15/08/2026 07:04

Se ha ido Pilar Burgos, la última heredera de una Sevilla que sabía la importancia de los oficios, que rendía culto al detalle, al trato y a la elegancia.

Pilar Burgos no fue solo una mujer empresaria pionera en un mundo de hombres: fue una institución del comercio sevillano, aquél de Eulogio de las Heras, Ochoa, Maquedano, Casa Rodríguez, Lina o los hermanos Foronda. Resistió como una alpargata con alma a la invasión del fast fashion, el plástico y la importación de China.
Pilar Burgos empezó, como casi todo en Sevilla, por herencia de madre. En la avenida de la Constitución, que entonces era la de José Antonio, regentaba la matriarca Calzados Catedral, aquella tienda tan entrañable que olía a betún Kiwi, a cuero bueno, a suela de verdad y a la goma de los zapatos Gorila que llevamos todos los niños sevillanos nacidos en los 70.
De allí, Pilar Burgos se embarcó en su propio sueño y abrió tienda en Triana. Pero no una tienda cualquiera: era un altar al zapato bien hecho, a la cuña que sujetaba el buen gusto y no sólo el tobillo.
Dicen que los guantes que Rita Hayworth llevó en Gilda eran de color ciruela, y salieron de una tienda de la calle Francos que ya no existe, como tampoco existe ya aquella Sevilla. Pero existía, y en esa Sevilla se inscribe Pilar con sus cuñas Gilda -ya ven qué cosas-, sus tacones feriantes y su arte para vestir los pies como quien viste una mantilla.
Otros sucumbían a la importación barata. Ella resistía con cuñas de esparto de Valverde del Camino, con tacones que no dolían y con bolsos a juego como era natural. De sevillanas maneras. Pilar Burgos tenía claro que la moda no es cosa de pasarela, sino de acera y adoquín; de mujeres que caminaban por la calle Sierpes o por San Eloy con la misma gracia que caminaban por la vida.
El comercio de Sevilla no se entiende sin Pilar Burgos, que modernizó el zapato sin caer en la vulgaridad. Abrió tiendas en Madrid, Málaga, e incluso México y Portugal, pero siempre volvió a Sevilla como vuelven la golondrinas al alero.
Cuando en 2014 le dieron la medalla de la ciudad, Pilar Burgos no cambió el paso. La recibió como quien recibe a una clienta de toda la vida, con elegancia, sin estridencias, consciente de que el prestigio no se grita: se construye día a día, pedido a pedido, moldeando hormas y fidelidades.
Pilar Burgos se ha ido, y no sólo cierran sus tiendas: también cierra una forma de entender el comercio sevillano: la que miraba a los ojos, la que sabía el número de pie de cada clienta sin preguntarlo, la que trataba a cada señora como si fuera la duquesa de Alba de su propio barrio.
Pilar Burgos no vendía zapatos. Pilar Burgos calzaba a Sevilla.

Autor

Yolanda Cabezuelo Arenas
Yolanda Cabezuelo Arenas
De su madre, Laura Arenas Green, perteneciente a una familia aristócrata y aficionada a las Artes, hereda el de verbalizar y hacer visible la realidad.

Hay que recordar que es sobrina de Luis Arenas Ladislao, conocido fotógrafo cuyo legado diera a la belleza de Sevilla proyección internacional, incluso la Sevilla secreta de la más estricta clausura en e Sevilla oculta, Sevilla eterna y Semana Santa en Sevilla.

Su tatarabuelo, Isauro López-Ochoa y Lasso de la Vega, fue un periodista perseguido por sus ideas liberales; fundador de la revista El Avisador, que contaba con la colaboración de Javier Lasso de la Vega, José Gestoso, Luis Montoto, Antonio Machado y José de Velilla, entre otros.
El ambiente familiar propició el trato desde niña con personajes destacados de las Artes, recibiendo una formación esmerada en el estudio de la Historia, Literatura, Música y Pintura, faceta que perfeccionó en la escuela de Artes Aplicadas y oficios artísticos de Sevilla.
También fue alumna de José María de Mena en la escuela de Arte dramático, llegando a interpretar y dirigir obras como Cinco horas con Mario, La vida es sueño, Don Juan Tenorio y La casa de Bernarda Alba.

Su primera novela, “La Cala de San Antonio” refleja su particular visión de la vida en todas sus facetas: el dolor, el sufrimiento, la alegría y la magia de estar vivo, porque la principal temática de sus escritos ligeros se centra en el comportamiento humano.
Para estudiarlo no ha dudado en introducirse en distintos ambientes sociales, incluso marginales. Aunque reconoce que “habría podido evitar conocer a algunas personas, he aprendido la importancia de los valores viendo las consecuencias que sufren quienes viven sin ellos”.
Suscríbete
Avisáme de
guest
0 comentarios
Anterior
Reciente Más votado
0
Deja tu comentariox
ÑTV España
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.