15/08/2026 06:18

Resulta interesante constatar cómo desde que Trump ganó las elecciones hace apenas un año y los grandes fondos de inversión dejaron de financiar la propaganda globalista, la «angustia climática» mundial ha disminuido drásticamente… Cualquiera diría que las inquietudes de la gente dependieran de lo que ven y oyen en la radio y la televisión.

Sin embargo, después de tantos años de bombardeo, es lógico que muchos sigan siendo devotos de Greta, Al Gore y Obama, y que los medios del Sistema todavía los reivindiquen para mantener viva la llama a la espera de tiempos «mejores»[1]. Por ejemplo, recordando algunos hitos «sagrados» del timo climático como el discurso de despedida del presidente estadounidense Barack Obama, el 10 de enero de 2017, en Chicago, donde afirmó: «Sin acciones más contundentes, nuestros hijos no tendrán tiempo para debatir la existencia del cambio climático; estarán demasiado ocupados lidiando con sus efectos»[2].

Unas palabras con las que el mandatario norteamericano rendía un último servicio a la élite financiera que le colocó en la Casa Blanca… y que merecen analizarse con detenimiento, ya que suponen una síntesis perfecta del espíritu liberticida que anima la agenda globalista.

Por un lado, y de forma artera, Obama establecía un presunto Apocalipsis climático como premisa inapelable y apremiante, que no se puede discutir so pena de perder un tiempo precioso del que, por lo visto, no disponemos. Un chantaje tramposo, similar a que te acucien para donar un riñón porque si no morirá un familiar. Pero es que en este caso, además, en una exhibición de demagogia, Obama exigía urgencia y censura ¡en defensa de los niños!

¿Y si resulta que el «consenso científico» no existe y el cambio climático es una enorme farsa para sustraer recursos a la población y hacerla más dependiente del poder político y financiero[3]? ¡Pues no puede ser! –nos dirán–. Pensar así está prohibido y punto. ¿Qué es eso de oponerse al «consenso científico»? ¡No hay tiempo para debatir, es urgente actuar! Esto es, obedecer lo que nos dicten los especialistas «autorizados» por el Poder. Y así, Obama nos amenaza con el Apocalipsis si no tomamos las medidas «necesarias»; es decir, si no hacemos lo que él, santo profeta de la religión woke, en nombre del «consenso científico», nos dice que nos conviene.

Curiosamente, la primera de las consecuencias pronosticadas por los «expertos» debidas al calentamiento global sería un supuesto ascenso del nivel de las aguas y la inundación de amplias zonas costeras[4]… y, sin embargo, en 2021 Obama adquirió una mansión a pocos metros del mar en la isla de Martha’s Vineyard. Y mire usted por dónde, otro de los paladines de la «Emergencia Climática», Pedro Sánchez, tiene un apartamento a pie de playa con acceso directo al mar en Mojácar, Almería. Y resulta que uno de los mayores promotores y beneficiarios del globalismo, el famoso magnate Bill Gates, tiene su mansión en Medina, Washington, apenas a veinte metros del agua…

Claro que estas pequeñas incoherencias tampoco quieren decir nada. El Falcon de Pedro Sánchez quema más queroseno que millones de españoles y, no obstante, nadie duda de su compromiso ecologista con el Planeta. Bueno, «los fachas» sí, pero ya se sabe que son malos, malísimos, «bebelejías», « negacionistas», «terraplanistas»… y no cuentan.

El caso es que desde el llamado Acuerdo de París, aprobado por las élites gobernantes el 12 de diciembre de 2015 en el marco de la cumbre del clima COP21 –por supuesto, sin consultar a sus súbditos–, los países firmantes han seguido perdiendo soberanía y sus ciudadanos se han empobrecido significativamente. Recordemos que este tratado internacional sobre el cambio climático es «jurídicamente vinculante»[5] y que la COP29, celebrada en 2024 en Bakú (Azerbayán), acordó comprometer 300.000 millones de dólares anuales en el llamado «Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG»), de nuevo sin contar con el pueblo que, a la postre, es quien paga la fiesta.

Por lo visto hasta la fecha, este saqueo es bendecido por millones de socialistas, comunistas y separatistas. Será que no pagan impuestos o que no les importa el desmantelamiento del sector primario, el encarecimiento de los alimentos, el estado de las carreteras, la falta de mantenimiento de la red ferroviaria y de las presas, la desatención de los cauces de los ríos, las listas de espera en la Seguridad Social, el incremento disparatado del precio de la vivienda o el pavoroso hundimiento de la Educación pública. Pero lo que pasa es que no tienen memoria o la tienen muy selectiva. Porque todo el engaño climático sólo es posible apelando a la desmemoria del personal. Así, el Panel del Cambio Climático (IPCC) lleva años intimidándonos con vaticinios catastrofistas que no dejan de ser pronósticos que pueden cumplirse o no: «Los impactos del cambio climático se sienten cada vez más en todas las regiones del mundo» […] «Además, ahora sabemos que en el futuro se producirán con mayor frecuencia múltiples peligros climáticos simultáneos»[6].

