05/10/2026 12:49
  • Sánchez asume el fracaso de la legislatura y adelanta las elecciones generales al 29 de noviembre. El presidente pone fin a un mandato marcado por la debilidad parlamentaria después de que el Congreso tumbara sus dos decretos de vivienda y Junts rompiera definitivamente la disciplina de su mayoría

Pedro Sánchez ha decidido poner punto final a la legislatura y adelantar las elecciones generales al próximo 29 de noviembre. El presidente del Gobierno ha anunciado este lunes la disolución de las Cortes y la convocatoria de las urnas después de una semana que ha terminado de dejar al descubierto la extrema debilidad parlamentaria del Ejecutivo.

La decisión llega apenas tres días después del doble varapalo sufrido por el Gobierno en el Congreso. El pasado viernes, la Cámara rechazó los dos reales decretos de vivienda impulsados por el Ejecutivo, ambos con medidas de amplio alcance sobre el mercado del alquiler. El primero cayó por 178 votos frente a 172, con el rechazo de PP, Vox, Junts y UPN; el segundo tampoco consiguió salir adelante y contó igualmente con el voto en contra de otras formaciones, entre ellas PNV y Coalición Canaria.

El resultado fue mucho más que una derrota parlamentaria puntual. Fue la constatación de que Sánchez ya no dispone de una mayoría estable capaz de garantizar la aprobación de las iniciativas con las que pretende gobernar. La investidura de 2023 se sostuvo sobre una suma de partidos con intereses muy diferentes y, con el paso de los meses, esa alianza se ha convertido en una sucesión de negociaciones, ultimátums y vetos.

El caso de Junts resulta especialmente revelador. La formación de Carles Puigdemont exigió al Gobierno que retirase los dos decretos de vivienda y advirtió de que votaría en contra si no lo hacía. Moncloa decidió mantenerlos pese al ultimátum y el Congreso terminó tumbando ambos textos.

El Gobierno queda así ante la evidencia de una legislatura prácticamente agotada: cada votación relevante depende de una negociación diferente y los socios parlamentarios tienen capacidad para bloquear las principales iniciativas del Ejecutivo. La derrota en vivienda ha sido el último episodio de una dinámica que venía deteriorándose y que finalmente ha obligado a Sánchez a recurrir a las urnas.

Una derrota con fecha electoral

La cuestión de la vivienda ha actuado como detonante. Los dos decretos pretendían responder a uno de los problemas sociales más graves del país mediante una combinación de protección frente a los desahucios, regulación de alquileres temporales y por habitaciones, límites sobre determinadas operaciones inmobiliarias y modificaciones en las condiciones de los contratos de arrendamiento.

Pero precisamente ese paquete volvió a poner de manifiesto la contradicción interna de la mayoría que sostenía a Sánchez. El Gobierno tenía que conciliar las exigencias de Sumar con las condiciones de Junts y, al mismo tiempo, conseguir que la oposición no tuviera suficientes votos para derrotar los textos. No lo consiguió.

La escena parlamentaria del viernes fue especialmente significativa. Sánchez intervino personalmente antes de la votación para reclamar el respaldo a los decretos y advertir del daño que, a su juicio, provocaría su caída. La Cámara respondió con dos derrotas consecutivas.

Después llegó la consecuencia política.

El adelanto electoral no nace, por tanto, de una legislatura que haya alcanzado tranquilamente su final, sino de la constatación de que el Gobierno ha perdido capacidad para asegurar una mayoría funcional. El propio debate interno en el PSOE durante los días previos al anuncio había colocado las elecciones sobre la mesa precisamente ante la posibilidad de que Junts rechazara los decretos.

Y la ruptura con Junts deja al descubierto la fragilidad de la arquitectura parlamentaria construida por Sánchez tras las elecciones de 2023. Míriam Nogueras planteó este mismo lunes una disyuntiva inequívoca: negociar una nueva propuesta de vivienda o acudir a las urnas.

Se acabó el tiempo

Sánchez intentará ahora convertir las elecciones en un plebiscito sobre su proyecto político y reclamar una mayoría más amplia. Pero el punto de partida es una legislatura que termina antes de lo previsto y después de sucesivos problemas para sacar adelante iniciativas parlamentarias.

El presidente había defendido hasta hace pocas semanas su intención de agotar el mandato. En septiembre aseguraba que aspiraba a culminar la legislatura y permanecer en La Moncloa hasta el último día.

Ese escenario ha saltado por los aires.

España acudirá a las urnas el 29 de noviembre, apenas 54 días después de la publicación del decreto de convocatoria, conforme al calendario establecido por la legislación electoral para una disolución anticipada. El decreto de convocatoria se publicará este martes en el BOE.

La legislatura que Sánchez quiso mantener en pie hasta 2027 termina así anticipadamente. La derrota de los decretos de vivienda ha sido el último golpe, pero el problema de fondo es otro: la mayoría parlamentaria que permitió al presidente seguir gobernando ya no existe como mayoría capaz de sostener una acción legislativa normal.

El barco, finalmente, ha tocado fondo.

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