|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
A tenor de lo que representa la antaño cajera de Galapagar, hoy marquesa y al parecer ministra de no se sabe qué cartera de Igual-da, su morro es inconfundible. No me refiero a lo que manifiestamente se alude en la calle cuando se la menta en sus reconocidos trajines extralaborales, los que la sentaron en una poltrona hecha a medida de su ambiciosa inutilidad; no a ese morro metafórico de trepadora oportunista que da cuenta de la podredumbre de su currículum y el ascenso meteórico de la digna hija de su padre, mozo de carga, honorable profesión para cualquier ministrable o mérito como el de Lastra e Iceta, legos pero apañados. No ese morro virtual de su condición peripatética que vive en un mundo extraviado que solo existe en una mente harto extraña y acribillada de complejos inconfesables, acaso como las artes del ascenso fulgurante asida a la cola de caballo de su mulo particular y bolivariano. No ese morro sinónimo de jeta que convierte a arribistas de baja estofa en enchufados de un repugnante sectarismo, siendo minoría aborrecida por gran parte de la España que los soporta por fraude electoral. No al morrazo de haber trabajado apenas con honradez sin oportunismos. Trabajo con honra en cierta manera inexistente, pues la cuestión parasitaria del cuento político es salario poco honorable en esta España carcomida por la carroña social comunista que arruina tiránicamente a millones de personas, a imagen y semejanza del despotismo de los Ceaucescu.
De ese morro sabe la voz popular que la tiene por enferma, consentida de supina estupidez y crecida vanidad de ridículo público. De eso ya la tiene calada el pueblo que aborrece su jeta delirante y verborrea repulsiva… Como el morro criminal del 8 de marzo que facilitó la manifestación de los bajos cerebelos para luego, protocolariamente, asesinar a nuestros padres y decenas de miles de inocentes.
El morro que quiero resaltar es esa mueca de ñoña e ida que muestra en sus esperpénticas apariciones, cuando retuerce la boca con gesto de desagrado hasta inspirar asco en quien la ve. Una «tuercebocas» recalcitrante mezcla de vanidad y autoritarismo, expresión que me recuerda a Mussolini, el fascista de izquierdas de la misma cuerda que esta comparsa, del otro bocachanclas vicepresidencial, parece imitar en su perenne frustración personal. Infeliz y pringada dado el poco respeto que se ha ganado con sus inconfesables artes que hasta los colectivos feministas no la aguantan y piden su dimisión, mientras la Unión Europea sopesa encasquetarle una camisa de fuerza.
No me imagino la rabieta ni hasta qué punto torcerá el gesto, si le dan la patada en el ministerio incompetente y se queda para la historia con la reprochable fama que se ha ganado a pulso. Inmortalizada, además, con esa cara de insatisfecha porque quizá sabe bien que su trayectoria es de vergüenza ajena. En el espejo ni sonriendo debe de soportarse.
Autor

-
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Últimas entradas
Actualidad29/09/2026Yolanda Díaz y el frenopático institucional: La vicepresidenta pide manifestarse contra sí misma. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad28/09/2026La estafadora propaganda de inexistente bienestar económico contra la asfixia real de los españoles. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad28/09/2026Retorno de acampada en la Puerta del Sol: Nueva sucia estrategia del caos contra Madrid. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad24/09/2026Nueva Rumasa: La Esperanza Suprema de una reparación abreviada. La primacía de la Justicia sustantiva sobre la trampa del formalismo I. Por Ignacio Fernández Candela