Y, sin embargo, precisamente las inclemencias meteorológicas siempre han demostrado la fragilidad de nuestra memoria. Como escribía Flaubert en su «Diccionario de lugares comunes» –concebido en 1847 y publicado póstumamente en 1911–, a propósito de lo que cabría denominar «invariante» meteorológico: «Invierno: Excepcional. (Véase verano) […] Verano: Siempre excepcional. (Véase invierno)» […] Viejo: A propósito de una inundación o una tormenta, los ancianos de la región jamás recuerdan haber visto otra igual»[7].

O Emilia Pardo Bazán, en «Los pazos de Ulloa» (1886): «veintitantos días y noches lloviendo, como un verano cualquiera en Inglaterra»[8].

O Chesterton, en el ensayo «The end of the World again» (The Illustrated London News, 21 de julio de 1906): «Es muy natural, pero bastante engañoso, suponer que nuestra época será la del fin del mundo porque ella verá nuestro fin»[9].

O Elia Kazan, en su novela «Los asesinos» (1972): «La gente dijo que aquélla había sido la tormenta mayor en muchos años, pero eso es algo que siempre se dice»[10].

Claro que leer implica querer saber. Y eso sí que es problemático.

NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO

[1] Noticia de Okdiario, el 12 de junio de 2026: https://okdiario.com/okgreen/barack-obama-sobre-cambio-climatico-nuestros-hijos-no-tendran-tiempo-discutir-sobre-cambio-climatico-solo-podran-convivir-sus-efectos-18485293

[2] Discurso completo en el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=BeJi2nZTjZw

El pasaje citado se encuentra en el minuto 27.

[3] Véase el documental prohibido The Great Global Warming Swindle (2007).

No está de más leer, así mismo, la declaración “No hay emergencia climática”, 2023, firmada por más de 2.000 científicos entre los que se encuentran los premios Nobel Ivar Giaever y John F. Clauser: https://clintel.org/world-climate-declaration/

También sobre el particular, “I Jornada de cambio climático y sociedad”, Universidad Francisco Marroquín, 22 de noviembre de 2025: https://www.youtube.com/watch?v=fgDYJcdsTBM

[4] Léase el informe de Alexander King y Bertrand Schneider para el Club de Roma de 1991, titulado The first Global Revolution, o véase el documental Una verdad incómoda (2006), donde Al Gore nos advertía de un aumento del nivel del mar de hasta 6 metros (20 pies) “en el futuro cercano” debido al derretimiento del hielo de Groenlandia y la Antártida.

La respuesta automática de Gemini –la IA de Google– a la entrada “colapso climático” subraya explícitamente como el primero de los “escenarios esperados”, la “frecuencia sin precedentes de olas de calor extremo, sequías prolongadas y aumento en el nivel del mar”.

[5] Primera línea acerca del Acuerdo de París en la web de la ONU sobre cambio climático: https://unfccc.int/es/acerca-de-las-ndc/el-acuerdo-de-paris

[6] Sexto informe del IPCC, 16 de junio de 2023:: https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/about/frequently-asked-questions/keyfaq3/

[7] Editorial Eneida, Biblioteca Ensayo, Madrid, 2017, p. 64 y p.101.

[8] Segunda parte, La madre naturaleza.

Muy similar a la mencionada frase, por cierto, es otra del escritor británico Julian Barnes (1946-2011), en el primer capítulo de su libro Una historia del mundo en diez capítulos y medio (1989), una visión humorística del diluvio bíblico contado por la carcoma que viaja en el arca de Noé. En un pasaje, la carcoma dice: ¿Que llovió cuarenta días y cuarenta noches? Bueno, naturalmente que no, eso no habría sido más que un verano inglés normal”. (Editorial Anagrama, Barcelona, 1994).

[9] G. K. Chesterton, El fin de una época: Artículos 1905-1906, Ediciones Encuentro, Madrid, 2019.

[10] Círculo de Lectores, Barcelona, 1972, p.310.

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Filipides
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Carlos

La gran mentira del cambio climático se sigue manteniendo en numerosos diarios digitales por ejemplo en EuroNews. Hoy la ola de calor (absolutamente normal en verano) es noticia destacada en los medios digitales. En EuroNews, en concreto, tienen hasta un mapa ad hoc lleno de tonos «rojos de abrasión». Ya nadie se acuerda de los fríos (también normales) que tuvimos hasta hace unas semanas. Lo peor de todo es que la mentira climática va a servir a los esbirros de las élites (aquellos con más de 200.000 millones de euros en sus cuentas bancarias) como pretexto para implantar una dictadura mundial. Ya han asomado la patita con los «refugios climáticos» y otras zarandajas por el estilo. Hay que seguir luchando contra la calentología. La verdad os hará libres.

Última edición: 1 mes hace por Carlos
Carlos

La campaña calentológica es brutal. Las noticias alarmistas y falsas sobre las tempetaturas ocupan los primeros lugares de diarios digitales en español como EuroNews, DW, France 24, Reuters o Axios (los dos últimos en inglés). Es una campaña vergonzosa que pretende contrarrestar la evidencia de los fríos intensos de la pasada primavera y frenar en seco el posible escepticismo incipiente de las almas cándidas.

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