Al norte de Hyde Park, en el selecto y tranquilo barrio de Marylebone, frente al número 13 de Lincoln’s Inn Fields, un grupo de turistas mira atentamente la fachada del Soane’s Museum siguiendo las explicaciones del guía. Desde su ubicación, a la sombra de unos árboles en la acera de enfrente, se aprecia perfectamente la antigüedad y singularidad del edificio que fue hogar, estudio y santuario del arquitecto neoclásico John Soane (1753-1837)[1].
En la puerta, aguardan en fila diez o doce personas que, como nosotros, han reservado su entrada temprano. Un encargado nos invita a entrar y subimos los escalones que dan acceso al interior. A ambos lados, tondos de escayola con relieves de contenido mitológico decoran las paredes y unos pasos más adelante una recepcionista repite mecánicamente la ruta que debe seguir el visitante.
Los relieves son copias de originales romanos, atribuidas a dos de los escultores neoclásicos más importantes de Inglaterra: Thomas Banks (1735-1805) y John Flaxman (1755-1826); artistas con los que el arquitecto John Soane mantuvo una fructífera relación profesional y una estrecha amistad. De hecho, Soane y Flaxman solían pasar juntos las vacaciones en compañía de sus esposas.
Siguiendo las indicaciones, a la derecha, descendemos al piso inferior para acceder a la cocina, iluminada por la luz natural de un gran ventanal. Rodeamos una sólida mesa de madera maciza sin barnizar y reparamos en el horno y una alacena repleta con los más variados utensilios: platos de porcelana y de latón, una sopera, una alcuza, un mortero de dimensiones considerables, un curioso exprimidor de cerámica vidriada, una chocolatera de cobre, un rotundo martillo para la carne que recuerda una bujarda de cantero, un rodillo de amasar, una sobria cafetera metálica… La estancia, muy bien conservada, es sencilla y acogedora.
A continuación, hallamos un viejo lavadero en el que destaca una enorme prensa y algunos relieves de escayola de factura clasicista, similares a los vistos a la entrada. Un poco más allá, desembocamos en una especie de claustro, angosto y mal iluminado en sus galerías laterales, saturado de piezas antiguas: bustos de bronce, terracota y yeso, clípeos, candelieri, ménsulas de piedra, capiteles, pequeñas gárgolas, jarrones, estatuillas, florones, frisos decorados con hermosos roleos… En el centro, bañado por una tenue luz cenital, un antiquísimo sarcófago de alabastro plagado de jeroglíficos que perteneció al faraón Seti I[2].
Entre las numerosas figuras que rodean el real féretro, en la penumbra, llaman nuestra atención un busto de bronce del siglo XVII que representa a Plutón coronado; dos piezas de yeso de John Flaxman: La Caridad, y una “Atenea” con tridente, alegoría de Britannia; así como una espléndida versión de Plutón encadenando a Cerbero (h. 1789) de Henry Webber (1754-1826), copia a menor escala del mármol homónimo original del francés Augustin Pajou (1730-1809).
Ascendemos al primer piso para encontrarnos, a nuestra izquierda, la “sala de pinturas”, presidida por una impresionante vista de la Riva degli Schiavoni (h. 1734-1735) de Venecia, obra del ilustre Canaletto[3] (1697-1768), flanqueada por otras dos vedutte del puente de Rialto y de la Plaza de San Marcos del mismo autor. En las paredes laterales, doce pinturas del cáustico William Hogarth (1697-1764): cuatro satirizando a los políticos y a las masas en La campaña electoral, y ocho ilustrando The Rake’s Progress (la vida de un libertino). Por encima de ellas, en una fila que recorre todo el perímetro de la estancia, una excepcional serie de tintas a la aguada de Giambattista Piranesi (1720-1778) sobre las ruinas de Paestum (Campania).
A propósito de esto último, merece subrayarse la notable influencia ejercida por Piranesi en John Soane –Soane visitó a Piranesi en su lecho de muerte– y la profunda huella que dejaron los templos dóricos de Paestum en el arquitecto inglés. Algo que el visitante constata cuando, más adelante, en la “sala de maquetas”, se encuentra con varias réplicas a escala de las mencionadas ruinas, incluidas las magníficas reconstrucciones realizadas por Jean-Pierre Fouquet (1752-1829) y su hijo François (1787-1870)[4].
