|
Getting your Trinity Audio player ready...
|
Este siglo XXI español, rayano en la previsión apocalíptica, aún habría de dar mucho de sí en sobresaltos a tenor de las intenciones desestabilizadoras de quienes, perdido el poder, pueden arrogarse el derecho a tomarlo en las calles. El plumero es muy visible y tampoco lo esconden. Aunque los tiempos cambian, modifican bajo el prisma del progreso los estándares de la convivencia y afianzan, después del aprendizaje que proporciona la adversidad, un ordenamiento que en democracia finalmente siempre deciden los ciudadanos. Vamos camino de ello después de los exabruptos padecidos con ese tsunami del incorrectamente denominado progresismo que ha azotado las paciencias vitales de la ciudadanía mayoritaria.
Causa estupor e indignación el ruido tremendista de los minoritarios, en tanto el pueblo se afana en resolver problemas cotidianos. Quienes decidirán en las próximas elecciones están ya lejos de la voluntad manipuladora que busca transformar, bajo presión con tintes de violenta reivindicación, el normal devenir colectivo contra el que se ha atentado exigiendo, principalmente, una falsaria justicia social. Esa justicia adulterada, espoleada por el cinismo y el relativismo moral, es el caballo de batalla de la demagogia elevada a la décima potencia mediante financiaciones multimillonarias, a costa de los recursos del Estado, y miserables como continuadas traiciones que han durado cuatro años; los suficientes para que el conjunto de los ciudadanos reclame el derecho a encauzar su vida, lejos del exabrupto provocado por grupúsculos sectarios que solo buscan el oportunista bocado a través de la soflama radical.
Redefinir el concepto de moralidad será obligado, cuando sin tibiezas la nueva responsabilidad política modifique las injusticias que otros denominan conquistas sociales, vulnerando principios constitucionales en que ha de basarse la verdadera convivencia cívica. Así se finiquite esta abrupta etapa de una España decadente, cuyos representantes han sido calados, como este gobierno de ventajistas sin escrúpulos que ha secuestrado la soberanía del pueblo, para aplicarles un correctivo severo que se ha iniciado ya en Andalucía de cara a las Generales, aunque nada será fácil. Arreciará la tormenta-no se pierda de vista la torticera maniobra para intentar ilegalizar a VOX, tildado de ultraderecha, tergiversado de continuo en su reivindicación que cala popularmente en todo tipo de gente harta de Sánchez,cuanto más cerca esté la posibilidad de expulsar democráticamente a los causantes de la tragedia y la ruina que asuelan España.
Autor

-
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Últimas entradas
Actualidad15/08/2026Ceuta y Melilla, España, no son Pedro Sánchez: Una precisión estratégica para Trump y Netanyahu. Por Ignacio Fernández Candela
¿Dónde está el Rey Felipe VI?14/08/2026La orden subliminal del Rey sobre Ceuta y el uniforme de campaña: la Patria no se negocia. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad14/08/2026Semejanzas del sanchismo con el absolutismo francés, el zarismo ruso y los Ceaușescu. Por Ignacio Fernández Candela
Actualidad13/08/2026La penosa altanería del clan del Falcon. Por Ignacio Fernández Candela

