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Llamar dictadura al régimen de Franco y equipararlo al de Corea del Norte o Cuba es una impostura, hacer el juego a la izquierda y lanzar al basurero de la corrección política a la última etapa gloriosa de nuestra Historia.

No esperaba, desde mi humilde inocencia, que Rocío Monasterio llegase a tildar de dictadura al franquismo equiparándolo en condición política al régimen comunista cubano o al de Corea del Norte. Lo hizo ante un presentador progre de RTVE, de esos que aplauden a la derecha sumisa que no da ninguna batalla.

Este recurso era hasta ahora propio de la lacaya derecha mundialista del PP, dada a escupir sobre sus padres y abuelos y a codearse en La Sexta con el marxismo triturador. Dada a escupir sobre la Historia y la Verdad y a homenajear a Manuel Azaña.

Hágame caso Rocío, y rectifique porque es de sabios: pida perdón a sus votantes directamente. A miles de ellos o a la mayoría, que vieron salvar la vida de sus abuelos o las haciendas de sus padres gracias a la victoria de Franco contra el comunismo y que les votaron a ustedes como única esperanza de batalla cultural contra el centrismo imbécil y adocenado. Son españoles que no quieren que el régimen político del Caudillo salvador de España sea mentado en vano y con desprecio como usted hizo.

Las palabras que maneja un político son huecas e intencionadas. Quieren coagular en nuestra mente la farsa de que democracia equivale a progreso y libertad y dictadura a involución y esclavitud. 

¡Las ‘democracias populares’ del Este europeo vigentes hasta los años 90 dan buena cuenta de esa ecuación, sin duda! 

Dictaduras las hay excelsas para las aspiraciones sociales: la de Miguel Primo de Rivera por ejemplo, que integró, huelga decirlo, a José Calvo Sotelo -homenajeado cada año por Vox- en su gobierno, y que fue brillante. La paz pública, la reforma tributaria en pro del obrero efectuada por el Ministro «bolchevique» como le llamaban o la política embrionaria de la Seguridad Social -luego culminada por Franco-, dieron fe del desarrollo español.

El franquismo, liquidador del comunismo, creó la modernidad industrial, el Estado de derecho, la clase media acomodada e hizo de España la novena potencia mundial.
¿Que era una dictadura o no lo era? No entraré en discusiones historiográficas pues las hay, y prestigiosas, que califican al franquismo como democracia orgánica no dictatorial. Pero, ¿y qué sucede con que fuera una Dictadura? ¡Bendita dictadura! Fue mejor, desde luego, que una “democracia” como la actual: falsa, trucada, que permite partidos socialistas, comunistas y separatistas y que nos secuestró en arresto domiciliario durante meses e impone toques de queda o vacunaciones forzosas.

Un régimen no es bueno o malo por ser dictadura o democracia sino por servir de forma excelsa a los intereses y valores de una comunidad nacional como las de la Europa cristiana: Patria, Familia, Propiedad privada, identidad y justicia social. El régimen de Franco sirvió a todos esos valores y salvó millones de vidas del horror comunista llevando a lo más alto el listón de nuestra Patria. 

Viva Franco, siempre. Y Viva su Dictadura; o lo que sea…

Autor

Jose Miguel Pérez
ÑTV España
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