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José-Ramón Ferrandis nació en Valencia (España) en 1951. Es Licenciado en Ciencias Políticas y Técnico Comercial y Economista del Estado desde 1979. Ha estado destinado como consejero Económico y Comercial de las Embajadas de España en Moscú (URSS), Washington DC, Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Representó a España en MIGA (Grupo Banco Mundial).
Tras cuarenta y dos años ininterrumpidos trabajando en la Administración General del Estado, imparte clases en materia de Análisis Riesgo-País, Análisis de Mercados Internacionales, Globalización, Instituciones Financieras Multilaterales, URSS/Rusia, países de África Negra, los EE. UU. y Arabia Saudita, así como en materias medioambientales y energéticas asociadas al llamado “cambio climático” y en relación con el período histórico 1936-1975 en España. Ha publicado seis libros: “Globalización y Generación de Riqueza” (2017, Unión Editorial). “África es así” (2019, Unión Editorial). “Crimen de Estado” (2022, Unión Editorial). “Cartas de los martes de 2020” (2023, Unión Editorial). “Franco sin adjetivos” (2024, SND Editores). “Desmontando la Agenda 2030” (2025, Luz de Trento Editorial). Ha escrito múltiples artículos sobre los temas mencionados arriba y otros. Dirige el blog https://joseramonferrandis.es/
En esta entrevista analiza el libro “Desmontando la agenda 2030”, del que es coautor junto a Felipe González Abad.
¿Por qué un libro a fondo sobre la Agenda 2030?
Hemos detectado que los asuntos de la Agenda 2030 se suelen tratar de manera parcial, seleccionando algunos de sus objetivos, obviando muchos otros y hablando esencialmente de su origen y sus eventuales consecuencias, pero sin analizar qué dice realmente el texto de la Agenda 2030, o por mejor decir, “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, que es su nombre oficial. Así las cosas, nos hemos puesto a ello. Ha sido arduo, pero gratificante y sobre todo, esperamos que sea de utilidad para el lector, que tiene a su disposición una revisión completa y a fondo del documento de la ONU.
Tengo una anécdota al respecto. En una de mis presentaciones referida al llamado “cambio climático antropogénico”, al mencionar lo difícil que era la lectura de la totalidad de la Agenda 2030 y que poca gente lo había conseguido, uno de los asistentes levantó la mano y respondió que él sí lo había hecho. Le felicité efusivamente por el esfuerzo y la aplicación demostradas, porque es una tarea ímproba, que poca gente puede llevar a buen fin. Pero hay que hacerla. Y eso hemos hecho, convirtiendo el resultado en un libro que permita consultar cada Meta de cada Objetivo.
¿Cuál es su génesis y quién está detrás y con qué objetivos?
Esta es una pregunta enjundiosa. La aparición de la Agenda 2030 obedece a la mutación que ha experimentado la ONU. El lector sabe que Naciones Unidas es heredera de la Sociedad de Naciones, organismo creado n 1919 por inducción del presidente norteamericano Thomas Woodrow Wilson sobre la base de sus famosos 14 puntos de 1918. La Sociedad de Naciones buscaba evitar el desencadenamiento de otra gran guerra. Tras algunos logros iniciales no menores, terminó fracasando en toda la línea, inicialmente porque los EE. UU. vieron cómo el Senado impedía que su país se convirtiera en miembro, y luego por el comportamiento de Italia, Francia, Japón, Alemania y la URSS, que no tenían la menor intención de subordinarse a la Sociedad de Naciones.
Bueno, pues la ONU nació en 1945 con el objetivo de mantener la paz en el mundo, pero ya desde 1946 vio cómo se desencadenaba una insurrección comunista en Grecia que sólo se puedo atajar con la intervención de tropas británicas y norteamericanas. En 1948, el mismo día de la creación del Estado de Israel, tropas de Egipto, Irak, Líbano Siria y Transjordania, con ayuda de voluntarios libios, saudíes y yemeníes, atacaban a Israel desde todas sus fronteras; sólo Israel, venciendo, detuvo el ataque. En 1950, el ataque comunista desde Corea del Norte a Corea del Sur, con tropas equipadas y entrenadas por la URSS. Tampoco la ONU pudo evitarlo y sólo la alianza encabezada por los EE. UU. logró el armisticio.
Esa dinámica se ha repetido no menos de 75 veces desde entonces, sin que la ONU haya podido detener ninguna guerra. Lo pueden ver aquí https://joseramonferrandis.es/naciones-unidas-desempeno-deriva-y-critica/.
Con ello, la ONU, una entidad administrativa amplia y poderosa, percibió que su futuro no pasaba por evitar guerras que en todo caso no podía detener. Así que se dedicó a multiplicar sus organismos dependientes en diversas áreas y a transferir riqueza de los países desarrollados a los pobres, asegurando que así acabaría con la pobreza. Eso empezó en 1960, como pueden ver detalladamente en el libro.
Obvio es decirlo, los objetivos de reducción de la pobreza no se lograron, así que la ONU se reinventó una vez más y en el año 2000 lanzó los Objetivos del Milenio para el Desarrollo, que abarcaban ocho campos. Ante el fracaso de la iniciativa, en 2015 presentó los Objetivos de Desarrollo Sostenible (la llamada, más coloquialmente Agenda 2030), que fracasarán igualmente. Podemos esperar que en 2030 desencadenen los “Objetivos para el Desarrollo Resiliente” o cosa similar, con un plazo de vigencia de entre 10 y 20 años. Es una historia interminable.
¿Dónde está su maldad intrínseca?
La maldad de las iniciativas contempladas en la Agenda 2030 es poliédrica. La ONU sabe que sus actividades fundacionales están condenadas al fracaso, pero eso les permite (porque se lo permiten) lanzar una y otra y otra actividad alternativa, monopolizando la estrategia multilateral, a la que todos los países miembros están enjaezados. El coste de estas actuaciones es gigantesco, del orden de billones (de doce ceros) de dólares anuales, lo que a su vez les permite engordar su propia organización.
Esa es la segunda faceta del mal: los enormes y crecientes costes de sus iniciativas, inútiles en cuanto a sus fines y contraproducentes en cuanto a sus efectos. Esos fondos son repartidos convenientemente por la ONU entre sus múltiples entidades y organizaciones, que además poseen financiación específica de algunos países miembros para determinadas actuaciones, además de aportaciones empresariales para proyectos concretos. El conjunto es un presupuesto gigantesco, que no para de crecer.
La tercera faceta es el intervencionismo que destila la Agenda 2030, que menoscaba la soberanía nacional y busca convertir a los ciudadanos de los países más desarrollados en dependientes de una instancia supranacional, creando con ello enormes problemas y enfrentamiento internos y externos.
La cuarta es el lenguaje alarmista que permea todo el texto y lo vertebra internamente, instilando miedo y bloqueando así la reacción de las personas que se ven bombardeadas por un texto abstruso, contradictorio y, debo decirlo, penosamente redactado, a pesar de los enormes medios de que ha dispuesto la ONU para elaborarlo.
La quinta y última es el enmascaramiento deliberado de los 17 Objetivos bajo un manto de lenguaje buenista que resulta difícil de rebatir … a menos que uno se lea el contenido completo de la Agenda 2030, que entonces se revela en toda su maldad.
¿Por qué es más peligroso si viene camuflada bajo muchos objetivos buenos que todo el mundo desea?
Por un lado, porque es un engaño innoble a la población desprevenida, que es apoyado por los gobiernos, los cuales financian las actuaciones de la ONU sin restricciones, pero a cambio envían a políticos y altos funcionarios a lucrarse durante el ejercicio de su presencia en los múltiples organismos de la ONU.
Pensemos un momento en los enunciados (sintetizados según la publicidad de la propia ONU) de los Objetivos: Número 1: Fin de la pobreza. Número 2, Hambre cero. Número 3, Salud y Bienestar. Número 4, Educación de calidad. Y así, hasta 17 Objetivos, con sus 169 Metas.
Pocas personas conservan la frialdad de juicio necesaria para ver que es imposible técnicamente acabar con la pobreza, pero es exactamente así. El concepto de pobreza, en la práctica, se expresa en una escala móvil, en la que, por definición, siempre habrá gente situada en los percentiles más bajos, que serán llamados pobres (pues relativamente, lo son). Es una burla al ciudadano desprevenido.
