15/08/2026 07:08

El pasado 25 de febrero falleció Antonio Tejero Molina, antiguo caballero cadete de la X promoción de la Academia General Militar y primera específica de la Guardia Civil que se forjó en el solar zaragozano.

No voy a escribir en este artículo su biografía porque es del todo conocida, pero sí quiero decir que lo conocí personalmente, que fue un ejemplar y muy querido oficial de la Benemérita, que el honor fue siempre su principal divisa y que era un excelente católico. La última vez que nos vimos, ya hace años, coincidimos comulgando en una iglesia madrileña del barrio de Argüelles.

Tras los acontecimientos por todos conocidos de la tarde del lunes 23 de febrero de 1981 en las Cortes españolas, —así se llamaban en aquel momento— el entonces teniente coronel Antonio Tejero fue condenado a treinta años de reclusión por el delito de rebelión militar. Nunca fue ni indultado ni amnistiado. La pena la cumplió en los establecimientos militares más extremos geográficamente hablando para que así fuera más dura si cabe la condena no solo a él sino también a sus familiares. Ferrol, Figueras, Cartagena y finalmente la prisión militar de Alcalá-Meco fueron sus destinos. Ninguno de gran lujo y confort como los que disfrutan terroristas, asesinos, violadores o quienes han intentado un golpe de Estado en Barcelona.

Ya lo he dicho  anteriormente, no voy a referirme ni al 23 -F ni a sus juicios, el militar y luego el civil sino al vergonzoso hecho que ha ocurrido días después de su muerte y que es la negativa del arzobispo castrense Juan Antonio Arnárez Cobo a celebrar en la catedral castrense una misa funeral por el alma de Antonio Tejero Molina.

Monseñor Arnárez, eibarrés de nacimiento, pero tudelano de adopción y de 65 años fue en su día soldado de Caballería en Bétera y desde noviembre de 2021 es la máxima autoridad eclesiástica del «ministerio de Defensa» y obviamente recibe órdenes en casos importantes de Margarita «Roblespierre»[1]. No hay duda de que la negativa a una misa funeral a Antonio Tejero ha partido de ella o de alguna de sus más íntimas colaboradoras, Amparo Valcarce o quizá Adoración Mateos, de quien depende administrativamente el Arzobispado, independientemente de que Antonio Tejero tenga, hijos, y nietos guardias civiles e incluso un hijo sacerdote y lo más importante, que fuera un hijo fiel a la Iglesia. El argumento de este pusilánime arzobispo es que existía «riesgo de connotaciones».

¿Connotación?, es decir, conllevar además de su efecto propio o específico —misa funeral por un siervo de la iglesia— otro de tipo expresivo o apelativo como pudiera ser cantar el himno de la Guardia Civil o gritar «¡Viva España!» o «¡Viva la Guardia Civil!» fuera de los muros de la iglesia. ¿Es eso suficiente motivo para negarle una misa a un cristiano que ha ejercido como tal toda su vida?

La cobardía con que actúa el arzobispo general castrense, con categoría de general de división, no fue la única pues la familia Tejero solicitó en ocho iglesias una misa funeral —casi imploró— y les fue denegada y en algunas se le solicitó previamente el sermón para, supongo, censurarlo, y se les prohibió taxativamente la entonación del Himno de la Guardia Civil —no olvidemos que su patrona es la Virgen del Pilar— y que sonarán los acordes del «Himno Nacional».

Es indudable que toda la jerarquía eclesiástica («Conferencia Episcopal Española») emite en la misma onda, esto sucede cuando un grupo de personas parten de una misma idea u opinión o forma de pensar logrando con ello que la comunicación fluya de manera natural o lógica. Obviamente, la onda que se emite desde la calle Añastro nº 1 es recibida previamente desde el palacio de la Moncloa y tiene como director de la red de ondas al ministro Bolaños, que a su vez, recibe instrucciones del gran timonel y ferviente católico Pedro Sánchez.

Los cardenales, arzobispos y obispos Blázquez, Omella, Osoro, Argüello, Arnárez y Cobo Cano con su falta de gallardía en actuaciones personales y declaraciones fuera de lugar y en contra de la mayoría de sus feligreses, están cavando la fosa a la Iglesia como Institución. Están más del lado de Sánchez, Bolaños, Yolanda Díaz y Ángel Víctor Torres, todos ellos fervientes católicos, acreditados creyentes que asiduamente los días de precepto y fiestas de guardar se inclinan antes las imágenes sagradas tanto de la catedral castrense, la catedral de la Almudena y la basílica del valle de los Caídos. Además, nunca olvidan felicitar a los cristianos tanto en la «Semana Santa» como en las «fiestas de la Natividad del Señor».

En definitiva, todos estos jerarcas eclesiásticos y algunos más prefieren las arcas llenas con las contribuciones de los católicos en sus declaraciones de Hacienda, los privilegios tributarios que les otorga este Gobierno de «creyentes» y el silencio del mismo en determinados episodios bochornosos de ciertos sacerdotes, a tener a diario las iglesias llenas de feligreses o los seminarios con jóvenes vocaciones.

Gracias a Dios, nunca mejor dicho, no todos los sacerdotes son tan pusilánimes como monseñor Arnárez Cobo y el funeral por el alma de Antonio Tejero se celebrará, Dios mediante, en la «iglesia madrileña de Santa Bárbara» en pleno centro de Madrid.

Aún quedan obispos y sacerdotes con valentía, gallardía y sin complejos. Estos son los que se ganan a los feligreses y no al Gobierno.  Estos últimos tampoco se venden a los esbirros de Sánchez por un plato de lentejas como se refleja en el Génesis 25: 29-34. Los sacerdotes que han aceptado oficiar una misa funeral por Antonio Tejero Molina son de una pieza y no tienen que agradecer a este Gobierno nada ya que los miembros de este último están   más próximos a tesis que no tienen demasiado que ver con la Biblia.

Ya le tocará rendir cuentas ante el Santísimo a monseñor Juan Antonio Arnárez Cobo por tamaña mezquindad cuando le recuerde el pasaje bíblico de las Bienaventuranzas: «Bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados» (Mateo 5:5).

Que así sea

 

NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO

  1. ¿Quieres saber más acerca de la Revolución Francesa, el acontecimiento más importante de la Historia Occidental según Historiadores? No lo dudes hazte con El espíritu de Marat. El día en que murió la Revolución Francesa. ¿Y tú? ¿Te vas a  quedar sin el que fuera número 1 en Rakuten Kobo en «Historia» y «Novela Romántica»?

Autor

Mauro Velasco
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