Justo enfrente de la sala de pintura, todo gira en torno al hueco vertical que ilumina el interior a través de una claraboya o “cúpula de cristal”. Al fondo, una réplica del Apolo Belvedere de Leocares y, sobre la balaustrada que asoma al patio donde se asienta el féretro de Seti I, vasos ricamente ornamentados y un busto de mármol de Sir John Soane esculpido entre 1827 y 1829 por Francis Chantrey (1781-1841). Al parecer, Chantrey hizo este retrato a cambio de que Soane le diseñase una elegante antesala para su galería de esculturas.
Atravesando un pequeño vestíbulo en el que distinguimos dos réplicas de Miguel Ángel –el llamado Tondo Taddei y una versión reducida de El Día[5]–, desembocamos en un gran salón con funciones de biblioteca y comedor, suelo de madera cubierto por alfombras, techos ricamente decorados y un amplio ventanal que da a otro silencioso patio interior. En la pared izquierda, sobre la chimenea, advertimos un excelente retrato de John Soane pintado por Sir Thomas Lawrence (1769-1830) entre 1828 y 1829. Una de las últimas obras del maestro, que, como bien nos señala el responsable de sala, quizá resulte excesivamente lisonjera[6], aun teniendo en cuenta la amistad que unía a ambos[7], pues representa al veterano arquitecto –que en 1829 contaba ya setenta y seis años– bastante rejuvenecido y sin una sola cana. Circunstancia más curiosa si cabe cuando reparamos en que, en la segunda planta del Museo, puede verse otro retrato de John Soane de pequeño formato firmado por William Owen en 1804 –esto es, cuando Soane tenía cincuenta y un años– donde sí se nos muestra al arquitecto con pelo blanco, sentado, sosteniendo sobre las rodillas un ejemplar abierto de Les édifices antiques de Rome dessinés et mesurés très exactement (1682) de Antoine Desgodetz (1653-1728)[8].
Seguidamente, ascendemos por unas escaleras de peculiar trazado en espiral y nos detenemos en el llamado “Shakespeare Recess”, un descansillo donde se exhibe una réplica del busto de Shakespeare ejecutado por Gheerart Janssen (1568-1611) en Stratford-upon-Avon, otra copia del tallado por Peter Scheemakers (1691-1781) para la Abadía de Westmisnter, y dos cuadros de Henry Howard (1769-1847) titulados respectivamente La visión de Shakespeare y Lear y Cordelia. Más arriba, en el rellano del segundo piso, reparamos en un estupendo dibujo del rey Jorge IV con armadura de Thomas Lawrence y dos estampas de aguafuerte representando al propio Lawrence y al escultor John Flaxman. Por encima de ellos, varios grabados de John Hamilton Mortimer (1740-1799) que representan a personajes relevantes en las obras de Shakespeare: el rey Lear, la desdichada Ofelia de Hamlet, Shylock, el judío de El mercader de Venecia, el melancólico Jaques de Como gustéis y el grotesco Calibán de La tempestad.
La primera habitación a la izquierda es el estudio principal y presenta las paredes repletas de dibujos, planos y proyectos del propio John Soane[9]; algunos, jamás construidos, como sus diseños para el Palacio de Westminster, la Casa de los Lores, o el impresionante Puente Triunfal; y otros, único testimonio material de edificios “desaparecidos”, como el Banco de Inglaterra diseñado por Soane, pero modificado profundamente en el primer tercio del siglo XX.
La estancia inmediata, conocida como “sala de maquetas”, nos ofrece una notabilísima colección de construcciones a escala y, en la contigua, descubrimos libros interesantes: Da Vinci on painting; un ejemplar del Trattato della Pittura de Leonardo Da Vinci; los “Bruce’s travels”, cinco volúmenes que narran los viajes del explorador James Bruce de Kinnaird (1730–1794) por Siria, Egipto y Arabia hasta llegar a Abisinia (actual Etiopía) en busca la fuente del Nilo Azul, lo que consiguió en 1770; siete volúmenes del Dizionario delle Arti e de mestieri (1772) de Francesco Grisellini[10] y diez de Annales du Musée, de Émile Guimet, aunque estos últimos se empezaron a publicar en 1880, por lo que debieron de ser adquiridos más tarde, probablemente como “relleno”, por el propio Museo[11]. Exactamente igual sucede con los dos tomos de A History of our own times de Justin McCarthy (1830-1912), las obras completas del poeta Robert Browning (1812-1889), las de George Meredith (1828-1909) e, incluso, con las de William Wordsworth (1770-1850), según testimonia la encuadernación, que corresponde a una edición posterior a 1850.