Por otro lado, porque las Metas están redactadas arteramente, haciendo ver al lector o al intermediario de los medios de comunicación que lo va a interpretar para el lector, que el objetivo es uno, cuando en realidad es otro. El libro está lleno de ejemplos de lo que digo, por lo que no me extenderé ahora.
En tercer lugar, porque los datos y las afirmaciones de las Metas son en ocasiones absolutamente falsas (y el libro lo evidencia), cuando no contradictorias … ¡con otras afirmaciones anteriores y posteriores de la misma Agenda 2030!
En resumen, ¿quién va a oponerse a enunciados buenos por definición? Nadie, claro, salvo los muy malvados. Lo que pasa es que, en cuanto rascas un poco (es decir, en cuanto lees las Metas) la supuesta bondad de los textos revela su engañosa realidad. Es un fraude global, como corresponde fielmente a la ONU.
Además, es algo que viene impuesto y todo el mundo obedece…
… Y que nadie vota, pero financia, quiera o no, a través de sus impuestos. A cambio, obtiene imposiciones, discriminaciones, intervencionismo, merma de las libertades y empobrecimiento. Es un negocio ruinoso. A tragarlo nos obligan los gobiernos que no critican ninguna de las afirmaciones de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y nos las imponen. El caso del “Cambio climático antropogénico”, que se comenta suficientemente en el libro, es uno de ellos.
¿Por qué la mayoría de la población está de acuerdo?
Francamente, porque no se ha leído los Objetivos y mucho menos, las Metas. En cuanto se hace, como Felipe González Abad y yo mismo hemos hecho, la verdadera cara de la Agenda 2030 se evidencia sin tapujos y revela su maldad intrínseca, no tanto por el engaño que suponen, que también, sino porque lo que busca este documento-guía de gobiernos cómplices es la destrucción de las naciones occidentales, la subordinación de los ciudadanos, la preeminencia del socialismo, la destrucción de la economía de mercado y el enriquecimiento de los gestores de esta idea. ¿Que exagero? Lea el libro, por favor.
¿Puede ir creciendo la masa crítica?
Desde luego, y seguro que lo hará. Bastará con leer este libro o hacerse eco de los comentarios al mismo. El ciudadano se dará cuenta de la operación, de que en realidad esta Agenda no es sino la continuación ampliada de la enormemente fracasada iniciativa anterior ya mencionada, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que de sus 8 Objetivos y 18 Metas (como se ve, han multiplicado las directrices en la Agenda 2030 respecto de la anterior), sólo han logrado una Meta. Ese logro se ha conseguido por el proceso de globalización económica, no por las sugerencias y procedimientos de la ONU.
¿Cree que es irremisible que se lleve a cabo la implantación de la Agenda 2030?
No es la implantación de la Agenda en sí lo que busca la Organización de Naciones Unidas, pues ello exigiría la desaparición previa de las naciones soberanas y la abyección total de sus (nuestros) políticos por la vía de la subordinación a los intereses globalistas.
Por otro lado, la Agenda está llena de misiones u objetivos imposibles, que además, son innecesarios e inconvenientes. No, la idea subyacente a la Agenda 2030 es obtener y retener el poder, abundantemente regado con nuestros impuestos. Lo que ocurre es que la ONU sabe que es preciso disponer de una idea-objetivo para guiar a las masas tras ella.
Todos conocemos lo que había detrás del ideal comunista, el que nos vendían como un paraíso en la Tierra, pero que rápidamente mostró su verdadera cara de muerte y destrucción, para al cabo ver cómo es una herramienta al servicio de unas élites criminales. Pues con la Agenda 2030, la cosa es parecida: quieren hacernos creer que ese es el camino hacia un nuevo mundo maravilloso y perfecto, cuando no es más que un sacaperras infinito y el desastre económico, social y cultural para Occidente, que definiríamos mejor como la Cristiandad. Así se entiende mejor el afán destructivo de la Agenda 2030.
¿Por qué concluye afirmando que es una agenda innecesaria?
Porque la generación de riqueza que se deriva de la economía de mercado y de la internacionalización de las economías ha hecho por las sociedades del mundo mucho, mucho más que las directrices de gobierno alguno, y por supuesto muchísimo más que si hablamos de gobiernos socialistas e intervencionistas. Las derivadas de la economía de mercado proporcionan las recetas para el desarrollo de los pueblos y la mejora de las condiciones de vida de las gentes que los componen, como la Historia ha mostrado con profusión.
Nunca ha estado mejor el mundo de lo que está ahora, por más que lo quieran presentar como un desastre que necesita ser reconducido … por las élites globalistas. El nivel de riqueza de los países más pobres se ha elevado considerablemente. Ninguno de los grandes países alberga pobreza extrema en su población, habiendo aumentado enormemente el nivel de vida general en las últimas décadas. Pero eso se ha conseguido gracias a los mecanismos de la economía de mercado, no por la planificación, el establecimiento de precios máximos, el racionamiento o la redistribución compulsiva.
Quedan países mucho más pobres que la media, en malas condiciones, pero TODOS ellos siguen en esa situación por el latrocinio a que los someten sus élites políticas, que se enriquecen gracias a la llamada Ayuda Oficial al Desarrollo, que canaliza la ONU desde hace más de 60 años, como verán en el libro. La inmensa mayoría de esos países pobres se encuentran en África Negra, con unos pocos en Asia y básicamente Haití en América.
¿Por qué el hecho de ser innecesario lo extiende a la ONU?
El lector de esta entrevista ya ha visto que la Organización de Naciones Unidas nació para una finalidad muy concreta y que NUNCA, desde 1945, ha servido para lo que fue fundada. Durante 80 años se ha dedicado a tareas múltiples inventadas por ella misma, a engordar creando múltiples organismos de nombres rimbombantes y a desplegarse por todo el mundo, viviendo de los presupuestos generales de los Estados miembros mientras menoscaba sus funciones sin beneficio alguno para éstos. Hasta los organismos más técnicos están profundamente desprestigiados, como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Comercio, la UNRWA o UNIFIL, por poner unos pocos ejemplos. Su función es meramente intervencionista, lejos de una labor de coordinación que los pudiera hacer útiles. La propia estructura institucional de la ONU obedece a un mundo que tenía muchos menos países, donde los EE. UU. y la URSS se repartían las áreas de influencia.
Nada de eso existe ya y la ONU ha quedado obsoleta. Es un objeto decorativo inútil y extremadamente costoso. Pero lo más grave es que pretende dictar normas de comportamiento para cada país y establecer objetivos inalcanzables para perpetuarse, asegurando que la próxima vez será la definitiva. Su desaparición sería muy bienvenida. No debe haber “próxima vez”.
Autor
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Subdirector de Ñ TV España. Presentador de radio y TV, speaker y guionista.
Ha sido redactor deportivo de El Periódico de Aragón y Canal 44. Ha colaborado en medios como EWTN, Radio María, NSE, y Canal Sant Josep y Agnus Dei Prod. Actor en el documental del Cura de Ars y en otro trabajo contra el marxismo cultural, John Navasco. Tiene vídeos virales como El Master Plan o El Valle no se toca.
Tiene un blog en InfoCatólica y participa en medios como Somatemps, Tradición Viva, Ahora Información, Gloria TV, Español Digital y Radio Reconquista en Dallas, Texas. Colaboró con Javier Cárdenas en su podcast de OKDIARIO.
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La Agenda 2030 es un plan socialista (y, como tal, totalitario y demoníaco), al modo de plan quinquenal, para dominar el mundo so pretexto de la alarma creada por la poderosa propaganda mediática subvencionada mundial que en la población sin capacidad alguna de discernimiento, esto es, atea o hereje, que ha rechazado a Dios y sigue sin convertirse perseverando en la soberbia, provocan los fenómenos climáticos que se vienen sucediendo durante toda la historia y que solo están en manos del Creador, de Dios Todopoderoso, nunca en manos del hombre, totalmente incapaz de destruir la creación y por mucho miedo irracional que se genere en contra de esa verdad. Sin Dios no es posible hacer nada. Nada que Dios no consienta sucederá. Desgraciadamente, ya son pocos los que confían en Dios, incluso en su Santa Iglesia Católica Apostólica, y de ahí tanto miedo al «cambio climático».
