20/08/2026 11:39
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Disculpen si vuelvo a la carga con toda la artillería sobre el tema, pero lo veo necesario pues hoy vive mucha gente en pecado y con riesgo de condenación. A muchos les sorprende la muerte de repente, otros mueren sin confesar. Es salutífero recordar lo que nos enseña la Iglesia sobre la gravedad del pecado y en especial el de la impureza, que aún sin ser el único ni a veces el más grave, es el que más almas arrastra al infierno.

Solo deseo que los que lo lean tomen el firme propósito de no ofender más al Señor en esta materia. Y a los que por gracia de Dios vivan puramente, que pidan al Señor la perseverancia en esta virtud. E incluso pido que tengan la valentía de difundir el artículo entre aquellas almas dominadas por este pecado, aunque provoque escozor y no sea plato de buen gusto, como no lo fue al Bautista denunciar el adulterio del rey.

Mi afán, a pesar de mi imperfección, es recordar lo que casi nadie recuerda, incluso desde el púlpito, salvo honrosas excepciones. En muchas parroquias ni siquiera hay control de la modestia mínima que exige la Iglesia en la casa de Dios. ¿Han oído a muchos curas advertir sobre la gravedad de la impureza? ¿Predican que ocasiona la muerte del alma y que nos lleva a la muerte eterna? ¿Han visto a gente mal vestida en la Iglesia? Tenemos la obligación moral de corregirles, como nos enseñó San José María Rubio y otros santos sacerdotes.

Espíritu de fornicación

Escribo este artículo a petición de un joven que vive la santa pureza y está escandalizado por la impudicia que impera en nuestra sociedad. Esta se manifiesta en las modas, que tanto ofenden a Nuestro Señor, hoy muchísimo más que en 1917, tiempo de las apariciones de Fátima y en las degradantes costumbres del hombre moderno hipersexualizado desde la tierna infancia hasta la edad provecta.

Esta llama luciferina de pecado arde mucho más en el verano con el pretexto del calor, de la moda, del deporte, del ocio y relax…cualquier excusa es buena para un exhibicionismo impúdico. Se podría decir que en nuestras ciudades modernas campa a sus anchas el espíritu de fornicación, del que nos advirtieron los santos. El espíritu de fornicación es un término bíblico que en teología se asocia con la impureza sexual, la idolatría y el alejamiento radical de Dios, que puede llevarnos a la desesperación.

No hay más que salir a la calle y ver una sociedad pagana semidesnuda, que nos obliga a ir con la vista recogida, si no queremos exponernos a pecar. Los medios de comunicación, especialmente Internet y las plataformas televisivas fomentan este espíritu lascivo con todo tipo de películas y series que vomitan en alta definición todo tipo de inmundicias. Por supuesto ni hablar de las plataformas de citas y de los canales pornográficos, que desgraciadamente consumen cada vez más jóvenes desde temprana edad pudriendo sus almas con daño irreparable.

La Virgen de Fátima nos dice que el pecado de impureza es el que más almas lleva al infierno

Durante las apariciones de Fátima, concretamente en la aparición del 13 de julio de 1917, la Virgen mostró a Lucía, Francisco y Jacinta una visión aterradora del infierno para hacerles entender el destino de los pobres pecadores. La pequeña Jacinta, profundamente impresionada por las revelaciones sobre la salvación y el sufrimiento de los pecadores, mencionó más tarde que la Virgen le había confiado que los pecados que causan la condenación de la mayoría de las almas son los de índole impura o carnal.

La Virgen nos pide oración y penitencia; reparar el pecado, la mortificación personal y el rezo diario del santo rosario en reparación por estas ofensas y por la conversión de los pobres pecadores, que van camino del infierno. El mensaje de Fátima no hace otra cosa que recordar lo que la Tradición de la Iglesia nos ha enseñado siempre en esta materia moral y la gravedad del pecado de impureza, en cuanto a ofensa a Dios y perdición de nuestra alma.

Vivamos una cruzada en favor de la santa pureza

Por lo tanto, si realmente somos católicos, si creemos firmemente en lo que la Iglesia nos enseña, si no queremos que se ofenda a Dios y a la Virgen y tenemos celo por la salvación de las almas y no nos queremos condenar, les invito a iniciar una cruzada en favor de la santa pureza.

Ejemplaridad: Primero empezando por nosotros mismos, en la manera de vestir, de hablar, de comportarnos y de los ambientes que frecuentamos. A pesar de nuestras miserias, tenemos que ser intachables en este aspecto si queremos tener una mínima autoridad moral en las personas que nos tratan, especialmente en las más alejadas de Dios, pero también en los católicos relajados.

-Sin respetos humanos: Perdamos el respeto humano por completo y no nos cansemos de advertir a todas las almas que podamos sobre este gravísimo pecado y sobre la necesidad de vivir la santa pureza. No bajemos la guardia y no pensemos que es un pecado sin importancia cualquier desliz impuro porque casi todo el mundo puede caer en él o desgraciadamente ya se ve como algo normal o natural.

-Signo de contradicción: Puede ser que el caballo de batalla empiece en nuestra propia familia y que les incomode mucho si hablamos claro sobre la inconveniencia de ciertas modas y costumbres, puede ser que acabemos perdiendo ciertas amistades más laxas moralmente…Puede que nuestros principios entren en conflicto incluso con nuestros compañeros de trabajo…En cualquier caso tenemos que ser firmes y sopesar como actuar a la luz de la eternidad. Es el precio que tenemos que pagar por ser coherentes y no tener miedo de incomodar al mundo. Por supuesto tenemos que pedir al Señor el don de la prudencia para poder explicarlo con claridad y contundencia, pero también con caridad y delicadeza. Difícil equilibrio, pero si somos fieles al Señor, Él depositará sus sabias palabras en nuestra boca.

La Cruzada de la Pureza impulsada por el papa Pío XII, ejemplo que debe seguir vigente en nuestros días

La Cruzada de la Pureza, a principios de los años 40 fue un movimiento moral católico, dirigido principalmente a la Acción Católica Juvenil Femenina, para promover la modestia en el vestir, la decencia en las costumbres y los valores castos frente a la secularización y la moda moderna.

Exhortaba a los jóvenes a rechazar modas consideradas provocativas y a imitar la pureza a través del pudor. Destacó el radiomensaje y discurso de Pío XII de mayo de 1941 titulado «Principios inmutables que deben informar la cruzada de la pureza», dirigido a las jóvenes de la Acción Católica. El movimiento repercutió en diócesis de toda Europa e Hispanoamérica con campañas locales de formación moral y decencia pública.

Autor

Javier Navascués
Javier Navascués
Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.

Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.

Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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