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Y de crío quería ser como él. Y el paso del tiempo, me acercó a él. Y me alejó de él. Tiras y aflojas, se llama libertad. Sus derrapes, sus excesos, sus locuras. Pero siempre, incólume, el amor hacia él. El origen es el destino.
Orgulloso de ser hombre
Peperos y súbditos (antes Ciudadanos), en Córdoba, tierra de mi padre. Ambos al dictado de la globalista basura de género, avatar de la genocida agenda mundialista. Es la demografía, idiota. Reducciones poblaciones en lontananza.
El ayuntamiento cordobés, marcha atrás. Se transmitía odio a la figura paterna, al hombre, al hombre blanco, al hombre blanco heterosexual. El hombre, hoy, mito: maltratador, acosador, violador, asesino en potencia. Hijo de puta máximo. Si eres blanco y te gustan las hembras, estás acabado.
Y de mayor no quiero ser como Irene Montero. Ni como toda la escoria pepera. Ni como los nuevos súbditos de Cum Fraude. O toda la «izquierda» liberticida. De momento – de momento, repito – solo reacciona Vox ante la tiranía feminista. Feminazi o femibolche. Escojan.
En fin.
Autor

- Nacido en Bilbao, vive en Madrid, tierra de todos los transterrados de España. Escaqueado de la existencia, el periodismo, amor de juventud, representa para él lo contrario a las hodiernas hordas de amanuenses poseídos por el miedo y la ideología. Amante, también, de disquisiciones teológicas y filosóficas diversas, pluma y la espada le sirven para mitigar, entre otros menesteres, dentro de lo que cabe, la gramsciana y apabullante hegemonía cultural de los socialismos liberticidas, de derechas y de izquierdas.
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