1ª mentira (política, cómo no): «la ONU nació en 1945 con el objetivo de mantener la paz en el mundo»
La ONU NO nació para mantener la paz en el mundo. Y no nació en 1945, sino un año antes, en 1944, como alianza contra las potencias del EJE, esto es, Alemania, Japón e Italia, además de las demás naciones menores de esa alianza anticomunista. La ONU se configuró en USA a partir de la triple alianza USA-URSS-UK (incluyendo la Commonwealth y su Imperio), potencias militares todas que intimidaron a toda otra nación del mundo, por medios económicos y militares (amenaza de intervención militar para eliminar un gobierno y poner otro) a declarar la guerra a la Alemania de Hitler. Solo 7 naciones resistieron la embestida beligerante y terrorista internacional de la satánica (como todo el mundo sabe, un adalid del aborto, entre otras salvajadas anti humanas) ONU: España, Portugal, Irlanda, Vaticano, Suiza, Suecia y Turquía (las cinco primeras de aplastante mayoría católica por entonces, la sexta de mayoría atea y/o protestante y la última de mayoría musulmana).
La ONU jamás ha defendido la paz en lugar alguno, aunque lo haya anunciado cual fariseo en medio de las más concurridas plazas, mientras que sí ha colaborado a provocar incontables guerras, con las naciones comunistas a la cabeza, especialmente la URSS en plena expansión y China, los infiernos desatados sobre la faz de la tierra que han tenido que padecer varias generaciones desde 1917 y que desde entonces se esfuerzan en llenar el infierno de almas, claro que a los ateos esto les importa un pimiento.
La ONU, entre otras muchas salvajadas iniciales, desencadenó un bloqueo terrorista, genocida y criminal contra la católica y antimarxista España del Generalísimo católico Francisco Franco, a partir de 1946, causando muertos por hambre entre los que habían sido víctimas precisamente del genocidio rojo y antiespañol en propio suelo de España. La ONU es una organización terrorista que pagará ante Dios Nuestro Señor, con el infierno, los crímenes incontables que ha cometido, por mucho que sus dirigentes y funcionarios ser rían ahora de las promesas del Señor. Toda nación católica debería abandonar de inmediato esa organización infernal que ninguna razón de ser tiene hoy día. Su actuación durante la peste roja del covid propagada deliberadamente (a diferencia de lo sucedido con el ébola africano), es propia de funcionarios del mismísimo demonio. Si hubiese un tribunal internacional que impartiese justicia, deberían ser juzgados todos sus miembros responsables de la propagación del covid comunista de China, que tantos millones de muertos ha causado, muchísimos víctimas totalmente inocentes y cristianas ejemplares. La impunidad no puede durar mucho. Ha de restablecer el Señor su Justicia y entonces la ONU será implacablemente exterminada, como la ONU ha exterminado implacablemente a los inocentes.
La ONU es enemiga de Dios Nuestro Señor. lo ha mostrado durante décadas con sus políticas en incontables naciones. No hay mandamiento de Dios que la ONU no haya transgredido. Es la mayor promotora del macro genocidio de inocentes en vientre materna: el aborto. Tiene los días contados. Y sus líderes y funcionarios pagarán con ella si no se arrepienten y hacen durísima penitencia.
2º engaño (político de este catedrático de la «ciencia» política): «Esa dinámica se ha repetido no menos de 75 veces desde entonces, sin que la ONU haya podido detener ninguna guerra.»
¿Cómo puede una organización nacida para la guerra contra el EJE tratar de contener guerra alguna, si, además, su más satánico miembro, la URSS de Stalin, promueve la guerra sin fin para alcanzar el poder en toda nación de la tierra, como bien claro lo dejó Karl Marx y el Lenin (el poder se alcanza con la violencia, pues los «burgueses» no van a dejarlo)?
Si la ONU facilitó la alianza democrático-comunista entre USA-URSS-UK, ¿cómo pretendía frenar la expansión del comunismo (los errores de Rusia de los que fuimos advertidos desde el Cielo en Fátima en 1917) si colaboró decisivamente a propagarlos? Y si el comunismo es guerra eterna, ¿cómo se pretende que la ONU frene las guerras? Es como si el pirómano quisiera ya tarde detener el fuego que él mismo ha encendido. NO se puede engañar así. No es cristiano en modo alguno eso de engañar a la gente.
3º engaño: «se dedicó a multiplicar sus organismos dependientes en diversas áreas y a transferir riqueza de los países desarrollados a los pobres,»
Y, ¿qué es un país rico y qué es un país pobre?
España en 1939, acabada la Cruzada, ¿era un país rico?¿Y qué ayuda recibió del exterior en años sucesivos?¿Era pobre en 1975?
Japón, ¿es un país rico?¿rico de qué?
¿China ha sido pobre toda la historia?¿Y Rusia?¿Era Rusia rica en 1991?
¿África es pobre?
¿Es pobre Guinea Ecuatorial, ex provincia española?
Lo que viene haciendo la satánica y socialista ONU es robar a los pobres de Europa y USA para dárselo a los ricos de África, esa es la labor de la ONU, la que viene haciendo durante décadas. Por eso es una organización satánica a más no poder. Impone cargas pesadas sobre los hombros de los pobres de los «países ricos», para enriquecer a los corruptos tiranos de los «países pobres». NO tiene perdón de Dios su conducta y ellos y todo el mundo lo sabe, aunque lo calle como judío hipócrita fariseo.
Y el «desarrollo» es una estafa. Lo que hay es mandamientos de Dios, especialmente el de la caridad, tan ajena a la ONU como al demonio mismo, que solo una población conversa, católica de verdad, de respetarlos y aceptarlos, puede prosperar en cualquier nación del mundo como la historia tan ampliamente ha mostrado con los hechos. Ahora bien, si se rechaza a Dios, si se le desobedece, la autodestrucción está asegurada, antes o después. Por eso las naciones tienen que volver a ser católicas en sus poblaciones. No hay otro Camino. Con Cristo todo, contra Él, la muerte y la destrucción eternas.
4º engaño mundial: el «desarrollo sostenible». Es decir, la planificación global de la economía y de las almas a conveniencia del socialismo mundial, que nadie se engañe.
¿»Sostenible», qué significa «sostenible» y para quién?¿»Sostenible» de qué?¿Qué se pretende, controlar la población y su número global, el número de nacimientos, las familias, los matrimonios, la maternidad, la paternidad, el número de hijos (como en la satánica y demoníaca República Popular de China, las puertas del infierno sobre la tierra), la intimidad, las costumbres, los comportamientos, la conciencia…?
¿Se pretende calificar a cada hombre y mujer del mundo como «buen ciudadano», «solidario», «inclusivo», «tolerante», «demócrata», etc. frente a «nazi», «facha», «integrista cristiano», «intolerante», «homófobo», «reaccionario» o «fascista» para que pueda comer, beber, vivir, tener vivienda, trabajo, sueldo, etc. «sostenible» a conveniencia de los falsos profetas totalitarios de la «sostenibilidad»?
¿Se pretende que la población de toda la tierra sea un conjunto de piezas sobre el tablero de ajedrez del mundo, sin libertad alguna, con un sello en la frente o en la mano derecha para poder comprar con dinero electrónico (por supuesto que solo para los peones del sistema), suprimiendo a los «nazis» y «fascistas» según el criterio del socialismo mundial que dirigirá el mundo desde el Gosplan «sostenible», incluidas las homilías de obispos y sacerdotes y el magisterio eclesial, es decir, lo más santo que hay sobre la tierra?
¿Quién establece lo que es «sostenible»?¿Quién?¿Un nuevo Stalin mundial, regional, local y sus comisarios a nivel mundial?
¿Resulta «sostenible» la fe en Jesucristo Nuestro Señor, Dios y Hombre verdadero, el culto a Dios Uno y Trino de los católicos, la sagrada misa con la Eucaristía, los siete sacramentos, la oración en cualquier lugar, incluso por la calle, el guardar los mandamientos del Señor rompiendo con todo pecado? Me temo que lo que se persigue con esa «sostenibilidad» es un macro genocidio de las almas, un ateísmo impuesto a toda la población del mundo con medios mucho más potentes de los que dispuso el demonio Lenin y el demonio Stalin, un intento por suprimir a Dios de los corazones de toda la población de la tierra, con la connivencia y negocio de todas las opciones políticas sin excepción. Por eso esto no puede acabar más que como ya nos profetiza Ap 19, en una guerra de exterminio total que por supuesto van a hacer prevalecer a los que están con Cristo, que nadie lo dude, pues lo que no es sostenible es la convivencia con tanto endemoniado y tanto endiosado ególatra anticristo en el mundo, que pretende erigirse en Dios mismo y restaurar toda persona y toda la naturaleza no según Cristo, NO, sino según el demonio, según satanás, que pretende que todo el mundo se postre ante él y le adore, como bien claro lo dejan las tentaciones del desierto y como bien claro lo deja todos los días los que son del demonio.
