15/08/2026 06:18

Nos hemos quedado conmocionados con la reciente noticia publicada por la violación y posterior asesinato de un bebé de 13 meses en Inglaterra. Este suceso, que parece sacado de una película de terror, ocurrió hace dos años, cuando una pareja de homosexuales, de 31 y 36 años, estaban en proceso de adoptar, en abril de 2023, a Preston Davey, una niña a la que se le ha quitado la vida cruelmente, que fue separada de sus padres a los 6 días de nacer y llevada a un centro infantil. Los motivos de por qué quitaron la custodia a los padres de esta niña los desconozco. Lo que sí sabemos es que se le concedió la adopción a dos homosexuales que ahora tendrán que enfrentarse a numerosos cargos, entre ellos, el de asesinato y crueldad infantil.

Si esto no es suficiente como para saltar las alarmas sobre los riesgos a los que se somete la vida de una inocente criatura que se deja en manos de adultos, quisiera llamar la atención sobre otros datos.

Por un lado, queda evidenciado que no se tiene un mínimo de filtro a la hora de contratar a un profesor y de dar en adopción un niño. Uno de ellos, Jamie Varley, era docente en secundaria. Ha sido condenado también por “delitos de posesión y distribución de imágenes ilegales de menores, así como material catalogado como pornografía infantil extrema”1. ¿Se va alguien a creer que esto era la primera vez que lo hacía? Estamos hablando de un pedófilo contratado en un instituto y futuro padre adoptivo, ¿somos conscientes de la gravedad?

La adopción por parte de parejas homosexuales, ya de por sí, me parece un terrible error. He comentado, en más de una ocasión, que los hijos no son un objeto o un capricho, ni tampoco son un derecho. Los únicos que tienen derecho en estos casos son los niños. Tienen el derecho a tener un padre y una madre, no dos padres o dos madres. No es por homofobia, sino por sentido común: la única forma más adecuada para un correcto desarrollo de un niño es mediante la educación que dan un padre y una madre, los dos, pues el niño necesita los dos modelos. No lo digo yo, sino los numerosos estudios que lo confirman, respaldados, además, por los que muestran las carencias y consecuencias negativas para el niño que se desarrolla en un ambiente homosexual, e incluso, confirmado por estos niños cuando se han hecho ya adultos.

Pero es que además de esto, que debería ser lo prioritario en las legislaciones de aquellos países que busquen y deseen el bien y el progreso para sus ciudadanos, encontramos otro dato muy preocupante: el porcentaje de agresiones sexuales a menores es mayor entre homosexuales que los que se producen en heterosexuales. Decir esto es, hoy en día, una aberración para los colectivos LGTBIQ+, que se empeñan en desmentir una y mil veces. Sin embargo, aun cuando los medios ocultan los datos, cuando los algoritmos los pretenden eliminar, y esos colectivos se justifican en estudios manipulados que publicitan en muchas webs, la realidad es una: los homosexuales se pueden considerar más adictos al sexo, más propensos al fetichismo, el sexo exhibicionista e incluso a la conducta sexual violenta2.

De hecho, si volvemos del revés los datos, comprobamos la mayoría de los pedófilos se consideran, así mismos, homosexuales3.

La verdad es que no hace falta irse a estudios, pues tan solo con ver los desfiles del orgullo Gay, sale uno de dudas, si las tuviera, sobre qué les gusta hacer y mostrar. Y bueno, hasta el día de hoy, no lo he visto eso similar entre los heterosexuales en las calles.

Los niños están siendo las víctimas de unos políticos pervertidos que, deliberadamente, están permitiendo que se abuse de ellos. ¿Cuántos más asesinatos van a hacer falta para que se condene con rotundidad estos crímenes? ¿Cuánto más hemos de sufrir las consecuencias de unas sociedades que han perdido por completo la guía recta de las virtudes morales y andan sumergidas en un profundo hedonismo que los mantiene esclavos del vicio y el sexo desenfrenado?

Yo opto para esa gentuza por la castración o la cárcel, y ambas, impidiendo que anden a sus anchas estos monstruos sin escrúpulos, ¿ cuál es tu postura?

Alicia Beatriz Montes Ferrer

Colaboradora de Enraizados

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1 comentario
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Alvar

Mi postura es que, el padre de esta niña debe hacer justicia y a todos los que le quitaron a su hija (políticos, trabajadores sociales, pedagogos y gays) ha de cobrarles la factura, en nombre de su hija.
Todo el lobby gay, empezando por los políticos ha de ser extirpado de la sociedad.

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