INTRODUCCION
- La izquierda sigue aún hoy, bien entrado el siglo XXI, pretendiendo ser superior moral e intelectualmente a la derecha. Se permite criticar de forma agresiva al capitalismo, que no es otra cosa que la propiedad y la iniciativa privada, y al mercado, su instrumento imprescindible. Critica el presunto egoísmo avaricioso y explotador de propietarios y empresarios, a la vez que pretende ignorar las medidas compensatorias (pensiones, protección al desempleo, fiscalidad progresiva, sanidad y educación gratuitas, etc) que los gobiernos, en muchos casos de derechas, han puesto en marcha.
- La izquierda sigue afirmando la superioridad moral e intelectual de la doctrina marxista. Ante ello el mundo democrático, parece incapaz de responder. En mayo de 2018, el presidente de la Comisión Europea Juncker, participó en una ceremonia de homenaje que tuvo lugar en Tréveris, ciudad natal de Marx, en el 200 aniversario del nacimiento. A la vez se inauguró una estatua de bronce, de más de 6 metros de alto, regalada por la dictadura comunista China. Ante las críticas recibidas, Juncker se excusó diciendo que “es indudable que Marx es una figura que ha moldeado la historia de Europa de una forma u otra. No hablar de él, estaría cerca de negar la historia” Pero el mero hecho de ser un personaje histórico, también Hitler lo fue, no justifica el homenaje.
- Tras la caída del Muro de Berlín en 1989 y de los regímenes comunistas en la Europa del Este, se logró numerosa información sobre los distintos “gulags”, y sobre los más de 100 millones de víctimas imputables al terror y a la acción directa del comunismo. Sin embargo, hoy en día, 30 años más tarde, se sigue criticando, frívolamente, a Estados Unidos, no por haber sido derrotado y no haber impedido los regímenes comunistas de Vietnam, Camboya y Laos, sino por haber intentado.
- De la misma forma, en España, se ensalza hoy a personajes marxistas revolucionarios de la República, a Largo Caballero, el llamado Lenin español, a Negrín, Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo. Se pretende ignorar que, con sus desatinos y su promoción de la violencia revolucionaria, golpe de estado de 1934 incluido, fueron causantes de la Guerra Civil y co-responsables del terror, los asesinatos y torturas, que ocurrieron, en la llamada zona roja, hasta que fueron derrotados. Sin embargo, esas realidades se ocultan, o se pretenden ignorar, mientras se siguen manteniendo y erigiendo sus estatuas y monolitos y dando su nombre a las calles, a la vez que se quitan las de los vencedores de la guerra y de mártires de la llamada zona nacional. Foco central de crítica es la figura del general Franco, que fue el primero que derrotó al comunismo en el mundo, mientras que se ha aprobado, y sigue aún vigente, la sesgada Ley de Memoria Histórica que, de forma sutil pero intensa, quiere borrar el espíritu de reconciliación que presidió la Transición y la ley de Amnistía.
- De todas estas incomprensibles incoherencias ante el comunismo, tiene gran parte de culpa la vergonzante actitud de la derecha, que ha preferido contemporizar y pretender tener una imagen “progresista”, dejando así el terreno expedito a la propaganda de la izquierda. No se trata ahora de buscar culpables del silencio cómplice, muchos fuimos los engañados. No obstante, los vientos están cambiando y llega el momento de que con espíritu firme y sereno se proceda a atacar y hundir al buque insignia de la izquierda, al marxismo. Callar no es el camino. Hay que denunciar, con razones y evidencias, su mentira, mostrarla a la luz.
