15/08/2026 05:29

Con un trasfondo paralelo, han aparecido dos noticias que hablan por sí solas. Ambas se proyectan sobre telón de fondo islamista y tienen a dos sacerdotes como protagonistas.

Vayamos con la primera, la relacionada con el P. Custodio Ballester, vinculado a la parroquia catalana de San Sebastián de Badalona, quien ha sido denunciado por expresar su opinión, según la cual el islam radical trata de destruir la civilización cristiana y arrasar con todo Occidente. La Fiscalía pide para él tres años de prisión por “tamaña osadía” y el cardenal arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, no ha querido ser menos y le apartó de sus funciones pastorales durante un tiempo, concediéndole lo que se conoce con el nombre de año sabático. Por lo que se ve, una vez más estamos ante un caso flagrante de trato discriminatorio, toda vez que se toleran, no digo ya las críticas al catolicismo, sino también las mofas, insultos y vejaciones, sin que se pueda decir lo que para algunos, véase éste señor, vendría a ser la verdad sobre el islámico. Para quien quiera verlo, El Gobierno Francés puso en su día bien de manifiesto, que los Hermanos Musulmanes trataban de infiltrarse en los diversos estamentos sociales, con el fin de instaurar la ley del ‘sharia’ para islamizar la sociedad. ¿Conoce este dato la fiscalía acusatoria?

No sabemos cómo acabará todo esto, lo que sí podemos afirmar es que la sola denuncia de un caso, como es el del P. Custodio, no deja de ser ya un despropósito y aún así, que yo sepa, la C.E.E no ha salido en defensa de este desamparado sacerdote. Quienes sí lo han hecho, han sido los integrantes del grupo de “Abogados Cristianos”, que se han dirigido a Miguel Ángel Aguilar, fiscal de Delitos de Odio, para pedirle que retire la acusación contra el P. Custodio, conscientes de que ello pueda sentar un fatal precedente.

La otra noticia tiene como protagonista al P. Ángel y hay que situarla en el contexto de lo que sucediera recientemente en Jumilla, lugar donde el alcalde de esta localidad negó el permiso preceptivo para que en las instalaciones deportivas se celebrara la festividad musulmana del cordero, decisión que tanta indignación causó en grupos católicos progresistas favorables, no solo a que se autorizara dicho acto, sino que se mostraban partidarios de ceder los edificios religiosos para que los musulmanes pudieran celebrar sus cultos, es así como se ha llegado a consumar lo que, para algunos, ya se conoce como “La traición del P. Ángel”.

Sabido es de todos que la “Catedral de la fe” de Mejorada del Campo, construida por Justo Gallego Martínez en reconocimiento a la Virgen del Pilar, que prodigiosamente le salvó la vida, fue donada por su propietario, antes de morir, a Mensajeros de la Paz, una ONG que dirige el P. Ángel, quien por decisión propia la ha convertido en un centro multiconfesional, donde las diversas religiones, de modo particular los musulmanes, puedan orar conjuntamente y celebrar sus cultos. Poco importa, que los vecinos del pueblo hayan mostrado su rechazo y malestar, si ello puede ser motivo de complacencia de los musulmanes y además la Conferencia Episcopal, lo permite. Los lectores curiosos se preguntarán ¿por qué este tipo de gestos no merece un rechazo por parte de los jerarcas de la Iglesia Española? Pues la respuesta a esta pregunta nos la da a entender el propio monseñor Juan José Omella, ex presidente de dicha Conferencia, en su carta dominical titulada: “El necesario diálogo con el islam”. Por supuesto que el dialogar nunca es malo, siempre y cuando ello sea posible y mucho menos lo es el respeto debido a todos los creyentes, sean musulmanes o no.

