15/08/2026 08:33

Mientras la negra mancha de la corrupción se extiende progresiva e inexorablemente en las turbulentas aguas del PSOE, la inquietud crece en las filas socialistas y la incertidumbre se instala en el seno de la sociedad española. Así, la ciudadanía observa, con una mezcla de perplejidad e indignación, cómo bajo el régimen sanchista una manada de rufianes, con Pedro Sánchez a la cabeza de todos ellos, se ha hecho con los resortes del poder para esquilmar las arcas de las administraciones públicas y enriquecerse ilícitamente. Obviamente, el descubrimiento por parte de la Guardia Civil de los principales miembros de la mafia socialista y de las actividades delictivas que llevaban a cabo ha provocado un tsunami político de tal magnitud que la opinión pública se ha visto conmocionada. Y el mundo entero. No es de extrañar por ello que el sentir mayoritario de la sociedad española sea de absoluto rechazo a un Gobierno más orientado a proteger sus propios y espurios intereses que a solucionar los problemas que aquejan a la ciudadanía, como demuestra el hecho de que, tras conocerse con todo lujo de detalles la existencia de una trama corrupta en el seno de la cúpula socialista, más de 100.000 personas, en representación de millones de españoles, se dieran cita en la madrileña Plaza de España para exigir la inmediata dimisión de P. Sánchez y la convocatoria de elecciones generales.

Ante tan lamentable escenario cabe preguntarse qué pasos darán los principales actores implicados en el sostenimiento de un régimen cuya deriva totalitaria resulta evidente, excepto para aquellos individuos que, por estar aquejados de una ceguera intelectual absoluta, son incapaces de ver el proceso de descomposición institucional que se viene desarrollando de manera progresiva bajo el yugo socialcomunista e independentista.

El primero de estos actores es, obviamente, P. Sánchez, y si alguien piensa que va a dimitir en virtud de un ataque de dignidad es que desconoce la retorcida naturaleza del personaje. De hecho, según se desprende de sus últimas comparecencias públicas todo parece indicar que el psicópata monclovita está dispuesto a permanecer al frente del Gobierno a pesar de los múltiples casos de corrupción que afectan a su entorno familiar y político. Entre las razones que subyacen bajo tal planteamiento se encuentran no solo su patológica obsesión de poder, sino también la necesidad que tiene de ganar tiempo al frente del Ejecutivo para lograr desactivar a la Guardia Civil y al Poder Judicial y, de esta forma, estar en disposición de librar del ingreso en prisión a sus familiares y a sus más íntimos colaboradores. En esta dirección parecen ir las propuestas realizada por el Ministerio de Justicia en relación al acceso a la carrera judicial y fiscal y a la instrucción de los procesos penales. Así, la gran mayoría de las asociaciones de jueces y fiscales han criticado el proyecto de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial impulsada por el Gobierno, por entender que abre las puertas a la politización del proceso de selección de jueces y fiscales, socavando de esta forma la independencia del Poder Judicial. A su vez, con la propuesta de reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, el Gobierno pretende que la instrucción de los procesos penales deje de estar en manos de los jueces y pase a ser responsabilidad exclusiva del Ministerio Fiscal, de tal forma que sería la Fiscalía General del Estado, dependiente del Gobierno, el organismo encargado de establecer si una determinada actuación investigada por la UCO es constitutiva de delito. En definitiva, con su habitual desfachatez, P. Sánchez, en lugar de estar comprometido con la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos, tiene como prioridad absoluta salir indemne de la marea de corrupción que asola al partido socialista, y para ello necesita a toda costa mantenerse en el poder.

El segundo de los actores que surge en escena por formar parte del Gobierno socialcomunista sería Sumar, esa coalición de pequeños partidos de izquierda regionalista que parece haberse convertido, como toda formación política en vías de extinción, en una empresa de trabajo temporal. Así, en su cúpula nos encontramos con una Yolanda Díaz que a duras penas sobrevive en el Gobierno, mientras se muestra incapaz de articular una acción unitaria en el seno de su propia plataforma política, debido a la desbandada generalizada de los partidos que la componen. En consecuencia, dada su incapacidad de desarrollar un proyecto político propio, Sumar ha hecho del seguidismo a P. Sánchez su principal seña de identidad, mientras sus líderes políticos buscan la forma de seguir cobrando del erario público en un futuro próximo. En consecuencia, tan solo unas palabras de contenido reproche a las prácticas corruptas del sanchismo es lo máximo que se puede esperar de esta coalición de eternos perdedores.