Así pues, la Agenda 2030 no es otra cosa que otro intento, quizá el definitivo, de satanás por condenar las almas de la humanidad eternamente. Hoy el mundo asemeja mucho a lo que el Señor nos advirtió por medio de Mt 24, aquello de que si aquellos días no se abreviasen no se salvaría nadie… y lo de que sería como en los tiempos de Noé. Atento todo el mundo sensato aún.
5º engaño: «los enormes y crecientes costes de sus iniciativas, inútiles en cuanto a sus fines y contraproducentes en cuanto a sus efectos. Esos fondos son repartidos convenientemente por la ONU entre sus múltiples entidades y organizaciones,»
Sabiendo que esto es así, resulta aún muchísimo más escandaloso que las naciones se mantengan en la ONU. ¿Por qué?¿Qué ganan los gobiernos del mundo manteniendo a sus naciones en la ultra corrupta y criminal ONU? Seguramente lo mismo se planteó Adolf Hitler respecto a Alemania y la Sociedad de Naciones allá por los años treinta. ¿Qué sentido tiene sostener a una organización satánica macro ladrona, macro genocida y macro corrupta?
El sentido no puede ser otro que los gobiernos y los políticos y sus votantes no le van a la zaga en cuanto a corrupción, crimen consentido y macro robo.
Pero la culpa también la tienen los votantes, ante Dios y ante la historia. NO se puede seguir siendo cobarde, la insumisión fiscal, el dejar de pagar impuestos es absolutamente necesario para hacer caer toda corrupción. Si se le corta las alas financieras al demonio y sus vástagos, este pierde poder de seducción y de arrastre de almas al infierno por la corrupción, pues robar es pecado mortal. Hay que dejar de pagar impuestos. La insumisión fiscal no es impedimento alguno al ejercicio de la santísima caridad. De hecho, la facilitaría enormemente. No puede ser ilegítimo dejar de pagar impuestos cuando éstos se emplean el la destrucción de la humanidad, como bien patente ha dejado este politólogo funcionario internacional.
Si la esclavitud duró muchos siglos, ¿por qué no ha de dejar de existir la esclavitud de los impuestos y pasar a la era de la santa caridad de una vez por todas?
Es hora de la santa valentía, se ha de destruir la corrupción material mediante la insumisión fiscal generalizada, que no es impedimento alguno, sino todo lo contrario, para la santa caridad.
En lugar de quejarse de la corrupción, a la vez que hipócritamente se alienta con el voto, actúese contra la corrupción mediante la insumisión fiscal. ¿No hay quita de deuda según la conveniencia política? Pues quita de deuda fiscal para todo el mundo. Desaparición de todos los impuestos y subvenciones total. Votar NO, dejar de pagar impuestos o responder de la cobardía ante Dios mismo.
6º diabólico engaño: «la Agenda 2030, que menoscaba la soberanía nacional y busca convertir a los ciudadanos de los países más desarrollados en dependientes de una instancia supranacional, creando con ello enormes problemas y enfrentamiento internos y externos.»
Efectivamente. Luego, ¿qué sentido tiene el ir a votar (auto condenándose el votante al infierno por afición a la mentira, por vender su alma a un falso profeta político), si, además de refrendar la mentira de los políticos, siervos todos del padre de la mentira, suponen un engaño pues los políticos no son sino títeres del demonio al que han vendido su alma y, con ella, su soberanía?
Si es la ONU, el FMI, la OCDE, la OTAN, la UE, etc., la que gobierna cada nación, ¿qué sentido tiene el voto?¿Le gusta a la gente la mentira y el engaño que tiene que ir a refrendarlo por interés mundano en las urnas cada convocatoria, como la prostituta prefiere el dinero de su depravado cliente a su dignidad como mujer hecha a imagen y semejanza de Dios?¿Quieren declararle la guerra al Señor, Camino, Verdad y Vida?¿Se burlan de Dios siendo perseverantes en la mentira, en el ir a votar incluso sabiendo que están siendo engañados, en refrendar todos los atentados contra las almas de la asesina democracia?
Desde luego uno no es culpable de ser engañado cuando pone su confianza en alguien que siempre le ha ayudado, un médico por ejemplo, a él y los suyos, pues de un médico se espera que cure y no que envenene o mate. Pero la culpabilidad es completa cuando se sabe que se está siendo engañado y se insiste en el engaño, es lo que tiene de distintivo el pecado original de Eva, que bien sabía que el demonio le engañaba, pero aún así siguió confiando en Él seducida por la vanidad que le inoculó. Así actúan los políticos, títeres todos del demonio, y así se dejan seducir los votantes para su perdición eterna.
La soberanía de la Gran Ramera de Babilonia o democracia, está en el demonio, no en los que aceptan prostituirse, sus hijos, al fin y al cabo cómplices del mal.
España con Franco, al igual que Alemania con Hitler, trataron de ser naciones soberanas. Y el castigo exterior se hizo notar con bloqueos y boicots de todo tipo sobre una y la otra con desigual resultado. Todo ello en el contexto de la pretensión expansionista mundial del marxismo bolchevique. No fue la autarquía un camino elegido, sino impuesto desde el exterior al deseo de ser soberano y no esclavo de otras naciones (de la masonería liberal conservadora anglosajona en el caso de España y de la tiranía esclavista de Versalles en el caso de Alemania). Ahora la tiranía viene de la ONU y otros organismos internacionales, todos instrumentos de satanás como en el pasado lo fueron los anglosajones demócratas y la bestia bolchevique soviética.
Pero no se puede esperar desvincularse de la ONU sin querer asumir su coste de matar la demoníaca democracia como no se puede ser católico verdadero sin asumir el ser perseguido y odiado por el mundo (Jn 15, 18 ss). Otra cosa es engaño.
En 1975 hubo en España transición porque la población fue engañada al suponer que nos iría mejor integrados en la democracia mundial y no siendo los «parias» de occidente. La integración en la corriente de naciones camino de su autodestrucción ha traído toda suerte de desgracias al Reino de España, pilar fundamental territorial de la Cristiandad mundial. Se ha cambiado libertad y, con ella, Verdad que hace libres, por el plato de lentejas democráticas de un vano «bienestar» material cada vez menos generalizado. El castigo no puede ser sino enorme y, de perseverar, eterno.
7º engaño (que no nos engañen): «lenguaje buenista que resulta difícil de rebatir»
Es decir, entiéndase bien: «seréis como dioses». Un lenguaje tan seductor como venenoso por embustero, por demoníaco.
8º los engaños supremos: «1: Fin de la pobreza. Número 2, Hambre cero. Número 3, Salud y Bienestar. Número 4, Educación de calidad. «
Fin de la pobreza.
Gn 3, 17-19: Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer,
maldito sea el suelo por tu causa,
sacarás de él el alimento con fatiga todos los días de tu vida.
Te producirá espinas y abrojos
y comerás la hierba del campo.
Comerás el pan con el sudor de tu rostro,
hasta que vuelvas al suelo,
pues de él fuiste tomado.
Porque eres polvo y al polvo tornarás».
La pretensión de acabar con la pobreza, el engaño diabólico actual del «welfare state» o estado del bienestar (Gran Ramera de Babilonia) a que se aferran todos los embusteros del demonio o políticos, no puede ser calificado de otro modo que de DEMONÍACO ENGAÑO y las consecuencias del mismo han sido devastadoras en cuerpo y alma para incontables víctimas de ese engaño. Es la pretensión de todos los secuaces de satanás de todos los tiempos que prometen lo que no pueden conseguir pero que arrastran tras de sí a todos los incautos ateos y soberbios envanecidos sedientos de poder y de riquezas que no creen en Dios pero sí en quienes les engañan.
Bien conoce el demonio la debilidad humana de dejarse seducir por vanas promesas como las propuestas y recogidas en Mt 4, 1-11 y Lc 4, 1-13. Por eso logra seducir, por medio de sus marionetas, los políticos, a tantos desdichados envanecidos que no entienden que polvo somos y no «dioses».
