reducir el tamaño del Estado, devolver a los inmigrantes ilegales a sus países de origen y volver a las raíces culturales propias de nuestro pueblo que hasta hace unos meses estaban fuera de la ventana de Overton, al estar calificadas permanentemente por los medios de comunicación mayoritarios como ideas de extrema derecha, ahora parecen estar cada vez más cerca de entrar de lleno en el centro de la misma.
Las ideas de VOX han pasado de ser impensables a radicales. De ahí están pasando a ser aceptables, y pronto serán vistas como sensatas y populares. Estarán cada vez más en el centro de esa ventana que Overton propuso y que se mueve a gran velocidad en estas semanas.
Hay que reivindicar a Santiago Abascal como uno de esos escasos líderes que tienen capacidad de mover la ventana a diferencia del resto de los políticos españoles que exclusivamente reaccionan y validan lo que se considera políticamente correcto y aceptable.
Tal como Overton explicaba, cuando la ventana se mueve, con ella aparecen cambios en políticas públicas, que a su vez le siguen cambios sociales.
Vox podrá ganar las elecciones generales, tal como ocurrió con Milei en Argentina o con Bukele en El Salvador, cuando la sociedad perciba las ideas de VOX no como radicales sino como políticamente correctas, y eso no ocurrirá porque VOX así lo quiera, sino por la magia de la ventana de Overton que al moverse las está colocando en su interior.
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González y Guerra no están haciendo lo que parece.
Están haciendo un último servicio al PSOE dando a entender que lo del hijpta Sánchez es una especie de verruga extraña que le ha salido al partido de los «cien años de honradez» y que hay que extirpar la verruga.
La premisa es obvia y predecible: Sánchez no es el PSOE, nosotros los de los «cien años de honradez» somos el PSOE de verdad.
En la película Braveheart cuando estalla la rebelión de Wallace contra el rey de Inglaterra, el padre de Robert Bruce le dice al hijo: «Te unirás a la rebelión de Wallace, yo me quedaré en Inglaterra y la combatiré desde aquí.» Es decir, pase lo que pase, salvamos el culo.
¡MARAVILLOSO ANÁLISIS QUE NOS INVITA A SEGUIR ADELANTE EN LO POLÍTICAMENTE CORRECTO Y NOS ANIMA A CONTINUAR DIFUNDIENDO NUESTROS IDEALES ! GRACIAS DON SALVADOR