15/08/2026 04:16
  1. Un ejemplo.

Carlos Alcaraz y Casper Ruud disputaban en Nueva York el Open USA 2022 (11 de septiembre). Durante el primer set, con un resultado de 3-4 favorable a Alcaraz y empatados a 30 en el octavo juego, Ruud devolvió la bola después de que hubiera botado dos veces -en falta-; pero el Juez de Silla no advirtió nada punible y el juego continuó. Alcaraz no logró devolverla a la pista; sin embargo, algo extraño había observado, ya que se dirigió al Juez de Silla pidiendo explicaciones. Y en ese momento ocurrió lo extraordinario: Casper Ruud, corrigiendo el error del Juez de Silla, le dijo a su rival: “el punto es tuyo”. El español aplaudió el gesto deportivo de su rival y pidió aplausos al público para el noruego. Y el público, encantado de asistir a un hecho ejemplar, correspondió con una gran ovación. Carlos Alcaraz fue el ganador de la final, su primer título de Grand Slam que, a la vez, lo convirtió en el “número uno” más joven de la historia, con 19 años.

Es de notar que si el noruego se hubiera callado, el punto en disputa habría sido suyo y se habría colocado en una situación favorable para empatar el partido.

Casper Ruud fue muy elogiado en el mundo entero por ese fantástico gesto de Fair Play. Un gesto que, a mi modo de ver, es un buen ejemplo de respeto, en primer lugar a sí mismo, después a su rival, en tercer lugar a la competición y también al público y al Juez de Silla, que pudo corregir un error que había cometido involuntariamente, pues era muy difícil apreciar el doble bote desde su posición y a la velocidad con la que fue ejecutado el golpeo.

En nuestro tiempo, en nuestra sociedad, si nos esforzásemos por tratar a los demás con el respeto que exige su dignidad, dejando de lado el color de su piel, su lugar de origen, su posición social, sus opiniones, sus creencias, etc., sin duda alguna, la convivencia sería más grata, pacífica y constructiva.

  1. Un contraejemplo.

El 27 de noviembre de 2025, jueves, durante la disputa del partido de fútbol Go Ahead Eagles – Stuttgart, correspondiente a la quinta jornada de la Europa League, Victor Edvardsen, delantero del equipo local, tuvo un detalle muy feo al burlarse de la nariz de Angelo Stiller, jugador alemán que nació con labio leporino. El incidente se produjo tras un choque entre ambos jugadores. Edvardsen, quizá frustrado por el hecho de que iban perdiendo 3-0 en casa, imitó de forma burlesca la nariz de Stiller, lo que provocó inmediatamente una tangana sobre el césped y un fuerte rechazo en redes sociales y medios internacionales. En ese aluvión de críticas participaron también algunos famosos del deporte rey. Wesley, exjugador del Real Madrid y una leyenda en Países Bajos, tras ver la acción del futbolista del Go Ahead Eagles, comentó: «Como club, tienes que agarrar a ese chico por la oreja y llevarlo al vestuario del Stuttgart para que pida disculpas». Además, desde los micrófonos de la televisión neerlandesa, Sneijder también destacó la responsabilidad social de los futbolistas, pues cada día tienen muchos ojos mirándoles y mucha gente, sobre todo los niños, los toman de ejemplo: «Son referentes para los niños y los niños no pueden ver esto y pensar que es normal. Edvardsen no está bien de la cabeza. Esto es acoso. Tenemos muchos casos donde estas cosas han terminado mal. Es algo muy grave».

He elegido este incidente antideportivo como contraejemplo del respeto que debemos a los demás, también a nuestros rivales, por su rabiosa actualidad; pero, lamentablemente, son muy abundantes los hechos similares a este en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana: mofas, insultos, humillaciones, difamaciones y bulos, descalificaciones personales, amenazas, agresiones…

  1. Respetar.

En el diccionario de la RAE encontramos muchas acepciones a la palabra «respeto». Para el fin de este artículo, me parece mejor que nos fijemos en el verbo «respetar» -tener respeto, veneración, acatamiento-, para el que se dan sinónimos o afines distinguiendo cuatro apartados:

  • [a una persona]: admirar, apreciar, reverenciar, honrar, considerar, ponderar.
  • [una idea] aceptar, admitir, tolerar.
  • [una norma] acatar, cumplir, obedecer, observar, guardar.
  • [un bien] cuidar, conservar.

A la luz de este amplio y variado conjunto de verbos relacionados con el verbo «respetar», expondremos a continuación algunos aspectos relacionados con el modo de vivir y desarrollar la virtud del respeto. Naturalmente, no pretendemos ser exhaustivos, sino orientar con una breve muestra para que cada quien amplíe según sus circunstancias y deseos. De otra parte, dejaremos de lado otras acepciones del «respeto» que exceden los objetivos de este artículo, además de nuestros límites de amplitud.