Volviendo sobre nuestros pasos, bajamos de nuevo la escalera de espiral hasta la salida, y descubrimos todavía, en un hueco en la pared, una escultura de San Miguel derrotando a Satanás, de John Flaxman. Se trata de una versión reducida, en bronce, de la pieza de mármol de tamaño natural expuesta en la señorial Petworth House (en West Sussex); de la que existen dos copias en yeso en el mismo Londres: una en la Flaxman Gallery del UCL (University College London, no muy lejos del Soane’s Museum) y otra en el Victoria & Albert Museum.
Como se ve, una cantidad ingente de piezas y autores, de los que apenas hemos citado una pequeña parte, atesorados durante toda una vida, y que precisarían varias para conocerse bien. Cientos de esculturas, óleos, grabados, dibujos, aguatintas, libros, objetos… que conforman un abigarrado espacio cargado de historia y belleza, con ese encanto especial de las cosas vividas y amadas, que aguardan, pacientes, al visitante que sepa descubrirlas y apreciarlas.
NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO
[1] Diseñada y construida por el mismo John Soane entre 1792 y 1812, no fue su única vivienda. En las afueras de Londres se construyó la conocida como Mansión Pitzhanger entre 1800 y 1804.
[2] Faraón de la decimonovena dinastía, padre de Ramsés II.
[3] Canaletto vivió nueve años en Inglaterra, desde 1746 a 1755, donde pintó más de cincuenta cuadros de Londres y sus alrededores.
[4] Realizadas en escayola sobre estructura metálica.
[5] Representado como un hombre recostado, el original, tallado en mármol entre 1526 y 1531, decora la tumba de Giuliano de Medici, en la Basílica de San Lorenzo, en Florencia.
[6] Concretamente, la palabra empleada para referirse a Lawrence fue “flatterer” (halagador).
[7] Una amistad que se ve refrendada por el Busto de Sir Thomas Lawrence (1830), obra de Robert William Sevier (1794-1865), expuesto en el vestíbulo de entrada del Soane’s Museum.
[8] El libro está abierto por la página que muestra el plano del templo circular de Vesta, construido en el siglo IV a.C. y situado en el extremo oriental del Foro Romano. Este templo sería fuente de inspiración para el llamado Tivoli Corner del Banco de Inglaterra, una de las pocas partes aún conservadas del proyecto original diseñado por Soane entre 1804 y 1807.
[9] El Museo John Soane alberga también la mayor colección de dibujos originales del arquitecto Robert Adam (1728-1792), aunque, por razones de conservación, no se exponen a la vista del público general.
[10] La obra sería ampliada entre 1768 y 1778 hasta alcanzar los 18 tomos. Documenta con profusión de imágenes las técnicas y herramientas de las artes y oficios artísticos.
[11] Sus hijos, el también arquitecto John Soane (1786-1823) y el escritor George Soane (1790-1860), murieron antes de la citada fecha de 1880 y, dada la mala relación que ambos tenían con su padre, ni ellos ni sus descendientes habitaron la vivienda después de 1837, ni mucho menos ampliaron la biblioteca. De hecho, John Soane padre, temeroso de que sus hijos vendieran y dispersaran su colección, decidió protegerla convirtiendo la casa en museo poco antes de su muerte.











Autor
Últimas entradas
Arte28/09/2026Una mañana en la casa-museo del arquitecto John Soane. Por Santiago Prieto Pérez
Actualidad11/08/2026Artistas españoles en Londres. Por Santiago Prieto Pérez
Actualidad21/07/2026La Galleria Corsini, en Roma. Por Santiago Prieto Pérez
Actualidad13/05/2026La Biblioteca Angelica, en Roma. Por Santiago Prieto Pérez
