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La reciente travesía de nuestro querido Rey Felipe VI de España hacia México, en el mismo marco de actuación que Pedro Sánchez y bajo la sombra de una revisión histórica que tacha de «abusiva» la gesta de Isabel la Católica, ha levantado algo más que polvaredas diplomáticas. Ha levantado, siento decirlo, la sospecha terminal.
Desde el cariño y la gratitud decir que el tiempo distorsiona la esencia que hizo muy digna con la Corona una muy imperfecta pero muy meritoria transición democrática. ¿Cómo si no pudieron conciliar intereses tan antagónicos que no fuera con absoluto malabarismo institucional?
Ver al Monarca asintiendo ante un relato que busca demoler el edificio histórico que sostiene su propio trono nos deja una sensación de orfandad institucional. ¿Qué hilos invisibles, qué pesadas servidumbres están maniatando la voluntad de quien debería ser nuestro primer baluarte? ¿No cabe preguntarse tan dolida reflexión a tenor de encadenamientos de aquiescencia con la aberración del día a día sanchista?
Millones de ciudadanos se preguntan si esta aquiescencia con el despropósito es fruto de la convicción o, más bien, el resultado de una presión asfixiante.
En la España del fango, se susurran historias de sombras del ayer, de expedientes que huelen a fragilidades humanas y a ese modus operandi –que evoca los oscuros escenarios de chantajes que afloran ahora y los indignos negocios de familia- que hoy parece ser el mando a distancia de la Zarzuela robotizada con instrucciones inflexibles.
¿Es el Rey dueño de sus silencios y acciones inusitadas, o es un prisionero de no se sabe qué tejemanes oscuros controlados por La Moncloa ocupada?
Sin embargo, con todo lo que de sorpresivo conllevan los discursos de nuestro Rey, desde estas líneas la mirada no es de reproche, sino de inspiración a la conciencia; a la reflexión fuera del vórtice de los acontecimientos que seguramente desconocemos.
Majestad, el chantaje solo se rompe con la Verdad. El pueblo español es soberano y generoso; es capaz de perdonar la fragilidad del hombre cuando el Rey demuestra la valentía del Monarca. Ninguna sombra del pasado puede pesar más que el clamor de una España viva pero secuestrada dispuesta a arropar a su Jefe de Estado si este decide, de una vez por todas, plantar cara a quienes mercadean con nuestra Historia.
No se deje arrastrar por el barro de quien utiliza la amenaza como moneda de cambio. Si el precio de la supervivencia de la institución es la humillación en México y la entrega de la dignidad nacional, el precio es inasumible.
Pero si la elección es la Libertad frente a la extorsión, tendrá a todo un País maravilloso detrás. No queda mucho tiempo para la elección ante la confusión que los ciudadanos intentan asimilar con cariño: o la sumisión al chantaje o la lealtad inquebrantable a los españoles.
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Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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