01/10/2026 22:01
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La jugada del Tribunal Supremo es maestra al quitarle de facto el aforamiento a Yolanda Díaz para que Julio Iglesias interponga una querella criminal a la ensoberbecida vicepresidenta. Le han quitado el escudo del cargo. Ahora la contienda es de igual a igual, y ahí es donde la vacuidad del personaje queda al descubierto. Julio Iglesias debería reconsiderar la cuantía en que ha valorado su vida que han intentado destrozar, 50.000 euros, para ñadir un cero más.

Lejos de ser un revés para Julio Iglesias se ha convertido en una oportunidad única para juzgar a Yolanda Díaz sin protección adicional como política del gobierno sanchista.

El archivo por falta de competencia dictado por el Tribunal Supremo no constituye la menor absolución para Yolanda Díaz. La alta magistratura se limita a sacudirse el asunto por la vía procedimental, quitándole el manto protector del aforamiento al certificar que sus exabruptos en redes sociales no forman parte de sus funciones ministeriales. La puerta del juzgado de instancia queda así expedita para sentar a la vicepresidenta ante la justicia ordinaria como lo que es: una ciudadana común que debe responder del estropicio de sus palabras.

La saña difamatoria de Díaz comenzó en su perfil de la red Bluesky, donde tildó de «escalofriantes» los relatos de las extrabajadoras del cantante, atribuyendo abiertamente a Iglesias actos de agresión sexual y un régimen de «esclavitud» sustentado en el sometimiento violento continuo. Lejos de rectificar, al día siguiente aprovechó su intervención en el programa La hora de la 1 de Televisión Española para ahondar en el linchamiento: calificó los hechos de «aterradores» y «causa de pánico», describió a las empleadas en un estado de «absoluta indefensión y degradación humana» bajo las órdenes del artista, y dictó una condena categórica para alinearse incondicionalmente con las denunciantes antes de que la justicia haya abierto siquiera una investigación formal.

Fijar la cuantía de la indemnización en los modestos 50.000 euros solicitados inicialmente es una tibieza inasumible frente al linchamiento mediático perpetrado desde la moqueta institucional. Julio Iglesias debe elevar la petición hasta los 500.000 euros en una querella criminal inapelable. No es lo mismo un liviano trámite jurídico que una lección histórica de Julio para que nadie olvide lo que supone intentar destuir arbitrarriamente toda una existencia de méritos adquiridos. Millones de españoles lo agradecerían en desgravio de lo sufrido con esta arribista sin escrúpulos.Exigir medio millón de euros, o más, no es un capricho, sino un balance moral y una lección de estricta justicia frente a quien administra alegremente recursos del erario público para regar chiringuitos ideológicos mientras ataca la honorabilidad de quienes sí producen. Solo así se podría compensar el estipendio oportunista de quien se ha dado la vida padre muestras con su ineptitus y estrategias de sucuo trilerismo arruinaba España y la vida de millones de ciudadanos.

Es intolerable que el parasitismo político de una figura sin trayectoria en el sector privado y desprovista de respaldo popular real pretenda dictar sentencias paralelas desde su altavoz digital. Frente al trabajo, el mérito y el prestigio internacional que representan la marca de una leyenda de la música española como Julio Iglesias, Díaz encarna el puro oportunismo de la casta gobernante. Multiplicar la exigencia económica hasta el medio millón de euros es la única vía disuasoria para que la incontinencia verbal de los burócratas empiece a costarles directamente de su propio bolsillo.

El juzgado de instancia ordinario tiene ahora en sus manos la oportunidad de juzgar este atropello sin las tramposas redes de protección del poder público. Pedir 500.000 euros es restablecer la dignidad, ajustar las cuentas con la prepotencia estatal y demostrar que la verdad, cuando se defiende con contundencia procesal y sin concesiones, termina imponiéndose sobre el cinismo de los mediocres.

No se trata simplemente de un pleito entre particulares, sino del choque frontal entre dos modelos antagónicos de entender la sociedad: el esfuerzo universalizado y  personal de quien ha proyectado el nombre de España por el mundo entero mediante el talento indiscutible, frente a la vacuidad tramposa de una casta política que subsiste gracias al expolio sistemático del contribuyente. Yolanda Díaz representa esa izquierda de moqueta y despacho que se cree con el derecho divino de arruinar reputaciones ajenas desde la impunidad que le otorga el cargo, ignorando que fuera del amparo estatal sus exabruptos carecen de peso y su figura queda reducida a la nada.

Por eso misma razón, la acción judicial en los juzgados de instancia debe actuar como un hacha que corte de raíz la soberbia del poder. Reclamar 500.000 euros y hasta un millón por los perjuIcios que se han intentado infligir sin piedad, no es solo una exigencia de estricta restitución moral para Julio Iglesias, sino una obligación patriótica para frenar la deriva de quienes confunden el ejercicio de la política con un salvoconducto para la calumnia impune.

Que sientan en sus propios patrimonios el precio de la difamación es el único lenguaje que entiende este parásito institucional, restableciendo así el principio supremo de que ante la ley ordinaria, por mucho que pretendan esconderse tras el coche oficial, todos somos iguales.

Julio Iglesias ha de considerar esta oportunidad en la que el Tribunal Supremo se inhibe para revalorizar su carisma universal, su trabajo de toda una vida y ese empaque singular e inimitable que lo define. Debe corregir la cifra que ha puesto precio a su dignidad personal de manera equivocada y añadir cuantos ceros estime necesarios hasta alcanzar los 500.000 euros o más, recordando cada momento de victoria como un español internacional a quien una inepta y arribista sin méritos personales ha intentado precipitar al infierno de la denostación y del insulto perenne.

RES NON VERBA

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.

Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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