15/08/2026 04:02
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Este texto forma parte del análisis completo del caso:
👉 https://ntvespana.com/27/04/2026/por-que-escribo-tras-xi-capitulos-el-caso-ignacio-escolar-por-ignacio-fernandez-candela/

Hay momentos en la vida donde la realidad se vuelve tan densa y oscura que parece diseñada por un guionista cruel y hasta sádico. Para mí, ese momento tiene fechas grabadas a fuego: marzo y abril de 2020. Mientras España se sumergía en el aplauso burlesco de los balcones, mi mujer y yo cargábamos con la pesadilla de ver morir a mi padre y a mi suegro. Fueron enterrados en la más absoluta soledad, sin el consuelo de un velatorio, sin la mano de sus hijos, despachados como cifras en medio de una gestión deshumanizada que hoy muchos prefieren olvidar. E$n tanto, una pandilla criminal se lucraba con la tragedia que nos sobrecogía el alma en una dantesca pesadilla infernal.

En medio de ese duelo desgarrador, cuando el alma solo busca aire, llegó también el peso de los procedimientos judiciales. Ignacio Escolar, director de un digital de enorme influencia, decidió demandarme por un artículo en el que yo ejercía mi libertad de expresión de manera subjetiva y argumentada. Pero el conflicto no estaba exactamente en mis palabras originales, sino en modificaciones editoriales posteriores que alteraron el enfoque inicial del texto.

Se mezclaron las gruesas palabras y ofensas directas de unos artículos de Josele Sánchez con la fina y acerada ironía de mi escrito que atravesó la fina piel del mimado por la secta política, Escolar. Nada punible en mi artículo salvo que Josele practicó unas modificaciones editoriales que sí resultaron objeto de mi muy injusta condena. Y aún así, la confusión de ignorar que justificar es sinónimo de defender para la RAE, me condenó. No fue por capricho seguir el consejo del juzgado de paz que sabedor de mis trances y tragedias vividas, me aconsejó no entrar en la inercia judicial, cebándose la juez sin saber que mi rebeldía seguía el instinto puro de la supervivencia por no cargar más.

Como consulté en su día con mi abogada, Nuria Capitán, y como también me trasladó Josele Sánchez, el artículo original fue acompañado de titulares y entradillas que yo no redacté ni autoricé personalmente. Aun así, la responsabilidad terminó proyectándose sobre el autor dentro de una demanda conjunta que me dejó atrapado en una situación jurídica y emocional extremadamente difícil en uno de los momentos más delicados de mi vida.

Pero aquella presión no llegaba sola. Coincidía además con otro procedimiento judicial impulsado desde el 2017 por un expresidiario durante 12 años de vida carcelaria (luego ingresó de nuevo en prisión por estafa continuada) con antecedentes penales por estafa, malversación de fondos privados y falsificación de documentos públicos, que me denunció precisamente por referirme a hechos relacionados con su historial delictivo. La inepcia de un juez instructor me obligó a arrastrarlo durante años, rabioso de que evitara una estafa contra cientos de personas. El juez actuó por su liviandad inefable como cómplice de la estafa. Durante años me vi obligado a invertir dinero, energía y salud en defenderme dentro de procedimientos interminables que aumentaban la sensación de desgaste, impotencia y desprotección…

En correos dirigidos a mi abogada sopesé la demanda de Ignacio Escolar para dar preminencia después a mi defensa frente a un estafador por los perjuicios derivados de una una instrucción someramente llevada con errores de bulto inadmisibles. Entonces el periodista Josele Sánchez, que en Paz descansa, me comunicó su retorno a España y que comunicaría a su abogado que las modificaciones editoriales de título y entradillas eran de su responsabilidad exonerándome de culpa alguna. Lo cierto es que se declaró en rebeldía por tantas presiones que soportaba y así quedé jurídicamente desprotegido.

Arrastrar a un delincuente  desde el 2017 fue culpa de uno de eso malos togados que duermen a pierna suelta hasta que se despierten después de muertos. Porque ,¡ay de aquellos que pringuen con el rastro de la insensibilidad y la mediocridad profesional el camino hacia la tumba donde se da cuenta de la inmundicia sembrada contra los inocentes! Con el mismo juicio que juzguen serán juzgados. Ser juez es una responsabilidad mayor que aterrorizará a los soberbios que tomaron su empleo como un trámite de vanidad sin cariz humano.

He tenido que sostener procesos judiciales mientras todavía arrastraba el dolor de pérdidas familiares irreparables. Y quizá por eso terminé desarrollando una profunda desconfianza hacia determinadas dinámicas de una justicia que demasiadas veces parece inaccesible, lenta y emocionalmente devastadora para el ciudadano honrado. No creo en la mala justicia, por desgracia tan imperante.

Mi rebeldía nunca nació de la frivolidad. Nació del agotamiento moral de quien siente que debe defender simultáneamente su dignidad, su memoria familiar y su propia supervivencia emocional en medio de situaciones extremas. Así pueden llegar injustas notificaciones, embargos o nuevas presiones. Pero hay algo que ningún procedimiento podrá alterar: la verdad íntima de lo vivido. La experiencia de haber atravesado el dolor, la enfermedad, la pérdida y la sensación de abandono sin renunciar completamente a la conciencia ni a la necesidad de seguir escribiendo. Aunque la frivolidad de otros conviertan el asedio en una maldición que los perseguirá, ya lo dije, vivos y muertos. Así sea.

Porque cuando alguien ha conocido suficientemente la fragilidad humana, deja de conceder valor absoluto a muchos decorados de prestigio, poder o influencia pública y contempla la inmundicia por el tamiz de una verdad donde ellos son simple falacia.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Aunque no siempre sea en los despachos humanos donde esa justicia termine manifestándose.

Coda – Serie completa

Para quien desee recorrer el conjunto de esta serie:
https://ntvespana.com/?s=el+caso+ignacio+escolar

(Para quien desee seguir otras líneas de mi trabajo)
Web de autor

El caso Ignacio Escolar XVII: Réquiem por los malos jueces. Por Ignacio Fernández Candela

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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