No ocurre lo mismo con el genuino representante de la izquierda identitaria en nuestro país, esto es, Unidas Podemos (UP), ya que, tras desvincularse del Gobierno y pasar al grupo mixto, ha mantenido posturas eminentemente críticas con las políticas de P. Sánchez. Así, tras conocerse los últimos escándalos que han salpicado al partido socialista, su secretaria general, Ione Belarra, ha manifestado, sin ningún tipo de circunloquio, que “el Gobierno ya ha muerto”, dando así por finalizado el ciclo de P. Sánchez al frente del Ejecutivo. En cualquier caso, debido al miedo que tienen a que se les acuse de favorecer el ascenso al poder de la derecha, UP en ningún caso se atreverá a dejar caer al Gobierno socialcomunista, limitándose a torpedear su actividad legislativa, para así desgastarlo aún más de lo que ya está y con ello recuperar la notoriedad perdida de cara a futuros procesos electorales.

Por último nos encontramos con los partidos independentistas catalanes y vascos, a los cuales imagino deleitándose con la vulnerabilidad del Gobierno, derivada de la fatal conjunción de una limitada representación parlamentaria y una corrupción galopante. Evidentemente, en esta situación de extrema debilidad gubernamental tanto Junts y ERC como el PNV y Bildu saben que si P. Sánchez quiere contar con sus votos para seguir en La Moncloa inevitablemente tendrá que pagar una elevada factura, básicamente consistente en la concesión por parte del Gobierno nacional de nuevos privilegios para Cataluña y el País Vasco. Así, los secesionistas catalanes lo próximo que pedirán, y sin duda conseguirán, será un sistema de financiación singular que permita a la Generalidad de Cataluña recaudar y gestionar la mayoría de los impuestos generados en suelo catalán, aunque ello suponga romper con el principio de equidad financiera entre comunidades autónomas. Por su parte, lo que los independentistas vascos demandarán, y también obtendrán, será la transferencia de la gestión de la Seguridad Social, para con ello avanzar en el autogobierno. En consecuencia, ante esta idílica oportunidad, parece prácticamente imposible que los independentistas dejen caer al Gobierno socialcomunista, ya que en el horizonte empiezan a vislumbrar el final de esa entidad territorial forjada a lo largo de numerosos siglos de historia llamada España.

En definitiva, a lomos del corrupto régimen sanchista España avanza hacia la destrucción del Estado de Derecho y de la democracia, es decir, hacia el autoritarismo más absoluto, con el riesgo añadido de la ruptura de la unidad nacional…. siendo testigo el mundo entero. Es por tanto el momento, como señaló Isabel Díaz Ayuso, de que cada uno de nosotros esté dispuesto a dar lo mejor de sí mismo para luchar contra la amenaza que supone el hecho de que una organización criminal liderada por un psicópata sea la que determine el futuro de España.

 

Autor

Rafael García Alonso
Rafael García Alonso
Rafael García Alonso.

Doctor en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid, Especialista en Medicina Preventiva, Máster en Salud Pública y Máster en Psicología Médica.
Ha trabajado como Técnico de Salud Pública responsable de Programas y Cartera de Servicios en el ámbito de la Medicina Familiar y Comunitaria, llegando a desarrollar funciones de Asesor Técnico de la Subdirección General de Atención Primaria del Insalud. Actualmente desempeña labores asistenciales como Médico de Urgencias en el Servicio de Salud de la Comunidad de Madrid.
Ha impartido cursos de postgrado en relación con técnicas de investigación en la Escuela Nacional de Sanidad.
Autor del libro “Las Huellas de la evolución. Una historia en el límite del caos” y coautor del libro “Evaluación de Programas Sociales”, también ha publicado numerosos artículos de investigación clínica y planificación sanitaria en revistas de ámbito nacional e internacional.
Comenzó su andadura en El Correo de España y sigue haciéndolo en ÑTV España para defender la unidad de España y el Estado de Derecho ante la amenaza socialcomunista e independentista.
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