Conviene recordar que todos esos que aspiran, nada menos, que a acabar con la pobreza, las palabras del mismo Señor a Judas Iscariote:
Jn 12, 3-8:
Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secón con sus cabellos. La casa se llenó del olor del perfume. Comentó Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que le había de entregar: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?».
Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella.
Jesús dijo: «Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis«.
¿Qué pretenderán los satánicos anticristos políticos de la Agenda 2030 con el «fin de la pobreza», exterminar a todos los pobres de la tierra? Si son capaces de exterminar al no nacido como «derecho universal», ¿qué otro impedimento podrían tener para algo así? Con esa gente, ¿quién quedará a salvo? Ahora vete y vótales. Y que Dios te bote a tí de su Reino, por hipócrita judío fariseo demócrata.
Hambre cero.
Dios, y nadie más, es el que hace llover sobre justos y pecadores, sobre prados y tierras para que coma el ganado y para hacer crecer cosechas. Dios creó la fauna marina y los animales de los que vive el hombre, no los del «estado estafa del bienestar» ni los de la satánicamente pretenciosa y engañosa Agenda 2030. La política engaña y condena. ¿Pretenden estos anticristos del demonio hacer llover ellos mismos, manipular el clima a su conveniencia?
Para satisfacer el hambre en el mundo primero hay que desatar un Hambre de Dios en todo el mundo y en todos los corazones, un Hambre de amor a Dios sobre todas las cosas, pues es Dios y nadie más quien provee. Tratar de adjudicarse méritos es satánico y vanidoso como el demonio. El hombre no tiene mérito alguno, todo es gracia de Dios y el hombre participa del mérito de Dios, nunca lo gana.
Salud y bienestar.
Nadie podrá eludir la muerte corporal. Solo es inmortal el alma. Nadie podrá detener el envejecimiento y el dolor y el sufrimiento personal. Nadie podrá eludir la cruz. Y el que reniegue de la cruz, condena eterna, pues no hay otro Camino a la Vida Eterna para la que fuimos creados que negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguir a Nuestro Señor. Está escrito. La salud es un don fugaz de Dios, un don temporal mientras dure la prueba de las almas, esta vida terrenal que determina quién ha de vivir la eterna, y depende de Dios en su totalidad. Solo Dios puede mantener sano al hombre, física, mental y, sobre todo y por encima de todo, espiritualmente. Solo Dios cura toda dolencia. Solo Dios vence a la muerte, pues solo Dios es la Resurrección y la Vida Eterna. De nada le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma. Y no hay equipo de doctores «sabios» que puedan impedir la muerte o la enfermedad, antes bien, no pocos trabajan por hacer de la enfermedad un negocio multi trillonario. Solo se puede confiar en Dios para curar cuerpo y alma, aceptando lo que Dios envíe para bien de nuestra salvación eterna. La soberbia condena al infierno. Y todo el mundo lo sabe, aunque actúe en sentido contrario del modo más inconcebiblemente irracional.
La muerte es consecuencia del mal, del pecado cometido por el hombre y no querido nunca por Dios, que murió en la Cruz para que vivamos con Él tras la Resurrección, pero la muerte no tiene la última palabra, aunque los soberbios enemigos de Dios digan lo contrario. Cualquier santo avala la eternidad del alma.
Muerte, Juicio, Infierno y Gloria, tenga toda la humanidad bien presente en su memoria.
Afanarse por conservar la salud, obsesionarse por no envejecer y no enfermar, es tan insensato como intentar detener el tiempo. El colmo de la locura. Mejor sería vivir preparado para cuando el Señor nos llame a su presencia, vivir preparado ante la muerte, la hermana muerte, como diría el gran amigo del Señor san Francisco de Asís y tantos otros que veían a la muerte como lo que realmente es, el inicio de la vida eterna, de la Gloria o de la condenación eterna en el infierno por rechazar voluntaria, perseverante, soberbia y contumazmente a Dios.
Educación de calidad.
Lo que se pretende es adoctrinar, suprimir todo recuerdo de Dios en niños y niñas, para que sean más fácilmente dirigidos hacia el infierno, para que no sepan discernir, para que no sean libres con la verdadera libertad de los hijos de Dios y sean más fácilmente engañados por toda suerte de mentiras.
La «educación» actual es atea, materialista, política, envenenadora de almas y cerebros, hedonista, fomentadora de la egolatría en los niños y jóvenes, fomentadora de la soberbia frente a la humildad, enemiga de Dios, un camino hacia la escandalización de los menores, para su perenne destrucción como futuros hombres y mujeres. Se ha llegado a suprimir todo signo de Dios de toda aula y la oración inicial en colegios, institutos y universidades, ha sido suprimida en un alumnado que es víctima de la perversión a la que está siendo sometido. Pretende alumnos «demócratas», es decir, ateos envanecidos y endiosados para que no se casen y tengan hijos, para que sean egoístas cerriles e, incluso, psicópatas auténticos que no hagan otra cosa que, centrados en el «yo, me, conmigo» en creerse el ombligo del mundo, usar a los demás como un objeto más de sus materialistas y hedonistas pretensiones. Se llega a la perversión del derecho, si es que alguna vez fue tal cosa, pues los cristianos solo tenemos mandamientos de Dios, yugo ligero y adorable, como toda Palabra de Dios.
La «educación» actual democrática, ha expulsado a Dios de las aulas, mayor disparate y atentado contra los alumnos no puede haber. ¿De qué sirve formar a sujetos ególatras y endiosados salvo para ganar sus votos? Si a los alumnos no se les enseña a ser buenos cristianos, hombres y mujeres de bien en el sentido de lo que enseñó Jesucristo Nuestro Señor, en el sentido de los Evangelios, lo que se les enseña es a ser seres ególatras envanecidos y endiosados sin ningún respeto humano salvo a sí mismos, luego no es de extrañar que sus conductas de relación sean adúlteras, promiscuas, pervertidas, materialistas, hedonistas y que destrocen sus vidas ya desde su adolescencia, durante su época aún inmadura (que no conoce el sentido del sufrimiento, pues no se le enseña en un aula atea, algo esencial para madurar realmente. ¿Qué «educación» es esa que no enseña a sufrir como el Señor sufrió la Pasión por todos?), haciéndose indeseables para todo proyecto de matrimonio y familia sana. Eso es lo que pretende el lavado de cerebro y la destrucción de almas actual que llaman «educación». Toda una fábrica de destrucción de almas, de autodestrucción de la humanidad. A eso le llaman «educación de calidad». Más valía que a sus promotores y ejecutores se le atase una piedra de trescientos kilos al cuello y se les arrojase al fondo del mar por pervertir generaciones enternas.
8º mentira y de las gordas de este politólogo democrático y funcionario internacional: «… Y que nadie vota, pero financia, quiera o no, a través de sus impuestos. A cambio, obtiene imposiciones, discriminaciones, intervencionismo, merma de las libertades y empobrecimiento. Es un negocio ruinoso. A tragarlo nos obligan los gobiernos que no critican ninguna de las afirmaciones de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y nos las imponen.»
NADIE está obligado a ir a votar, ni ningún votante puede eludir su responsabilidad de haber elegido a los que sostienen la Agenda 2030 de modo manifiesto u oculto (como el caso del aborto que falsamente dicen suprimir los «pro vida» hipócritas y fariseos políticos para engañar a los católicos).
Resulta paradójico que, en estos tiempos de tecnología, redes sociales, móviles, etc., en los que la gente queda para manifestaciones multitudinarias, huelgas, reuniones, asambleas, etc., no se plantee la insumisión fiscal generalizada. Lo que hay es mucha conveniencia y cobardía. La conveniencia es cómplice del demonio. No se puede eludir la responsabilidad del voto y de la cobardía a la hora de romper con el pecado financiándolo con impuestos. Bastaría que un millón de contribuyentes dejasen de pagar impuestos para desbaratar todo el sistema. Lo que ocurre es que la conveniencia gobierna. La prostitución no es querida por la prostituta, le da asco, pero la conveniencia del dinero abundante le conduce a seguir prostituyéndose. No se puede eludir la responsabilidad ante Dios Nuestro Señor de la conducta cobarde y de conveniencia de la aplastante mayoría que sigue votando a políticos. Los mártires no tuvieron esa conveniencia política ni siquiera para salvar sus propias vidas. Quienes sostienen la Agenda 2030 también son los que más claman contra ella, pues la sostienen con su voto indirectamente. La hipocresía no se puede ocultar, tal vez sí censurar, de momento, pero no ocultar. Dios ve en lo secreto, señores.
