|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
El anuncio del Gobierno como escaparate cínico y falaz, presumiendo de los resultados de su plan antidroga mientras entierra definitivamente el regreso de la unidad de élite OCON-Sur, no es una mera decisión organizativa ni una divergencia de criterio técnico: es un acto de capitulación institucional. Pretender disfrazar con triunfalismo burocrático el desmantelamiento del dispositivo que verdaderamente acorraló a las mafias del Estrecho constituye una afrenta directa a la memoria de los agentes caídos y un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.
La supresión de la OCON-Sur en 2022 dejó expedito el camino a las organizaciones criminales que hoy dominan con impunidad tramos enteros de nuestras costas. Nadie sabe más de ello que la Guardia Civil asfixiada desde el Ministerio del Interior por el traidor y sospechoso de siniestras componendas, Marlaska. Las consecuencias de esa decisión política, aplaudida en la sombra por quienes se benefician del caos, se cobraron vidas humanas en episodios sangrientos como el de Barbate. Frente a la evidencia de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado operan en condiciones de absoluta inferioridad de medios y protección legal, la respuesta oficial es insistir en la propaganda y negar el único instrumento que demostró efectividad real contra el crimen organizado. Es la hipocresía del crimen desde un poder corrompido y oscuro.
Esta renuncia deliberada al principio de autoridad encaja en el patrón sistemático de debilitamiento de las estructuras del Estado. Cuando la dirigencia política prioriza el relato cosmético y la tibieza procedimental sobre la persecución contundente del delito, la soberanía nacional se erosiona y las instituciones quedan desprotegidas. No hay paz ni seguridad posibles cuando el poder público elige replegarse frente al narcotráfico para no asumir el coste de combatirlo con todas las herramientas del Estado de Derecho.
España no necesita planes de sobremesa ni estadísticas maquilladas en los despachos del Ministerio del Interior; exige el restablecimiento inmediato de los medios de élite, el respaldo sin fisuras a la Guardia Civil y la Policía Nacional, y una voluntad política firme que deje de ceder terreno a la delincuencia. Negarse a devolver la OCON-Sur al frente de batalla es, en la práctica, dar una tregua inmerecida a los enemigos de la ley. Y en la lucha contra el crimen, la omisión consciente equivale a la complicidad.
Resulta imposible abordar esta capitulación institucional sin recordar con rabia y dolor el vil asesinato de los guardias civiles, Miguel Ángel y David, en las aguas de Barbate, un crimen perpetrado bajo la complacencia y la responsabilidad política del ministro Fernando Grande-Marlaska. Aquella masacre no fue un trágico e imprevisto accidente de servicio, sino la crónica anunciada de un abandono que después sufrieron también los guardias civiles Germán y Jerónimo: la consecuencia directa de enviar a nuestros agentes a combatir a la delincuencia organizada en lanchas neumáticas ridículas frente a las pesadas narcolanchas de los traficantes. Desmantelar la unidad OCON-Sur e ignorar sistemáticamente los desesperados avisos de los mandos sobre la falta de medios convirtió al Ministerio del Interior en un sujeto pasivo, y tácitamente cómplic, de la tragedia.
Lejos de asumir responsabilidades políticas o dimitir tras presenciar cómo el narco embestía y arrebataba la vida a dos servidores públicos, la respuesta de la cúpula política ha sido el parapeto burocrático, la frialdad inhumana y el archivo definitivo del modelo de éxito que representaba la OCON-Sur. Proteger a quienes nos protegen debiera ser el primer deber imperativo de cualquier Gobierno digno; sin embargo, bajo la gestión de Marlaska, el Estado ha preferido sacrificar la seguridad de sus agentes en el Estrecho para no enfrentarse a la cruda realidad de su propia negligencia. La historia no olvidará a los caídos, ni tampoco la infamia de quienes los dejaron desarmados ante el enemigo.
RES NON VERBA
Autor

-
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Últimas entradas
Actualidad24/08/2026La erosión del Estado: de la aparente negligencia sanchista a la certeza de la amenaza nacional. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad24/08/2026Subinspector Alfredo Perdiguero: Una heroica e histórica integridad policial. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad24/08/2026¿Balance de la lucha contra el narcotráfico? Gobierno sanchista, cómplice del tráfico de drogas. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad23/08/2026La estupidez woke que termina asesinada por imprudencias definitivas. Por Ignacio Fernández Candela
