15/08/2026 06:55
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Hubo un tiempo en que la política se dirimía con debates parlamentarios, mociones de censura y, en el peor de los casos, agrios editoriales de prensa. Qué tiempos aquellos tan aburridos y carentes de adrenalina cinematográfica. Hoy, en la cúspide de la degradación institucional, la saga Sánchez ha elevado el listón a niveles insospechados: hemos pasado del parlamentarismo clásico al sutil encanto del aviso siciliano y la fontanería de alta precisión.

Por un lado, asistimos al método balístico para refrescar —o congelar— memorias. Ya no hace falta convencer al disidente; resulta mucho más disuasorio que el coche de un testigo clave amanezca acribillado a balazos en una calle de Madrid. Un par de impactos de bala en la ventanilla del Audi de Víctor de Aldama y, ¡voilà!, el mensaje queda meridianamente claro sin necesidad de emitir un comunicado oficial. Son las nuevas técnicas de mediación penal que, curiosamente, logran que a los testigos clave de la trama de corrupción les entren repentinos e inexplicables ataques de prudencia; en el valiente Víctor de Aldama ha resultado el efecto contrario al arredramiento. El plomo habla cuando las explicaciones políticas se agotan.

Pero como en toda organización criminal de intereses particulares, las estrategias se diversifican según el perfil y la geografía de la causa. Mientras en Madrid se recurre al impacto de advertencia en el parabrisas, en los aledaños de la causa penal que cerca al hermano del presidente del Gobierno, en Badajoz se prefiere un estilo mucho más sutil: el de los silencios comprados. Es el arte de los giros de guion donde los testigos clave se vuelven repentinamente mansos a golpe de favores de despacho, prebendas o acuerdos de discreción institucional. Una maestría de alta escuela para lograr, precisamente, todo lo contrario: que la memoria de los llamados a declarar se disuelva en la nada justo cuando las pesquisas apuntan hacia la cúspide del clan familiar.

Lo verdaderamente patético de esta ópera bufa es el decorado de fondo. Mientras los cristales rotos y el olor a pólvora flotan en el ambiente, y los fajos de sutiles acuerdos de silencio vuelan por los despachos, la cloaca cortesana sigue aferrada con las uñas y los dientes al Boletín Oficial del Estado. El BOE se ha convertido en el búnker definitivo, el escudo de impunidad desde el cual se legisla la supervivencia propia mientras se simula gobernar para el pacífico ciudadano que cumple con sus deberes y paga sus impuestos.

Ríanse ustedes de las películas de Martin Scorsese o de las intrigas criminales de la vieja Sicilia. El verdadero cine negro se escribe ahora con membrete oficial, se financia con el dinero público de los contribuyentes y demuestra ante el mundo que, cuando el horizonte penal de una saga familiar se vuelve inexorable, todo vale con tal de blindar al dueño del búnker monclovita. Pero hasta Hitler murió blindado…Para lo que le sirvió.

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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