Es muy importante recalcar que se enriquece a los ricos empobreciendo a los pobres cada vez más con la democracia, que no son los ricos los que pierden, sino los pobres de «países ricos», para enriquecer a los ricos de «países pobres». Esa es la clave. Por eso es urgente la insumisión fiscal, para acabar ya de una vez con tanta corrupción. No otro 18 de julio, pero al menos sí una insumisión fiscal. El que no esté dispuesto a morir por Cristo, no es de Él.
Que no nos obligan si no consentimos (Rm 1, 32), sino que la conveniencia de millones de votantes no obligados en modo alguno a votar, es la que condena a los pobres. No tienen perdón de Dios ni forma de eludir su responsabiliadad. El demonio ya no usa a sus vástagos para, por medio del terror, forzar la apostasía, como hizo en la Roma imperial con Nerón, Domiciano, Decio, etc. Ahora solo necesita el voto voluntario por conveniencia, cuando el deber de caridad exige no votar jamás, ni colaborar con democracia alguna, pues todas son criminales en cuerpo y alma y se exige romper con el pecado. No hay democracia que no sea abortista y exterminadora de pobres. Y no hay democracia sin votos y sin recursos robados por medio del robo de los impuestos.
9ª mentira: «¿Por qué la mayoría de la población está de acuerdo?
Francamente, porque no se ha leído los Objetivos y mucho menos, las Metas.»
Conveniencia. Esa es la razón. La prostituta odia su trabajo, pero lo hace porque le conviene más el dinero que recibe de sus clientes. Vivimos la Gran Ramera de Babilonia, con la que fornican todos los poderosos de la tierra por conveniencia de sus hijos. Ahora el demonio no produce mártires, pues los mártires llenan el Cielo y convierten corazones, ahora el demonio, padre de la mentira, compra almas por medio de sus agentes, los políticos tan votados, sean del signo que sean. Mientras Dios se lo permita.
El libro que tienen que leer es la Sagrada Biblia según el canon católico. Ese es el libro que han de leer y meditar todos los días para convencerse de que la ONU, la Agenda 2030, como tantísimos proyectos, son la perdición de la humanidad, no el libro de este funcionario internacional que hace su negocio vendiendo su libro, por puro interés monetario y político para ayudar al partido conservador VOX en las urnas.
«la idea subyacente a la Agenda 2030 es obtener y retener el poder, abundantemente regado con nuestros impuestos.»
Con vuestra conveniencia, pues pagáis impuestos por CONVENIENCIA. Cómplices sois de la Agenda 2030 los ateos conservadores materialistas que solo miráis el pago de impuestos al que os fuerza ese socialismo internacional pero que no queréis quitar, como los fariseos, ni con el dedo de la carga de los pobres. Ya pagaréis ya, al Señor no se le escapa vuestra judía hipocresía farisea de conservadores anticristos. Denunciáis a satanás y a sus vástagos, la ONU, p. ej. Denunciáis uno de sus planes de destrucción de la humanidad, la Agenda 2030, atáis todo tipo de cargas pesadas a los pobres pero ni con el dedo (insumisión fiscal, p. ej.) queréis moverlas. Todo por CONVENIENCIA. Queréis hasta una fe calvinista a CONVENIENCIA. Y el papa León XIV con la misma de sus predecesores, sin excomulgar a tanto anticristo conservador o progresista, colando el mosquito y tragando el camello. Así estamos.
«Todos conocemos lo que había detrás del ideal comunista, el que nos vendían como un paraíso en la Tierra, pero que rápidamente mostró su verdadera cara de muerte y destrucción, para al cabo ver cómo es una herramienta al servicio de unas élites criminales. «
El Día del Juicio Final (Mt 25, 31-46), que es el Juicio de las naciones, se os recordará a todos los conservadores, como los de VOX actualmente, como los de Donald Trump y demás conservadores como Sir Winston Churchill y D. Eisenhower, debido a vuestra mente selectiva a conveniencia, se os recordará, repito, que el COMUNISMO se ha propagado por toda la tierra (la ONU, como bien sabrá este politólogo funcionario internacional, está impregnado de él), ha extendido todos sus errores por toda la tierra, como nos fue profetizado en 1917 en Fátima por Nuestra Señora del Carmen, gracias a esos mismos conservadores citados. Y eso no lo borra de la historia NADIE, ni papa santo alguno siquiera.
Los conservadores son co-responsables del atentado contra incontables almas ante Dios Nuestro Señor al ayudar al COMUNISMO a extender sus errores por toda la tierra y llevar con ello a incontables almas al borde del infierno. No tienen salvación posible de sus almas ante Dios, salvo que renuncien y renieguen de toda ideología antes de su muerte. El conservadurismo es culpable también de ayudar al comunismo a extenderse, tanto de Stalin y Mao Tse Tung, como el actual de Xi Linping, el que manda en la ONU realmente.
No puede haber mayor hipocresía que denunciar el mal que una ideología, aparentemente contraria, no ha parado de contribuir a extender. Se puede censurar la verdad, es lo que hicieron los fariseos prohibiendo al Señor enseñar en las sinagogas, pero no se puede matar la Verdad, porque la Verdad es más fuerte que la muerte. Ay de los que ayudaron al COMUNISMO a extenderse por toda la humanidad. Ay de ellos. Si se creen que su dinero y el que pagan de impuestos por CONVENIENCIA les va a librar del infierno, qué equivocados están. Más les valía no haber nacido nunca. Veremos si el veredicto final del Justo Juez que es Dios Nuestro Señor sobre Sodoma y Gomorra no es incluso más piadoso que el que caiga sobre los que ayudaron a Stalin a propagar el COMUNISMO por toda la tierra, por muy pretencioso antinazi que se sea.
«un sacaperras infinito y el desastre económico, social y cultural para Occidente,»
Como ateo que es, este politólogo olvida el desastre eterno que supone en orden a la salvación eterna de las almas, que es el peor de todos los daños. Claro, al ser conservador, no es de extrañar que sea exclusivamente materialista, como mucho protestante calvinista, y por eso solo le afecta la conveniencia, es decir, el pagar pocos impuestos, mejor que los paguen los pobres (sobre todo ejército, policía e infraestructuras, que es lo que más beneficia a los conservadores,. al socialismo de los ricos, pues eso es el conservadurismo), pues así piensa el conservador mientras Dios se apiada de él o ella. Como si el conservadurismo no fuese también responsable de la ONU, creada y alimentada por Eisenhower y Churchill, como por incontables otros políticos conservadores y por Donald Trump, el amo de Abascal, mientras no se someta al abortero, lgtbi y nacionalista gallego Feijoo tras las elecciones españolas próximas. Todo por el patrimonio de los conservadores, que no de los pobres.
Falsedad y mentira liberal atea cerril:
«la generación de riqueza que se deriva de la economía de mercado y de la internacionalización de las economías ha hecho por las sociedades del mundo mucho, mucho más que las directrices de gobierno alguno,»
La generación de riqueza debe a la caridad cristiana TODO. Sin cumplir los mandamientos de Dios, especialmente el de la Caridad, no habría en el mundo otra cosa que barbarie extrema, egoísmo y sacrificios humanos paganos de todo tipo.
La riqueza depende de la Caridad cristiana, que es la que fomenta la seguridad jurídica imprescindible para que toda actividad económica pueda llevarse a cabo.
La economía de mercado no es la que genera riqueza, sino la libertad entendida en el sentido cristiano de la caridad, el amar al prójimo como a uno mismo, el comportarse con los demás como uno espera que los demás se comporten con uno, la Regla de Oro que el Señor enseñó. Eso es lo que genera riqueza al hacer confiar unos en otros y así desarrollar una economía sana, como Dios manda, para el bien de cada vez más gente. El pagar las deudas, el dar el mejor servicio, el producir con la mayor calidad, como si el cliente fuera Dios mismo, el trabajar a conciencia, el pagar puntualmente las nóminas de los trabajadores, pues el obrero merece su salario, el considerar al necesitado y no solo a uno mismo, el trabajar en lo que es bueno para todos, no en lo que solo enriquece, el no dañar a los demás con la actividad económica, el respetar la Creación de Dios, etc. Lo que hoy se entiende como economía de mercado ha generado tanta riqueza como narcotráfico, prostitución (incluso de niños y niñas a la fuerza), tráfico de personas, tráfico de órganos, tráfico de armas, crimen organizado, etc. Si el hombre no se convierte y no da gloria a Dios con su trabajo, la economía de mercado será la economía del mal. NO se puede utilizar la libertad como pretexto para hacer el mal de modo interesado o a conveniencia. Se debe ser siempre consciente de que de todo lo que uno hace, dice, piensa u omite, ha de dar cuenta en su juicio particular ante Dios mismo. ¿Se quiere agradar a Dios o atraer su ira sobre nosotros?
