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Me gustaría escribir algo sentido y que corroborara las expectativas ante un nuevo papa que me ha decepcionado profudamente. Recuerdo las palabras de Jesús ante los fariseos: Hipócritas, raza de víboras que gustáis de los saludos en las plazas y los primeros sitios en los banquetes. No llaméis santo a nadie sobre la tierra porque solo uno es Santo y está en el Cielo. Cuánta solemnidad entre los ciegos del mundo.
Cierto es, los primeros serán los últimos y los últimos los primeros. León XIV ha servido de tonto útil al sanchismo para darle la razón demagógica frente a la corrupción criminal que cerca a Pedro Sánchez; el número 1 de la organización criminal.
El papa puso al Islam como ejemplo de convivencia entre cristianos y judíos. La historia, cuando se contempla sin los anteojos deformantes de la corrección política, es un espejo que devuelve verdades sumamente incómodas. Reivindicar el Islam desde un prisma estrictamente histórico exige, por rigor y honestidad, trazar una línea divisoria entre la gran tradición de pensamiento, ciencia y concordia que en determinados periodos floreció en su seno, y aquellas facciones radicalizadas que hoy actúan como un rodillo geopolítico perfectamente sincronizado. El verdadero problema que hoy desestabiliza la paz en Europa y destruye a paso de carga los valores cristianos tradicionales no reside en la fe ajena, sino en la alarmante inanición de la propia y, fundamentalmente, en el estrabismo universal de quien hoy ostenta la Jefatura de la Iglesia Católica bajo el nombre de León XIV. Qué decepción ante un vulgar tentáculo de la manipulación con el abandono de tantos masacrados por practicar frente a la muerte la fe cristina. La primigenia, la que no fue piedra donde edificar los templos desde la negación de Pedro. Si sobre esa piedra se edificó su Iglesia y Pedro le negó, la simbología de un sacro sarcasmos venía a decir: sobre ti edifico rehuyendo de mí.
Asistimos al espectáculo dantesco de un pontificado que, atrapado en una diplomacia de salón y un buenismo estéril que raya en la negligencia, parece haberse alineado con políticas oscurantistas cuyo único fin es la desestabilización de Occidente, contando para ello con la complicidad de los ignorantes o de aquellos que disimulan desde sus gobiernos y jefaturas del Estado el caballo de Troya evidente que avanza sin freno por el viejo continente.
Este «submarino del Islam» no es una mera licencia literaria; es la descripción exacta de una penetración silenciosa que navega al amparo de la cobardía institucional. Yna ironía trágica que la persecución sistemática y la aniquilación silenciosa que sufren millones de cristianos a manos de facciones extremistas sea olímpicamente ignorada por el inquilino del Vaticano. Esta flagrante omisión constata lo muy alejado que está León XIV de la realidad religiosa de su tiempo, dejando en el más absoluto de los desamparos a los mártires contemporáneos, sacrificados en el altar de las agendas globalistas mientras Roma prefiere firmar manifiestos abstractos sobre la fraternidad universal antes que defender el rebeño que le fue encomendado. Es una traición vestida de terciopelo que clama al cielo y despoja a la curia de toda autoridad moral.
Ante semejante panorama de deserción espiritual y postureo mediático, es imposible no rescatar la memoria hispánica y el eco implacable de las escrituras que la historia contempla. El comportamiento de estas élites eclesiásticas y políticas, más preocupadas por el aplauso del mundo y por asegurar sus prebendas que por la salvación y protección de sus fieles, encaja milimétricamente en la denuncia del Maestro. ¡Hipócritas, raza de víboras, que gustáis de los saludos en las plazas y los primeros sitios en los banquetes! La pompa de las cumbres internacionales y los gestos calculados de cara a la galería no podrán ocultar jamás la quiebra ética de quienes prefieren agradar a los ingenieros del caos antes que ejercer el liderazgo valiente que la cristiandad moribunda reclama. Ante tal abdicación, el veredicto evangélico se vuelve una sentencia inapelable: dejad a los guías ciegos que guíen a los ciegos, pues si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán inexorablemente en el hoyo.
Ignacio Fernández Candela
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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La Iglesia católica se ha convertido en una ONG que persigue los miles de millones asociados a la «acogida» de los invasores y el mantenimiento del discriminatorio trato fiscal del que se beneficia. Mientras tanto, en el Vaticano han cursado una orden de expulsión de los inmigrantes ilegales presentes en su territorio. Qué hipocresía y qué wokismo…Sugiero que, porl el contrario, conviertan los edificios vaticanos en apartamentos turísticos que puedan «acoger» cristianamente a miles de invasores, preferentemente musulmanes.