- El marxismo no es una mera declaración de buenas intenciones sociales sino una filosofía radical que criticó con virulencia también a todo socialismo utópico o no revolucionario. El marxismo, como con tanta claridad mostró Lenin en su libro “El Estado y la Revolución”, es la filosofía que inspiró y justificó a los regímenes comunistas. El comunismo no fue una mala aplicación del marxismo sino una literal aplicación de la doctrina que habían elaborado Marx y Engels. Ha llegado el tiempo de que las personas de buena fe asuman su obligación de conocer esa doctrina, entender sus errores y denunciarla. Pero no basta con eso. También es necesario reflexionar y entender cuáles son los pilares de una alternativa al marxismo, capaz de atraer a los ciudadanos y de llevarnos a construir una sociedad de libertad, igualdad y fraternidad. Con esa finalidad se ha escrito el presente trabajo.
- EL PENSAMIENTO MARXISTA
- La crisis económica, ha reavivado el debate sobre qué ideología se debería aplicar en el sistema económico.
- Los ataques a “los mercados” y al conjunto del sistema capitalista de mercado, parecen sugerir que, desde el punto de vista económico, habría que buscar una alternativa.
- El marxismo, que parecía derrotado tras la caída del Muro de Berlín, resurge como teórica alternativa al sistema actual.
- Se alega que “el comunismo no fue el comunismo que propugnaba Marx, sino una caricatura trágica de lo que debió haber sido”.
- El Marxismo elaborado por Marx, con la aportación de Engels, se plasma fundamentalmente en tres libros clave: El Manifiesto Comunista, El Capital y El Origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado.
- Su centro es un análisis del funcionamiento de la economía, en el que concluye que el capital privado, por su mera existencia, da lugar siempre a explotación del trabajador.
- Pero el marxismo no sólo explica el teórico funcionamiento de la economía capitalista, sino que ofrece una visión filosófica integral, que aborda todos los temas claves del ser y de la sociedad humana.
- El marxismo aporta:
- Una visión ontológica del mundo: El mundo y sus seres son mera materia.
- Una visión del desarrollo material y social que estaría basado en un proceso dialéctico de confrontación (Tesis y antítesis se destruyen y surge la síntesis)
- Una visión de la metodología de desarrollo de la historia humana, que sería el resultado de la aplicación constante de esa dialéctica de confrontación entre las relaciones de producción y la propiedad privada, plasmada en la lucha de clases como motor de la historia. “Toda la historia de la sociedad humana, hasta el día, es una historia de luchas de clases”[2].
- Una explicación del funcionamiento de la economía, que toma como base la teoría del valor trabajo y la teoría de la plusvalía que concluye señalando tres leyes que rigen al sistema capitalista: el decrecimiento constante de la tasa de beneficio, la concentración del capital cada vez en menos manos y el empobrecimiento creciente de la población.
- Toma de Hegel la primera parte de su conocida frase: “Lo racional es real y lo real es racional” y por tanto propugna la revolución para transformar lo racional, el marxismo, en una realidad social, el comunismo.
- Toma de Hegel la dialéctica, pero no acepta que del diálogo hegeliano entre la tesis y la antítesis pueda surgir la síntesis. Marx dice: Mi método dialéctico no sólo es fundamentalmente distinto del método de Hegel, sino que es, en todo y por todo, la antítesis de él.[3] Marx considera que la propiedad y las fuerzas productivas son irreconciliables y que el único camino es la confrontación violenta.
- No cree que el ser humano y la sociedad humana puedan cambiar mediante el diálogo y la negociación pues considera imprescindible la eliminación total de la propiedad privada de los medios de producción.
- Consideró a la religión un gran factor de opresión y por eso estuvo muy de acuerdo inicialmente con Bauer, con quien colaboró en el periódico “El archivo del ateísmo”
- Por esto, Marx que inicialmente estuvo muy de acuerdo con las ideas de Feuerbach, ateo y materialista: “El ser divino no es más que el ser humano” “La religión es la separación del hombre de sí mismo” “La separación de Dios de los hombres, significa la separación del hombre de sí mismo”[4] terminó criticándole: “No comprende la importancia de la actuación revolucionaria”[5] ya que Feuerbach creía en la bondad del hombre como fuerza positiva para el cambio.