No es la codicia, de la que deberíamos guardarnos por prescripción divina, la que traer riqueza, NO. No es en sí misma la maximización de beneficios, la minimización de costes, la maximización de la utilidad del consumidor o de su hedonismo, la maximización de la masa salarial de la masa sindical, la minimización del esfuerzo del trabajador, la maximización del rendimiento de los activos del inversor, la maximización del presupuesto del burócrata o el «self interest» del que hablaba el falso profeta escocés Adam Smith lo que genera la riqueza en el mundo, NO (el gran engaño liberal), pues no es de la generosidad del narcotraficante, ni la del proxeneta, ni la del burócrata de la ONU o de cualquier gobierno, ni de la del enlace sindical, ni la del traficante de armas, personas, órganos, ni la del criminal a sueldo, de la que puede esperarse la generación de verdadera riqueza (hoy día se llama «riqueza» a cualquier cosa, hasta la generación de servicios de prostitución, pues hasta eso forma parte del PIB en la contabilidad nacional de no pocas naciones).
La riqueza hay que esperarla de un comportamiento acorde a los mandamientos de Dios, especialmente la Caridad. ¿Dónde ha habido durante siglos prosperidad ampliamente generalizada sino allí donde la Cristiandad se implantó como modo de vida? Pues en los países donde mayor implantación ha tenido el Cristianismo o catolicidad, claro está. No en los países de credo musulmán, budista, induista, animista y demás idolatrías y falsos profetas. Es la caridad cristiana lo que hace prosperar a las naciones, no el «self interest», que genera tanto crimen y maldad interior bruta, cada vez más, como riqueza interesada.
¿Qué multinacional, gran empresa o pyme es más eficiente que una misión, un monasterio o un convento? Ninguna.
Si hubiese empresas misioneras, dedicadas a producir lo que realmente el hombre necesita para vivir dignamente, y con medios suficientes, dirigidas por misioneros católicos, verdaderos fieles al santo voto de pobreza (desprendimiento), castidad y obediencia, cuanto avance se lograría en orden a la prosperidad generalizada, a limitar la verdadera pobreza de la humanidad, su falta de confianza en Dios, su falta de fe.
La América española posterior a los Reyes Católicos dan buena cuenta de la enorme prosperidad que aquellos misioneros españoles católicos pobres de solemnidad, semidescalzos, armados solo con la Biblia y el santo rosario, muchos de ellos mártires, llevaron a aquel continente con toda suerte de oficios y artes (agricultura, ganadería, artesanía, industria, construcción, leyes cristianas fundadas en los Evangelios, libertad verdadera de hijos de Dios, verdadera educación y formación, seguridad jurídica inigualable, etc.), que luego, por desgracia, la política destruyó para tantos y tantos americanos convertidos a Cristo, tal cual hace hoy. ¿Economía de mercado? Los ídolos no ayudan, condenan. Ojalá muera la política y viva la caridad para siempre. Solo la caridad trae prosperidad. El saber renunciar al bien de uno por el bien de otros, esa y no otra es la raíz de la verdadera prosperidad, y no el «self interest» o la sola economía de mercado, que por sí sola, no atrae prosperidad alguna y si engaño de los que quieren un intervencionismo a conveniencia de su «economía de mercado», como Donald Trump, por ejemplo, y sus aranceles conservadores.
«Nunca ha estado mejor el mundo de lo que está ahora, por más que lo quieran presentar como un desastre que necesita ser reconducido»
Otra salvajada atea más. Este politólogo funcionario internacional no ha ido a las iglesias de España (las de otros países, para qué hablar). Tiene vista para nada, oye para nada y ha estudiado en las más prestigiosas universidades para nada. Y como este el mundo está lleno, señores.
El mundo tendrá más riqueza que nunca, habrá más gente que come y viste que nunca, habrá más «bienestar material», más placeres, más y mejores tecnologías, casas mejor dotadas, más generación de electricidad, más acceso al agua que nunca, más acceso a la energía que nunca, mejores hospitales y medicinas que nunca, trasportes más rápidos que nunca, mejores comunicaciones, más ocio, más diversión, menos fatiga en todo tipo de trabajos, mayores salarios reales, más variedad de bienes y servicios, etc., pero el mundo está peor que nunca:
Hay más abortos que nunca. Cada vez más niños y niñas son impedidos para poder vivir por sus propios progenitores.
Hay más suicidios, enfermedades mentales, drogadicción que nunca jamás antes.
Hay más depresiones que nunca.
Hay más farmacodependencia que nunca.
Hay más manipulación de alimentos que nunca, más envenenamiento que nunca.
Hay más intervencionismo estatal que nunca y no solo en la economía. Todo, eso sí, a conveniencia progresista o conservadora o de amabas, pues bien que pactan en muchas cosas.
Hay más degeneración que nunca. Más pornografía, prostitución, relaciones sexuales fuera del matrimonio que nunca, más adulterios que nunca, menos bodas que nunca, menos hijos por mujer en muchos países (España, p. ej.) que nunca. Más divorcios que nunca. Más destrucción de familias que nunca. Más odio que nunca, incluso entre familias.
Hay más tolerancia a la mentira que nunca. Hasta el punto que se sirve a la mentira más que nunca incluso sabiendo que se hace.
Hay más engaño y robo que nunca.
Hay más estafas y fraudes que nunca. Más delincuencia que nunca. Más población reclusa y delincuentes y criminales sueltos que nunca.
Hay más soberbia y egoísmo que nunca.
Hay más psicópatas y personas enloquecidas que nunca.
Hay más crimen que nunca.
Hay más terrorismo que nunca.
Hay más desgracias de todo tipo que nunca pues nunca se excluyó a Dios de todo ámbito de esta manera.
Hay más rechazo a Dios que nunca….
Pero, ¿qué otro comentario esperar de un conservador y, por tanto, ateo y materialista?
Incluso en el orden material, el único que interesa a los conservadores, se equivocan.
«Pero eso se ha conseguido gracias a los mecanismos de la economía de mercado, no por la planificación, el establecimiento de precios máximos, el racionamiento o la redistribución compulsiva.»
Las estadísticas económicas o macromagnitudes simplemente llevan décadas mintiendo y siendo vilmente manipuladas a conveniencia política, como no pocos economistas premio nobel vienen denunciando, tanto neokeynesianos, como neoclásicos, aunque el politólogo funcionarial internacional haya sido engañado al respecto y así lo afirme en la entrevista para engañar a otros. De haber estado en Moscú, debería saber el tipo de manipulaciones que la estadística oficial conlleva.
Hoy la fiabilidad de la contabilidad nacional y de los datos facilitados por bancos centrales, organismos de estadística, organismos internacionales, etc., va camino de ser la fiabilidad de las estadísticas oficiales soviéticas sobre el cumplimiento de los planes quinquenales, un racimo enorme de mentiras y de datos ficticios que dan una imagen que nada tiene que ver con la real, con la verdadera.
Ciertamente nunca hubo en el mundo 8000 millones de personas que viven, visten y comen, mejor o peor, y la pobreza es relativa, en efecto. Pero la devastación moral y espiritual del mundo es incontestable por haber rechazado las enseñanzas del Señor y, sin un orden moral cristiano, que ponga los mandamientos del Señor en el centro de la vida y de los corazones, la barbarie está garantizada y, con ella, la destrucción generalizada de población. ¿Qué se puede esperar de un mundo que rechaza, entre otras muchas prescripciones el «no robarás», si son los estados mismos los que llevan robando desde su constitución con los impuestos, que siempre han sido un robo una forma de esclavitud?
