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La ubicación, fundamental en los cuidados del magnolio
A la hora de plantar un magnolio, tendremos que elegir con cuidado su ubicación. También hay que contemplar otros detalles fundamentales para que prospere como queremos. Para empezar, es clave elegir una ubicación a pleno sol o ligera sombra en climas cálidos, y bien resguardado del viento.
Además de esto, el magnolio necesita suelos profundos y con buen drenaje.
El tipo de suelo, otra clave para su cultivo
Nuestro árbol necesitará un suelo fresco y ligeramente ácido o, en su defecto, de pH neutro. Si plantamos nuestro magnolio en un suelo arcilloso, sufrirá. Si lo hacemos en uno calcáreo, sobrevivirá pero su crecimiento no será ni de lejos el deseado.
El riego, moderado y adecuado a cada momento
El magnolio necesita un suelo fresco. Por ello, es fundamental que esté siempre ligeramente húmedo. Eso sí, los riegos deben ser moderados, y huyendo siempre del encharcamiento.
La temperatura, un aspecto a tener en cuenta sobre todo en su juventud
El magnolio, originalmente, procede de climas cálidos. A pesar de estar aclimatado a otros más fríos, no tolera bien ni las heladas continuadas ni extremas.
En árboles de buen tamaño y cierta edad, pueden llegar a aclimatarse al frío sin inconvenientes. Sin embargo, en árboles jóvenes o recién plantados tendremos que ser cuidadosos en los meses que bajan las temperaturas.
La poda, solo para dar forma
No es imprescindible. En realidad, podar nuestro árbol debe hacerse únicamente con la intención de eliminar ramas inferiores y procurar que éstas se concentren en la parte superior.
Más allá de que solo la realicemos una vez al año, es fundamental que optemos por una poda ligera.
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