En dicha exposición, seguiremos el criterio del experto en educación y familia, David Isaacs (q.e.p.d.), antiguo profesor y vicerrector de la Universidad de Navarra.

En su libro “La educación de las virtudes humanas”, explica la distinción entre el respeto que debemos a las personas y el respeto que debemos tener para con las cosas. Tal diferenciación obedece a que las personas son sujetos de derechos por tener la dignidad de hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza; en cambio, las otras cosas, al carecer de derechos, no es posible perjudicar ni favorecer su proceso de mejora. Cuando hablamos respetar las instalaciones deportivas, por ejemplo, estamos expresando la necesidad de cuidarlas conforme al fin para el cual fueron construidas.

Pero antes de continuar, tratemos de respondernos a una pregunta que se interpone en nuestro itinerario: ¿por qué hemos de respetar? Un proverbio de Salomón nos pone en la pista que nos lleva a la respuesta de tan decisiva cuestión:

«Respetar al Señor es el principio de la sabiduría, los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.»

[Proverbios 1, 7]

Debemos respetar a las personas porque Dios, su Creador y Señor, las ha hecho a su imagen y semejanza: todos por igual hemos recibido dignidad de se hijos de Dios, sin distinción de sexo, raza, credo, condición social, etc. —por esta misma razón debemos respetarnos cada uno a nosotros mismos—; del mismo modo, hemos de respetar la naturaleza, la verdad y las normas de convivencia, porque todo proviene de Dios.

En el proceso contra Jesús, los judíos que le acusaban le dijeron a Pilato:

“Según nuestra ley debe morir porque se ha hecho Hijo de Dios”. Pilato se inquietó ante estas palabras y le preguntó a Jesús: “¿De dónde eres tú?” Al no darle Jesús respuesta alguna, Pilato le dijo: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo potestad para soltarte y potestad para crucificarte?” Jesús respondió: «No tendrías potestad alguna sobre mí, si no se te hubiera dado de lo alto.»

[San Juan 19, 7-11]

Con su respuesta, Jesús le explica a Pilato que la autoridad con que le juzga, en última instancia, le viene de Dios.

Los católicos, además, creemos que Dios es nuestro Padre que cuida de nosotros y nos da todo lo que necesitamos, tal como rezamos en el Padre Nuestro.

  1. Respetar a las personas.
  • A los padres, que en colaboración con Dios son autores de nuestra vida, nos han criado, nos han educado… Los padres, independientemente de sus cualidades personales, son superiores a los hijos por ley natural.

«Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre, que son diadema de gracia para tu cabeza y collares para tu cuello.»

[Proverbios 1, 8-9]

  • A todo el que está constituido en autoridad —profesor, entrenador…—, que recibe el encargo y la misión de los padres de colaborar con ellos en el largo proceso de su formación física e intelectual, en su maduración psicológica, su mejora personal, etc.
  • Los muchachos aceptarán las correcciones que les hacen “los mayores” para que corrijan fallos, defectos, etc. y, en definitiva, progresen en su desarrollo personal.
  • Recíprocamente, quienes tienen autoridad para formar, corregirán, cuando sea preciso hacerlo, con amabilidad y sentido positivo, es decir, estimulando el propósito de enmienda de los chicos y mostrando confianza en que van a mejorar.
  • A jueces y árbitros designados para velar por el buen desarrollo de una competición deportiva y/o lúdica.
  • Recíprocamente, quienes tienen que velar por el Fair Play de una competición aplicarán el reglamento de dicha competición con justicia y sin favoritismos.
  • A compañeros y amigos, con los cuales nos gusta compartir juegos y aventuras. Hemos de tener clara la idea de que ellos tienen derecho a usar sus cosas (juguetes, utensilios, etc.) y a ceder este derecho para el disfrute de los demás cuando ellos quieran. Este punto, como es natural, es una buena oportunidad para desarrollar la virtud de la generosidad.
  • A las autoridades del Estado en sus diferentes esferas —Gobierno de la Nación, Comunidades Autónomas y Gobiernos Locales—, porque, como ya se ha visto, su autoridad se les ha dado «de lo alto», es decir, de Dios.
  • Recíprocamente, las autoridades competentes promulgarán leyes justas, favorecerán las libertades de todos los ciudadanos, procurarán siempre el Bien Común y protegerán los derechos de todos, especialmente de los más desfavorecidos y vulnerables. Además, en caso de que un ciudadano o grupo social entienda razonablemente que el cumplimiento de una ley entra en colisión con sus principios y creencias —por ejemplo, muchos médicos quieren evitar la práctica de abortos por respeto a sus principios—, la autoridad competente les ofrecerá la “objeción de conciencia” para evitar dicha colisión.