No es un problema económico esencialmente el que tiene el mundo como creen con engaño los seducidos por los políticos, pues la economía es reflejo y consecuencia del problema moral de la humanidad, del hecho de haber rechazado a Dios con lo que todo eso acarrea. De nada le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma. Esa es la clave. No se puede pretender tener mercados eficientes y generación de riqueza si no hay más que robo, crimen e inseguridad creciente como modo generalizado de vida. Y eso no es un mundo mucho mejor, por muy materialista ateo que se sea. Si no hay posibilidad de emprender y trabajar sin ser saqueado, ¿qué futuro espera a la humanidad?.
¿Por qué hay una invasión de Europa por parte de millones africanos si el mundo está tan bien, incluso mejor que nunca? Que se sepa, cuando África era colonia de ingleses, franceses, belgas, alemanes, italianos, portugueses y españoles, no había ese flujo de inmigrantes hacia la metrópoli. Tampoco se dio en las dos o tres décadas posteriores a la obtención de la independencia
¿Por qué hay una invasión de USA por parte de millones de hispanoamericanos si el mundo está tan bien? Que se sepa, eran los españoles y muchos europeos los que emigraban el siglo pasado a Méjico, a Venezuela, a Colombia, a Argentina, a Cuba (antes de Castro), etc. Ahora el flujo es inverso.
¿Y si China e India no retuviese a su población encarcelada o impedida de viajar por extrema pobreza?¿Está China mejor que nunca realmente?¿Está China realmente mejor que antes de 1949 (digo toda China, no esos enclaves turísticos que son lo único que permiten visitar)?¿Y seguro que India está mejor que nunca?
¿Es esa invasión de Europa y USA indicio de que el mundo está mejor que nunca o más bien de que está más degenerado y corrompido que nunca?
¿Qué persona normal de Méjico o cualquier otro país de Hispanoamérica quiere vivir bajo una tiranía narco socialista terrorista y no prefiere huir a Europa o a USA?
Que el politólogo este no crea en Dios y sea ateo materialista y a él le vaya mejor que nunca con su carrera funcionarial no quiere decir que se haya enterado bien de la situación o que diga la verdad sobre la verdadera situación del mundo.
Que los millonarios del mundo sean cada vez más millonarios no significa que el mundo esté mejor que nunca.
Centenares de millones de personas viven en África sin trabajar y sin emprender, subsidiadas por el socialismo internacional a conveniencia (por medio de incontables ongs, p. ej.), votado en cada nación a conveniencia de sus votantes. Y cuando se les recorta el subsidio mundial, huyen hacia Europa, no se quedan en África a emprender o trabajar (cosa imposible dada la barbarie generalizada fuera de pocas grandes ciudades). Y al mar no se le puede poner muros. Las pateras, barcos, embarcaciones, etc., seguirán viniendo por millares. Finalmente el presupuesto de repatriación se va a disparar una barbaridad sin conseguir evitar el flujo de inmigrantes y ni los países de origen van a permitir la repatriación. Las deportaciones a países musulmanes ricos como los de oriente medio parece improbable.
La única labor que está dando frutos en África, como en América y Asia, es la labor de los misioneros católicos, los únicos que generan riqueza real y duradera al transformar los corazones frente a la barbarie asesina y genocida atea. Pero por desgracia, cada vez son más perseguidos y asesinados incluso. Sufren trabas de todos los gobiernos del mundo, incluidos los democráticos, todos abortistas. Así no puede haber riqueza permanente y frutos de conversión, que son los que generan verdadera riqueza.
Hoy en el mundo, las naciones más «ricas» tienen una deuda pública acumulada de décadas de irresponsabilidad y prostitución generalizada que es, a todas luces, insostenible, que supera largamente el PIB de cada nación y que solo puede ser financiada con inflación creciente, que empobrece aún más a los más pobres. Dios toma nota, aunque los conservadores callen como putas a conveniencia. Esta deuda pública bien puede ser la excusa del dinero electrónico, el que sería no del ahorrador, sino del estado según patrones de «ciudadano democrático», el totalitarismo monetario que permitiría solo comer y vivir al que tuviese la marca de la bestia en mano derecha o frente.
Hoy en el mundo hay un desempleo involuntario enorme. Si los conservadores lograran retirar el socialismo odioso de los subsidios por desempleo, carga enorme y creciente de los presupuestos públicos, como las pensiones públicas, la alternativa sería el holodomor, pues los que trabajan no están dispuestos a que los desempleados acepten trabajar por un salario menor y peores condiciones de trabajo. La competencia debe ser exterminada según patronales y sindicatos, mientras Dios les permita seguir existiendo para mal de los pobres. Se prefiere el holodomor, tanto por parte progresista, como por parte conservadora, al dejar ganarse la vida honradamente, aunque sea a un salario menor y con peores condiciones. El privilegio es lo primero. Dios también toma nota de esto, que es, ni más ni menos, que no dar de comer al hambriento ni de beber al sediento (Mt 25, 41-45), que nadie busque justificación de ningún tipo u objeción alguna. Si no se hace libre el mercado de trabajo, holodomor asegurado.
Hoy en el mundo hay una inflación oculta, manipulada y criminal enorme, fruto de la pasada crisis del covid o peste roja china, que ha llevado a financiar a millones de empresas en todo el mundo (400000 en España, la totalidad de las que emplean a más de 3 empleados) para evitar que fueran a la quiebra y mandasen al desempleo a la mayor parte de la fuerza laboral que pusieron como escudo humano vergonzoso, hipócrita e inmoral. Paga el pobre la inflación debida a ese socialismo empresarial. Dios vengará con el infierno a los culpables hipócritas según cita de Mt anterior, pues no parecen rectificar en absoluto y reparar el daño hecho a los pobres. Muchos hablan de la injusticia de vivir de subsidios, pero callan como prostitutas el macro subsidio de su propia empresa para mantener su puesto de trabajo. Dios no deja pasar esto por alto. La hipocresía tiene por premio el infierno eterno.
Hoy en el mundo vive la amenaza de la quiebra de los insostenibles sistemas de pensiones o de jubilación. ¿Quién pagará por la gigantesca insensatez de haberlos creado y no de haberlos liquidado a tiempo de evitar la catástrofe financiara?
El caso es que la «Agenda 2030» es una engañifa que comienza con su mismo nombre, puesto que no es una agenda sino una lista aleatoria de deseos vagos, sibilinos y con motivos ulteriores no confesos. Con toda la falsedad pueril anglosangrona, se trata de conseguir una aquiescencia acrítica de papanatas varios y surtidos y sumar su fuerza social y política a un programa oculto. Se trata también de simular un acuerdo universal para reforzar su aureola de bondad. Eso por no entrar en la intención subyacente a la falta de mención entre estos objetivos al papel de las familias o la tradición en cuanto tales en la sociedad. A la Agenda 2030 se la comprende mejor por contraste con idearios tradicionales.
Si fuese una verdadera agenda, detallaría los medios y los métodos que habrían de emplearse para acercarse a unos ciertos objetivos, además de las métricas oportunas de su éxito gradual o parcial. Es ahí donde suele surgir el conflicto en dilemas morales o en posiciones políticas encontradas, en los medios para conseguir unos ciertos fines más o menos comunes. La razón para ello es que no es tan simple como qué hacer para, digamos, eliminar la pobreza, sino en un conflicto de fines y de intereses legítimos de agentes sociales, personas o sujetos de derecho. Ineludiblemente hay que preguntarse qué se perjudica y a quién se perjudica cuando se propone o ejecuta un cierto plan concreto para reducir la pobreza o la desigualdad extrema. La muy estúpida frasecita de «el fin justifica los medios» oculta que se sacrifican unos fines a otros y que, como expresa Kant, toda persona es un fin en sí mismo. La doblemente estúpida 2030, simplemente, oculta los medios porque por qué iban a dar explicaciones a los vontontos, ¿no?
La Agenda 2030 está redactada por tontos pillos anglosangrones. Mezcla a tontas y a locas cuestiones técnicas con cuestiones sociales o económicas. Es una ostentación de virtud descarada por parte de ufanos políticos e instituciones. Nos recuerda la importancia del pensamiento social y moral clásico occidental y europeo frente a las charlotadas gringas. También la importancia de la discusión y el análisis de términos como «igualdad» o «justicia». Que en Europa lo estemos regurgitando, eso es decadencia intelectual total y una prueba sangrante del fracaso de la universidad como crisol de ideas e influencia en la sociedad.
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