|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Esta controversia se inició hace un año y el tiempo transcurre inexorable hacia la resolución. Pintan bastos para la influencer y abogada en ejercicio Begoña Gerpe que entonces contaba con 200.000 suscriptores cuando al día de hoy ha multiplicado los efectos de sus manifestaciones con un añadido de 300.000. A raíz de las declaraciones presuntamente racistas contra el pueblo gitano que vertió en Youtube, se echó encima un pesado morral que amenaza con quebrarle la espalda personal y profesional. No obstante fue denunciada por un delito de odio penado con cárcel y la inhabilitación profesional. Como dice el aforismo popular: «Ten cuidado con lo que deseas, no sea que lo consigas». La letrada ha visto desmentida la ligereza de su discurso por las consecuencias de unas afirmaciones imprudentes que, aunque cabe la interpretación de la justicia cuando sea juzgada, son suficientemente taxativas, tautológicas en lo generalista como para augurar una tormenta en los tribunales de la que puede no salir impune.
A partir del minuto 1:58.
La abogada Gerpe grabó otro vídeo en su defensa cuando supo que podía ser denunciada:
Los impulsos no son buenos. Al aforismo antes mentado cabría añadir una cita de la Biblia muy a propósito del carácter confiado en demasía, hasta rozar el ensoberbecimiento, de la abogada Gerpe: Proverbios 16:18-22 RVC : La soberbia precede al fracaso; la arrogancia anticipa la caída. Es mejor ser humilde entre los humildes que compartir despojos con los soberbios. El que atiende a la palabra, halla el bien; ¡dichoso aquel que confía en el Señor! Ignoro si la mediática youtuber es creyente o no, pero sus valores personales difieren mucho de los postulados de la humildad con que la gente como Dios manda se conduce por la vida.
Probablemente entre la espada y la pared de esa lenguaraz ligereza, se reafirmó en sus declaraciones ante 200.000 suscriptores sin retirar el vídeo motivo de la denuncia, quizá porque habría agravado legalmente su situación de por sí compleja. Pero lo cierto es que desde que se cursó aquella denuncia, a los suscriptores iniciales se han sumado trescientos mil más; una cuestión de importancia porque supone mayor desagravio publicitado. La abogada Séfora Vargas Martín que cuenta con sólo 165 suscriptores en su canal, dejó claro, con pormenorizada y contenida indignación, la gravosa cuestión de supuesto delito por una ofensa con tintes racistas, en la que presuntamente la Gerpe habría incurrido con un desenfreno público y desaconsejable para una profesional de la abogacía.
Séfora Vargas Martín, gitana de nacimiento y brillante abogada en defensa de los derechos de su pueblo, representa el metafórico David dispuesto a encajar la piedra de la justicia en la frente del Goliat de turno. Así presenta su vídeo donde anuncia la querella contra la letrada gallega:
Mi respuesta al video difamatorio, racista y discriminatorio de la abogada Begoña Gerpe. Donde se mofa, burla, induce al miedo, falta al respeto, denigra a la comunidad gitana al completo sin ética profesional, sin rigor procedimental y cometiendo al completo el Delito de odio en toda su integridad. Perdonad que lea, pero si no me rijo por un guión, pierdo los papeles y no quiero caer tan bajo. Durante el video, dice literalmente que «los gitanos no tenemos presunción de inocencia, sino presunción de culpabilidad.
A tenor de la extensa y desmenuzada explicación de la denuncia podría pensarse que se están mostrando demasiadas cartas para el futurible litigio, pero con certeza es tan significativa la contundencia de la exposición que se adivina la intención de inquietar a la denunciada mediante una brillante elocuencia que deja negro sobre blanco la posibilidad de que prospere la querella hasta su objetivo final.
Vanidad de vanidades y sólo vanidad, como dijo el sabio Cohelet, esperemos que haya justo desenlace para quien lo merezca.
Autor

-
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Últimas entradas
¿Dónde está el Rey Felipe VI?14/08/2026La orden subliminal del Rey sobre Ceuta y el uniforme de campaña: la Patria no se negocia. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad14/08/2026Semejanzas del sanchismo con el absolutismo francés, el zarismo ruso y los Ceaușescu. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad13/08/2026La penosa altanería del clan del Falcon. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad12/08/2026Marruecos destapa la trampa de Sánchez con la inmigración masiva. Por Ignacio Fernández Candela


Aquí se puede criticar a la religión católica, ridiculizarla y mofarse de sus principios. Pero ojo, que si tocas o comentas algo de las costumbres gitanas, o islámicas, ya eres racista, xenófobo, intolerante e incurres en un delito de odio. Genial y bravo por esas religiones y costumbres que denigran a la mujer y la ponen en un segundo plano. Seguir agitanado vuestros pañuelos llenos de sangre y vuestros burkas al viento del progresismo y la libertad porque hoy la corriente les va a favor. ¿He sido políticamente correcto? pues lo siento.
O sea que si criticas el machismo de los gitanos. Pruebas absurdas y denigrantes a la mujer como la prueba del pañuelo o costumbres arcaicas te meten un «delito de odio». Si vivieran en otra sociedad lo comprendería. Pero si viven en la sociedad española… tendremos los españoles derecho a quejarnos ¿son españoles o no?
Parece que el autor de este artículo está obsesionado contra la señora Begoña Gerpe, pues no es la primera vez que la critica acerbamente. La señora Gerpe es una mujer valiente, patriota y que habla siempre desde el sentido común. Lo triste es que en la España de hoy día decir verdades incómodas, expresar que el Emperador está desnudo puede ser considerado delito de odio.