15/08/2026 05:31
Getting your Trinity Audio player ready...

Hay derrotas que enseñan, derrotas que duelen y derrotas que curan. Y luego está la derrota que Dios, o el destino, o la realidad, que para el soberbio es lo mismo, le brindó a Argentina para recordarle que el orgullo, cuando se convierte en sacramento civil, termina siendo una religión sin templo, sin liturgia y sin creyentes, salvo los que necesitan inflar el ego para no enfrentarse a sí mismos.

Porque cuando un país confunde la autoestima con la soberbia, la pasión con el griterío y la identidad con la chulería, cualquier gol encajado se vive como una humillación cósmica, cualquier crítica como una profanación intolerable y cualquier análisis como un sacrilegio que debe ser castigado con insultos, berridos y ataques personales. No se defiende un partido: se defiende un altar. Y cuando el altar es el ego, el ego exige sacrificios.

La cura de humildad llegó como llegan todas las curas verdaderas: sin pedir permiso, sin paños calientes y sin anestesia. Llegó en forma de derrota, de evidencia, de realidad pura y dura. Y la reacción fue la esperada: exabruptos, soberbia, agresividad, negación emocional, infantilismo argumental y una incapacidad absoluta para aceptar que el mundo no gira alrededor de la camiseta albiceleste.

Lo grotescamente paradójico, y aquí la acidez se vuelve bisturí, es que las reacciones que he recibido en las RRSS como LinkedIn no solo confirman el diagnóstico: lo amplifican. Insultos, gritos, ataques al currículum, descalificaciones literarias, griterío en mayúsculas, acusaciones de “inflación verbal”, intentos de desacreditar la fe ajena, todo ello envuelto en la bandera nacional como si la bandera albiceleste fuera un escudo contra la realidad y no un símbolo de responsabilidad. No es patriotismo: es narcisismo con bandera. No es pasión: es inmadurez con camiseta.

Y mientras tanto, el tango, esa expresión artística rica, trágica, profunda, nacida para narrar la herida y la dignidad del que cae y se levanta, se ve arrastrado a la caricatura del fanfarrón moderno que confunde la hombría con el grito, la identidad con la chulería y la dignidad con el mal perder. El tango hablaba de almas; ahora lo usan para inflar egos. Qué caída tan grotesca para una música que nació para llorar con elegancia.

La cura de humildad que Dios brindó no fue un castigo: fue una oportunidad. Una oportunidad para dejar de confundir orgullo con soberbia, pasión con agresividad, identidad con fanatismo. Una oportunidad para recordar que la grandeza no consiste en ganar, sino en saber perder como saber ganar. Cuando toca en el ciclo de la existencia. En reconocer la virtud ajena sin sentir que eso destruye la propia. En aceptar la realidad sin convertirla en tragedia narcisista.

Pero claro, para eso hace falta humildad. Y la humildad es un lujo que el soberbio no puede permitirse porque le desmonta el altar. Por eso la cura de humildad duele: porque cura. Y toda cura que cura, escuece.

Supongo que al escribir esto, por la distancia, Argentina no declarará la guerra a España… entiéndase la ironía.

RES NON VERBA

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
Suscríbete
Avisáme de
guest
0 comentarios
Anterior
Reciente Más votado
0
Deja tu comentariox
ÑTV España
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.