Otra cosa diferente es poner en pie de igualdad a todas las religiones, como a veces se da a entender dentro de un contexto globalista religioso, basado en un relativismo refractario a todo tipo de verdad objetiva. Cuando decimos que todas las religiones son igualmente válidas, en realidad lo que estaríamos afirmando es que ninguna de ellas lo es del todo, puesto que las diferencias que las separan son ostensibles. Es por esto por lo que desde el catolicismo se postula la existencia de una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre (Efesios, 4; 5) Solo Jesucristo es el camino para llegar al Padre, la verdad y la vida. De otra forma no tendría sentido el plan de evangelización en el que estamos inmersos todos los bautizados. Por lógica, este compromiso evangelizador de los cristianos debiera comenzar por defender los derechos que son inherentes al cristianismo, pero lo que hacen algunos cristianos es todo lo contrario. La sobrada ayuda y tolerancia que en los países de tradición cristiana se dispensa a los musulmanes, es la que está haciendo falta en algunos países islámicos, donde se persigue y asesina a los cristianos con toda impunidad, pero todo esto se silencia y nadie habla de ello, porque estamos bajo el control de una inquisición laicista que nos tiene sometidos, metiéndonos miedo en el cuerpo, hasta el punto que nadie se atreve a oponerse al discurso dominante hoy en el mundo, porque si lo hace le van a triturar. Los curas son humanos y hasta ellos tienen miedo, “hay que ser prudentes”. Algún de clérigo se ha atrevido a decir que: “En el seminario se nos educa en el fondo, para no tener líos”. No hacen falta comentarios. Estas palabras lo explican muchas cosas de las que están pasando.

Todos los cristianos, especialmente los sacerdotes católicos, que como el P. Ángel dedican sus esfuerzos a proteger la causa islámica, debieran reflexionar, si tal vez no  se está cayendo en una cierta prevaricación, cuando olvidándonos de defender la propia religión católica, nos convertimos en protectores de otras religiones, que ya tienen quienes las defiendan.

En referencia concreta al caso musulmán, unos y otros debiéramos ser conscientes también, que todo apunta a que en un plazo corto de tiempo pudiera producirse la islamización del continente europeo. No está pues la cosa para que los mismos cristianos les abramos las puertas y vayamos allanándoles el camino, a no ser que eso de la islamización de Europa no se vea como una desgracia, en cuyo caso estaríamos hablando de una encubierta apostasía, pero en este mundo en que vivimos, sin pies ni cabeza y después de todo lo que llevamos visto en España a raíz de la muerte de Franco, todo es posible y es que hoy día la obsesión  de acabar con el cristianismo por parte de algunas fuerzas es tan fuerte, que no tienen ningún reparo en que otro tipo de religión viniera a sustituir su hegemonía.

A pesar de lo dicho, quiero dejar bien claro que yo me muestro partidario de la concordia y no del enfrentamiento, de la convivencia pacífica y no de la guerra, pero eso sin que la fe cristiana sufra detrimento alguno. Pienso que hay que ser respetuoso con las personas, no así con todas las opiniones,  sino solamente con aquellas que lo merezcan. Dejo para los relativistas recalcitrantes la máxima tan difundida de que “Todas las opiniones son respetables” y que a mí me parece una solemne estupidez. Diré más, esta sentencia, que se pretende hacer pasar como dogma, es el origen de la desorientación reinante, tanto fuera como dentro de los muros del Vaticano. Sí, da pena decirlo, pero desgraciadamente en el seno de la Iglesia estamos viviendo momentos de desconcierto. No es ya solo que el P. Custodio Ballesteros y el P Ángel García, (más conocido como el sacerdote filántropo) difieran en sus planteamientos. Lo grave del caso es que la grey de Cristo, anda como ovejas sin pastor, sin saber muy bien si en el tema que nos ocupa, al igual que en otros similares, hemos de atenernos a las encíclicas de León XIII, a lo que dejó dicho Francisco, o a lo que haya de decirnos León XIV. En cualquier caso, antes de abordar las grandes cuestiones ecuménicas en el ámbito multirreligioso, no estaría mal, tratar de poner orden en la propia casa, hasta lograr una cierta unidad entre los católicos, que nos permita a todos remar en la misma dirección.

Autor

Angel Gutierrez Sanz
Angel Gutierrez Sanz
Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, habiendo obtenido la máxima calificación de “Sobresaliente cum laude”. Catedrático de esta misma asignatura, actualmente jubilado. Ha simultaneado la docencia con trabajos de investigación, fruto de los cuales han sido la publicación de varios libros y numerosos artículos. Sigue comprometido con el mundo de la cultura a través de la publicación de sus escritos e impartiendo conferencias en foros de interés cultural, como puede ser el Ateneo de Madrid. Su próxima obra en la que lleva trabajando bastante tiempo será “El Humanismo cristiano en el contexto de una Antropología General".
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