15/08/2026 05:13
Mi tío Félix, un sabio entre los sabios, aunque no tuviera títulos universitarios, ni siquiera el Bachillerato, me decía cuando me veía decaído o de mala leche.
-Sobrino, si no tiene remedio, por qué te enfadas… Y si lo tiene por qué te enfadas.
Y lo que yo le respondía siempre era lo mismo.
-Pues, no me  vale «chache» (así le llamábamos en mi pueblo a los hermanos de ms padres), porque si no tiene remedio y hay solución es porque la han encontrado otros y no yo, y eso me cabrea… Y si lo tiene, porque lo han resuelto otros y no yo, me cabrea.
Pero, vayamos al artículo de mi admirada Rosa Luque. Decía ella que los «mayores de edad» (viejos, claro) necesitan ayuda para resolver mejor en esta materia:  la soledad (porque el vivir solo es grave) que arrastra al aburrimiento, una pensión que no sea de hambre, plazos legales para atender las dependencias obligadas y aprobadas, unas plazas públicas en las Residencias (ya que un viejo difícilmente puede pagar 2 o 3 mil euros s mensuales si sólo cuenta con la pensión como ingreso).
Sí, querida Rosa, y mi abuelo tenía una finca en el Cielo.
Bueno, vayamos con mi Plan de Vida (si no tiene remedio), el día a día que yo vivo desde que me divorcié (con la pensión a repartir) y me jubilé.
-Me levanto a las 9 a.m. Hago media hora de gimnasia corporal y doy algunos pasos por casa y con el miedo de caerme. Después baño y aseo, ducha y atado con cadenas para evitar una caída que podía ser fatal… Y el desayuno: unas cuantas rajas de naranja y dos cafés.
A las 11 Lectura periódicos. En papel: «La Razón» (donde escribo un articulito diario) y «El Mundo». En digital: «ABC», «El País», «El Cierre Digital» (donde escribo de vez en cuando), «OK diario», «Voz Populi», «Libertad Digital», «El Debate», «El Confidencial» y el «ÑTV España» (donde también escribo 2 ó 3 veces por semana). A la lectura  de periódicos, pues, le dedico dos horas diarias. 
A las 13 p.m. Aperitivos. Varios taquitos jamón pata negra, que esté blandito porque, no tengo dientes y la dentadura a veces se queda y otras no.
De 13 a 14. Escribir los artículos, con ayuda de algunas amigas que se prestan a hacer de secretarias, dado que soy un analfabeto en esto de internet y los ordenadores.
De 13 a 14 (o a veces o casi siempre de 13 a 15) Comida fuerte: un pescado como primer plato (lubina al horno, pez de espada a la plancha, gambas o gambones al ajillo, hay otros que no puedo comer por ser caros y otros por mis dientes. Ah, y una o dos copas de rioja. De segundo, una carne (solomillo de ternera, un filete lomo cerdo, muslitos de pollo o de pavo, perdiz, paletilla de cordero)
De 14 ó 15 siesta, con dos horas dormido o sin dormir.
De 15 a 21. Literatura. Novelas, ensayos, historia, política, teatro… Y escribir: ahora mismo estoy como loco, ya casi terminando, una tercera novela de la segunda Trilogía que, con Pilar Redondo, como coautora, estoy escribiendo sobre La Reconquista.
A las 21 fútbol o tenis. Sólo si juegan el Madrid o el Barcelona. Con el Madrid me divierto y me alegro si gana, con el Barcelona si gana me cabreo y si pierde canto por soleares… O si juegan Nadal o Alcaraz ahí me tienen pegado al ordenador.
Y si no hay deporte, tertulias políticas y aperitivos (canapés de salmón y paté de perdiz). Sólo me interesa las tertulias si discuten sobre las «infamias» y «tropelías» del traidor por duplicado que okupa la Moncloa o los «negocios» de su amada Begoña, la protectora de «Javierito» Hidalgo y su milagro de «Air Europa».
     Y a las 12, 1, 2, 3, 4 ó 5. Cena, cosa ligera, una sopa de arroz, o de cebolla o de pescado. Unos espárragos blancos con mahonesa, un huevo relleno de atún o de pimientos rojos y un pincho moruno… o ensalada de verduras ( alcachofas, tomate, brócoli, berenjenas, calabacín, guisantes y más)     Y todo ello regado con una Coca-Cola con ginebra Larios sin limón ni hielo.
Y termino con lo más importante: que tengo que permanecer atado a una maquinita de oxígeno las 24 horas del día, una con potencia 3 para el trabajo y otra con potencia 4 para las noches, y para momentos más apurados un aerosol de potencia 6 dos veces al día y además de mis 12 pastillitas por prescripción médica y visita mensual a mis médicos en La Cruz Roja (el neumólogo, la hematóloga, el cardiólogo, y el internista).
Más 2 analíticas completas al año. Dos ecografías o TAC y una normal de sangre para ver como va mi pulmón derecho, el que cayó víctima de la EPOC, o sea el tabaco.
Y tú crees, querida Rosa que yo me puedo aburrir.
                       Y tú crees que yo tengo tiempo para pensar
                        que vivo solo y en un pisito de alquiler.
Te aseguro, y lo puedes creer, que ahora mismo soy feliz.
No te hablo de mi situación familiar, ni de los tres días que faltan para llegar a final de mes,  ni de mi estado sexual, porque eso sería alterar tu «media botella vacía» y acabar de llenar mi «media botella llena».
Lo dicho, querida Rosa, aquí Paz y después Gloria.
                                                                       ¡Ah!.. Y no te preguntes quien me hace la compra y quien me hace las comidas, pues eso es  cosa de Dios y, ya sabes, el alma sólo es de Dios.
Julio Merino

Desde mi celda: Yo soy un viejo. Por Julio Merino

Autor

Julio Merino
Julio Merino
Periodista y Miembro de la REAL academia de Córdoba.

Nació en la localidad cordobesa de Nueva Carteya en 1940 y nos dejó el 23 de enero del 2025.
Descanse en Paz.

Fue redactor del diario Arriba, redactor-jefe del Diario SP, subdirector del diario Pueblo y director de la agencia de noticias Pyresa.

En 1978 adquirió una parte de las acciones del diario El Imparcial y pasó a ejercer como su director.

En julio de 1979 abandonó la redacción de El Imparcial junto a Fernando Latorre de Félez.

Unos meses después, en diciembre, fue nombrado director del Diario de Barcelona.

Fue fundador del semanario El Heraldo Español, cuyo primer número salió a la calle el 1 de abril de 1980 y del cual fue director.
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