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Don Eugenio H. Cangrejo (normalmente llamado Señor Cangrejo en España o Don Cangrejo en Hispanoamérica) deviene personaje principalísimo de la serie de televisión Bob Esponja. Vive en un ancla, austeramente decorada, con su retoña ballenata, Perlita. Es noviete de la Señora Puff. Don Cangrejo, también, es el jefe de Bob, Bob Esponja, y el dueño del restaurante «El Crustáceo Cascarudo» traducido del inglés Krusty Krab. Obsesión y quehacer : parné, caiga quien caiga. Paradigma del avariento, mucho más que Mr. Scrooge, con harta frecuencia le vemos contar, incansable, billetes. Por supuesto, despótico jefe, trata muy mal a Bob.
Capítulo 20 de la primera temporada de Bob Esponja
– Don Cangrejo: ¡Y justo cuando crees que has encontrado la tierra prometida, te cogen de los pantalones y te suben arriba, y más arriba, y más arriba, y MÁS ARRIBA, hasta que te suben a la superficie, dando coletazos y jadeando para respirar! Y entonces te cocinan, y te comen… ¡o algo peor!
– Bob Esponja (aterrorizado): ¿Qué puede ser peor que eso?
– Don Cangrejo (en voz baja): Una tienda de regalos
La esperanza es una puta vestida de verde
Bob Esponja quiere saber cuál es la alternativa a trabajar todo el día para Don Cangrejo, o a ser capturado en la red de los objetos del Tecno Leviatán capitalista cuando intente escapar. Sugerencia mía a Bob: abandona el idealismo de la esperanza. Recuerda a Makinavaja, el último chorizo, el último poeta: la esperanza es una puta vestida de verde.
Desesperanza y fracaso, mejores herramientas para el combate, Bob. Y aunque es cierto que el fracaso viene acompañado de un conjunto de afectos negativos, como la desencanto, la desengaño y la desmoralización, también nos proporciona la coyuntura de utilizar esos afectos negativos para crear enorme boquetes dentro de la hondísima oxicidad que impregna y envuelve la vida contemporánea. Y desde el «surgimiento» de la falsa pandemia, más.
El lujo del fracaso
Si albergas esperanzas, utópicas o no, terminas tus días en una tienda de regalos. O museizado. Bob, la tienda de regalos deviene una extensión «mejorada» del mismo Sistema del que algo todavía esperas. Desesperanzas contra siniestras esperanzas y utopías. O tecnoutupías, peor me lo pones, simpática esponja. La ilusionada esperanza, sutil forma de ampliar, el propio y vampírico Sistema, avasalladores mecanismos de domesticación y opresión. Jamás, amigo Bob, pierdas la desesperanza. El lujo del rotundo fracaso. En fin.
Autor

- Nacido en Bilbao, vive en Madrid, tierra de todos los transterrados de España. Escaqueado de la existencia, el periodismo, amor de juventud, representa para él lo contrario a las hodiernas hordas de amanuenses poseídos por el miedo y la ideología. Amante, también, de disquisiciones teológicas y filosóficas diversas, pluma y la espada le sirven para mitigar, entre otros menesteres, dentro de lo que cabe, la gramsciana y apabullante hegemonía cultural de los socialismos liberticidas, de derechas y de izquierdas.
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