- Igualmente discrepó de Proudhon, el cual había dicho: “El salario del trabajador no excede nunca de su consumo ordinario, y no le asegura el salario del mañana” “En esto consiste (la relación entre el propietario y el obrero) lo que tan propiamente se ha llamado explotación del hombre por el hombre”, “La propiedad es un robo”[6] pero discreparon en el método de cambio. En efecto, Proudhon, en su carta a Marx, de 17 de mayo de 1846, le decía: “Busquemos juntos, si usted quiere, las leyes de la sociedad, el modo como esas leyes se realizan, el progreso según el cual llegamos a descubrirlas; pero, ¡por Dios!, después de haber demolido todos los dogmatismos a priori, no soñemos, a nuestra vez, con adoctrinar al pueblo; no caigamos en la contradicción de su compatriota Martín Lutero, quien, después de haber derribado la teología católica, se puso en seguida, con el refuerzo de excomuniones y anatemas, a fundar una teología protestante. Desde hace tres siglos, Alemania sólo se ocupa en destruir el revoco hecho por Martín Lutero; no demos al género humano un nuevo trabajo con nuevos amasijos. Aplaudo con todo mi corazón su pensamiento de someter un día a examen todas las opiniones; sostengamos una buena y leal polémica; demos al mundo el ejemplo de una tolerancia sabia y previsora; pero, porque estamos a la cabeza del movimiento, no nos convirtamos en los jefes de una nueva intolerancia, no nos situemos en apóstoles de una nueva religión, aunque esta religión fuese la religión de la lógica, la religión de la razón”[7].
- El marxismo cree en la violencia como método de cambio. El Manifiesto dice: Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos solo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente.[8]
- El marxismo considera que el trabajo ha creado al Hombre y que el trabajo es la principal característica de la especie humana.
- El trabajo es Dios: el trabajo es el origen del hombre: Simio + Trabajo= Uso de herramientas + Lenguaje + Razón = Hombre.
- La especie humana está alienada en el sistema capitalista porque:
- El trabajador está alienado del producto de su trabajo = la mercancía no le pertenece
- El trabajador está alienado del trabajo = los capitalistas le compran su fuerza de trabajo
- El trabajador está alienado de su naturaleza humana
- El trabajador está alienado de los demás miembros de su especie ya que no tiene naturaleza humana.
- La culpa de todo: la propiedad privada de los medios de producción.
- “No es la conciencia del hombre lo que determina su ser social, sino su ser social el que determina su conciencia … Al llegar a una fase determinada de desarrollo las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, con las relaciones de propiedad… estas relaciones se convierten en trabas al desarrollo de las fuerzas productivas, y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica se transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura que se erige sobre ella”[9]
- Marx propugnó la teoría del valor-trabajo según la cual todas las mercancías tienen un precio de mercado que refleja su valor de uso, o utilidad, “El valor de las mercancías aparece ya expresado en sus precios antes de que se lancen a la circulación”[10]
- Este valor viene establecido por el tiempo de trabajo dedicado a la producción de esa mercancía. En suma, los precios de las mercancías expresan el tiempo de trabajo humano dedicado a elaborarlas. “¿Y cómo se mide la magnitud del valor de la mercancía? Por la magnitud del trabajo que encierra”[11]
- Según la teoría marxista de la plusvalía, el beneficio del capitalista se obtiene de no abonarle al trabajador todo el valor que aporta su trabajo. La plusvalía se produce porque el capitalista es dueño del capital y es el que compra el trabajo del trabajador mediante su salario.
- El valor de toda mercancía es la suma de los valores que se unen para producirla.
- Los medios de producción sólo transfieren a la mercancía el valor que integran o pierden durante el proceso de trabajo.
- Las materias primas aportan su propio valor a la mercancía en la que se integran
- Las máquinas y herramientas aportan el valor (amortización) que de ellas se consume en el proceso de producción.
- El trabajador aporta el valor de su trabajo.