4.1 Respetar las ideas y creencias de los demás.

  • La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 establece: “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.” La libertad de culto permite a las personas practicar su fe libremente, sin temor a la discriminación, la persecución o la violencia.

La Declaración Universal de la UNESCO sobre la Diversidad Cultural (París, 2 de noviembre de 2001), en su artículo 3, afirma:

“La diversidad cultural amplía las posibilidades de elección que se brindan a todos; es una de las fuentes del desarrollo, entendido no solamente en términos de crecimiento económico, sino también como medio de acceso a una existencia intelectual, afectiva, moral y espiritual satisfactoria.”

Todo esto está muy relacionado con el valor de la tolerancia, del que fácilmente se puede encontrar mucho escrito, razón por la que, dada la complejidad del tema y nuestra limitación de espacio, no entro a estudiar.

  1. El respeto en ámbitos diferentes a las personas.

5.1 Respetar las normas.

Las reglas de juego en una competición deportiva o en un juego están pensadas para que todos los contendientes estén en igualdad de condiciones para ganar.

5.2 Respetar / cuidar los bienes personales y comunes. 

La Naturaleza la cuidamos y usamos de ella en conformidad con el fin para el cual ha sido creada: vía para conocer y acercarnos a Dios y para que los hombres puedan gozar de todos los bienes que nos ofrece.

“El Señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el jardín de Edén para que lo trabajara y lo guardara.”

[Génesis 2, 15]

  • Instalaciones y mobiliario del Colegio, de nuestra casa, de la comunidad de vecinos donde vivimos, de la empresa en la que trabajamos, de la calle, de los parques públicos, etc.
  • Instalaciones deportivas y su mobiliario, usando correctamente los vestuarios, aseos, etc., para que los que vienen después lo encuentren todo limpio y en buenas condiciones de uso.
  1. Reflexiones finales.

Los papás han de velar por el buen desarrollo del respeto en sus hijos, tarea nada fácil, pues exige atender a diversos factores: la edad (a los adolescentes se les pedirá un comportamiento distinto al de los niños pequeños); también han de aprender los hijos a tratar de diferente manera a personas de diferentes ámbitos (a un profesor o a un entrenador se les trata de manera distinta que a un familiar); y en el trato entre hermanos o con amigos y compañeros, en lo referente a sus posesiones tangibles y a su afectividad, velarán para que los niños comprendan que los demás tienen el derecho de hacer uso de sus cosas y de ceder ese derecho cuando ellos quieran.

En algunos ambientes y especialmente entre adolescentes, se tiende a pensar que respetar a los demás consiste principalmente en “dejar de actuar”, es decir, no promover intencionalmente ningún cambio en la conducta de otra persona; pero ese desentenderse del otro no es siempre lo correcto. Por el contrario, hay que actuar en favor del otro, ya sea para ayudarle a mejorar o para protegerle de algún peligro. Si ves que tu amigo (o amiga) se está “despeñando” por el “abismo” de la droga, debes acudir en su ayuda para “rescatarle” de ese peligro, antes de que se convierta en una piltrafa humana. Ahora bien, esa ayuda y ese actuar han de basarse siempre en la verdad para no faltar al respeto. Por otro lado, los demás tienen el derecho de recibir información clara y, en lo posible, objetiva respecto a los temas que les puedan causar daño.

A lo largo de un día, tratamos a muchas personas en muy diferentes ámbitos y, dadas nuestras flaquezas, no podemos descartar que incurramos en faltas de respeto. No pasa nada, es normal que eso ocurra, pero también es conveniente que pidamos perdón a la persona ofendida para cerrar cuanto antes la posible herida abierta y recuperar la concordia. Para nuestro día a día, nos puede ayudar tener presente la máxima: «No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti.»

Película recomendada:

“Un hombre para la eternidad», de Fred Zinnemann, 1966.

Puede ser un buen plan para una tarde navideña en familia y hablar de estas cosas.

Autor

Fundación Enraizados
Fundación Enraizados
Fundación Enraizados
La Fundación Enraizados nace como asociación en 2012 con el objetivo de ser una voz católica en la vida pública. Nuestros valores se basan en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia: dignidad de la persona, subsidiariedad, bien común, solidaridad y justicia social. Trabajamos en defensa de la Vida, la Familia, la Educación,
la Historia de España (sin leyendas negras) y la Fe Católica.
¡Conócenos!
www.enraizados.org
www.https://martiresenespana.org
www.espanaenlahistoria.org/
Suscríbete
Avisáme de
guest
0 comentarios
Anterior
Reciente Más votado
0
Deja tu comentariox
ÑTV España
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.