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El portavoz de Zapatero podría ser un hilo de comunciación directo entre Moncloa y el expresidente ejerciendo de submarino ideológico sanchista que ha sectarizado el Ateneo de Madrid concitando todo tipo de protesta.
La sugerencia sobre la comparecencia de Luis Arroyo en la Comisión de Investigación del Senado no es una cuestión de rivalidad partidista, sino de pura higiene democrática. Tras el colapso de la versión oficial sobre las joyas de la caja fuerte de Zapatero, que pasaron de un supuesto «error de valoración» de 50.000 euros a una tasación judicial real de 1,3 millones de euros, es hora de plantear argumentos de fondo que exigen su declaración inmediata bajo juramento en sede parlamentaria.
No solo por Zapatero sino también por Sánchez.
Es verdaderamente paradójico, por no decir flagrante, que el actual Ejecutivo y sus entornos promuevan de manera sistemática comisiones y planes contra los bulos y la desinformación, mientras sus portavoces autorizados se dedican a maquillar la realidad patrimonial con semejante desparpajo ante los medios. Si rebajar un botín de 1.300.000 euros a la módica y estética cantidad de 50.000 euros para proteger la imagen de un expresidente no es desinformación deliberada, convendría que nos explicaran qué diccionario utilizan en la Moncloa; la Cámara Alta debe exigir que Arroyo aclare si ese tierno «error de inducción» fue una negligencia personal o una estrategia coordinada de ocultación, porque el doble rasero oficialista no puede amparar la mentira de Estado.
En la política moderna, el actor y su portavoz son una misma identidad indivisible, por lo que no basta con hacer comparecer al expresidente Zapatero si el encargado de diseñar, empaquetar y vender el relato a los españoles queda impune en el banquillo de los testigos. El papel del portavoz no es el de un simple relaciones públicas que pueda despachar un escándalo de estas dimensiones con un tuit de disculpa a última hora, sino el de un cooperante necesario en la construcción de la verdad pública que debe rendir cuentas exactamente igual que el principal investigado, pues la verdad no admite subcontratas ni parches de conveniencia.
Para colmo de males, conviene no olvidar que Luis Arroyo no es un ciudadano cualquiera, sino el presidente del Ateneo de Madrid, una institución histórica que siempre fue el faro del libre pensamiento y la altura moral de nuestro país, y que hoy ve cómo se utiliza su prestigio intelectual para validar una falsedad económica tan burda. Los ciudadanos tienen el derecho y la obligación de saber si los representantes de nuestra sociedad civil actúan bajo criterios de rigor o como simples peones de brega al servicio de intereses particulares, y el Senado es el único marco idóneo para devolver la dignidad a la palabra pública, con luz y taquígrafos, frente a quienes confunden la pedagogía con el engaño.
Ignacio Fernández Candela
RES NON VERBA.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
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Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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¿Faro del libre pensamiento el de la judeo ma sonada? 😱