- El trabajador vende su fuerza de trabajo al capitalista como una mercancía más. El precio de la fuerza de trabajo, al igual que el de cualquier otra mercancía, se determina por el tiempo de trabajo necesario para su producirla o mantenerla. El salario (o precio de la fuerza de trabajo) equivale al valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia del trabajador. Si para producir esos medios de subsistencia es necesario dedicar 6 horas, pero la jornada es de 10 horas, hay 4 horas de plus de trabajo. De ellas es de donde procede la plusvalía de la que se apropia el capitalista.
- ¿Cómo puede aumentar el capitalista su ganancia o plus valía? Alargando la jornada de trabajo. Es lo que se llama plusvalía absoluta.
- Sin embargo, la historia muestra una tendencia a disminuir la jornada laboral ¿Cómo puede entonces obtener plus valía el capitalista? Mediante lo que se llama plusvalía relativa. Al aumentar la productividad general en la economía, al producirse más medios de subsistencia en menos horas, el valor de estos medios disminuye y por tanto disminuye el valor de la fuerza de trabajo o salario. “El valor de la fuerza de trabajo, …es el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia de su poseedor”[12]“el obrero invierte la mayor parte de su salario en medios de sustento y su casi totalidad en artículos de primera necesidad”[13] “el salario diario medio es siempre igual al producto de valor del número de horas que el obrero necesita trabajar para producir los medios de subsistencia indispensables”[14]. Por ello, el salario medio debe disminuir y el capitalista gana más.
- Los primeros capitalistas que aumentan la productividad ganan, aunque baje el precio individual de las mercancías. Pero los precios más bajos reducen las ganancias de los capitalistas menos productivos.
- Para no quedarse fuera de la competencia, los capitalistas necesitan mejorar su productividad industrial, para lo cual deben invertir más. Al invertir más su tasa de beneficio respecto al capital invertido disminuye. Esta es la primera ley económica marxista: la tendencia decreciente de la tasa de beneficio del capital.
- Sin embargo, habrá capitalistas pequeños que no tengan capacidad para invertir más y se arruinarán. Pasarán entonces a engrosar las filas del proletariado. Se producirá entonces lo que dice la segunda ley marxista: la concentración creciente de capital en menos manos.
- Por otra parte, al aumentar la productividad industrial cada vez serán necesarios menos obreros. Los salarios bajarán. Muchos obreros pasarán a vivir por debajo del nivel de subsistencia. Esta es la tercera ley marxista: el empobrecimiento creciente de la población.
- Este proceso de evolución socio-económico daría lugar a dos grupos finales: una masa de proletarios cada vez más numerosa y empobrecida y una minoría capitalista que habría concentrado todo el capital. La explosión revolucionaria sería inevitable.
NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO
[1] Si desea dialogar sobre este tema puede contactarme en info@pensadoressinfronteras.org
[2] Manifiesto Comunista. Fundación Investigaciones Marxistas. Pág. 48.
[3] EL Capital, Marx Ed. Akal 74. Libro I pag 30.
[4] La esencia del cristianismo. Feuerbach. Ed. Luarna Madrid.
[5] Tesis sobre Feuerbach. Marx. Incluida como apéndice en El fin de la filosofía alemana. Engels 1888
[6] ¿Qué es la propiedad? Proudhon. Ed, Proyección 1970 Buenos Aires.
[7] La Alcarria Obrera. https://laalcarriaobrera.blogspot.com/2008/04/carta-de-pj-proudhon-karl-marx.html
[8] El Manifiesto Op.cit p. 94
[9] Marx. Prólogo de Contribución a la crítica de la economía política. Ed. Siglo XXI Madrid
[10] EL CAPITAL op.c. Libro I p.213
[11] Ibidem p. 293
[12] El Capital op.c Libro I Tomo II p.269
[13] El Capital op.c Libro II Tomo II p.147
[14] El Capital op.c. Libro III tomo I p.209
Autor
- Administrador Civil del Estado.
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