15/08/2026 05:28

INTRODUCCIÓN

Mario es un muchacho que quiere hacer un lavado de cara a su casa. En este caso, el joven quiere algo radical, algo distinto. Pese a que se ha planteado varias opciones ninguna de ellas ha acabado por convencerle del todo.

Sabe que quiere hacer cambios, pero no sabe aún muy bien hacia qué dirección o sobre qué aspectos concretos de su vivienda. Está en ese punto en el que las dudas, aún nos carcomen por dentro haciéndonos pensar si deberíamos o no dar el paso en el que hemos estado pensando tanto tiempo.

Hará ya algún tiempo Mario ha empezado a utilizar «Chat GPT», la famosa herramienta tecnológica creada por el industrial Sam Altman que, según parece, está a pocos pasos de revolucionar la vida de todos, si es que no lo ha hecho ya a estas alturas, se dijo Mario mientras sacaba nuevamente el teléfono móvil de su bolsillo.

Aquella herramienta, ciertamente, le había resuelto la papeleta en multitud de ocasiones a la hora de pedir consejo, así que, Mario no vio porque no recurrir a ella nuevamente en esta ocasión, como había hecho tantas otras veces antes que aquella en la que se encontraba.

Intrigado miró su teléfono móvil. 19% de batería. Resopló. ¿Por qué siempre le pasaba lo mismo? A menudo, cuando iba a utilizar el aparato, este, o bien tenía muy poca batería, o bien se encontraba con ella ya gastada.

Cabizbajo, Mario puso a cargar su teléfono móvil. Dejaría pasar algo de tiempo viendo un programa de televisión y, después sí, con el teléfono ya con batería se pondría a la tarea.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: ALGUNAS NOCIONES BÁSICAS

A la hora de hablar de Inteligencia Artificial, lo primero que cabe preguntarse es exactamente qué es lo que es esto, para que sirve y cuáles son sus principales usos, entre otra serie de preguntas que podríamos hacernos.

Veamos, pues, el primero de los puntos: la definición.

«La inteligencia artificial (IA) es un campo de la informática que se enfoca en crear sistemas que puedan realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, el razonamiento y la percepción.

Estos sistemas pueden percibir su entorno, razonar sobre el conocimiento, procesar la información derivada de los datos y tomar decisiones para lograr un objetivo dado».

Una vez sabemos exactamente qué es la Inteligencia Artificial —A.I. por sus siglas en inglés— la siguiente noción debería ser investigar la tipología de la misma, así como las posibles derivaciones que esta puede ofrecer, siempre en función de combinar sus tipos y características para, a veces, obtener una especie de subtipo que va a ser el resultante de una combinación matemática entre los tipos A) y B)

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: TIPOS DE SISTEMAS

Según la definición de Inteligencia Artificial de la Comisión Europea existen dos tipos de IA:

  • Software: asistentes virtuales, software de análisis de imágenes, motores de búsqueda o sistemas de reconocimiento de voz y rostro.
  • Inteligencia artificial integrada: robots, drones, vehículos autónomos o el Internet de las Cosas.

No es la única clasificación posible de los tipos de Inteligencia Artificial que existe. En su libro Inteligencia Artificial: Un Enfoque Moderno, Stuart J. Russell y Peter Norvig establecen cuatro tipos de inteligencia artificial:

  1. Sistemas que piensan como humanos: se enfocan en la emulación de la inteligencia humana, tanto en términos de comportamiento como de pensamiento. Buscan imitar la forma en que los humanos piensan y resuelven problemas.
  2. Sistemas que actúan como humanos: se enfocan en la emulación de la inteligencia humana, pero en términos de comportamiento. Buscan imitar la forma en que los humanos se comportan y actúan en el mundo.
  3. Sistemas que piensan racionalmente: se enfocan en la resolución de problemas de manera lógica y racional. Buscan maximizar la eficiencia y la precisión de sus decisiones, sin considerar necesariamente el comportamiento humano.
  4. Sistemas que actúan racionalmente: se enfocan en la toma de decisiones y la acción en el mundo, buscando siempre tomar la mejor decisión posible basada en la información disponible.

Otra forma posible de diferenciar a las inteligencias artificiales, según su potencia, es la siguiente:

  • IA Débil: también conocida como IA estrecha. Son sistemas diseñados para realizar tareas específicas y limitadas, como el reconocimiento de voz, la identificación de imágenes o la traducción de idiomas. No tienen capacidad de aprendizaje o adaptación por sí mismos, y requieren ser programados para realizar una tarea determinada. Su alcance es limitado y no pueden realizar tareas fuera de su campo de especialización.
  • IA Fuerte: está diseñada para tener una amplia gama de habilidades cognitivas y capacidad de aprendizaje autónomo. Estos sistemas pueden realizar múltiples tareas y aprenden de forma autónoma a medida que interactúan con el entorno. La IA fuerte tiene que tener la capacidad de razonar, planificar y tomar decisiones complejas en un amplio espectro de situaciones.
  • IA Superinteligente: es un tipo de IA que superaría la inteligencia humana en todos los aspectos. Este nivel de IA sería capaz de comprender el mundo de una manera que está más allá de la capacidad humana, y sería capaz de resolver problemas complejos a una velocidad y eficiencia que los seres humanos no pueden alcanzar. Es una forma teórica de IA que aún no ha sido desarrollada en la práctica (Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Gobierno de España).

EL PROBLEMA DE MARIO

Una vez el teléfono de Mario se hubo al fin recargado, este comenzó a indagar y, como se ha dicho, a preguntar a la Inteligencia Artificial, buscando en ella ayuda de muy diversos tipos.

Tras unas horas de investigación, el joven se dio cuenta de que tenía un problema grave de base. Y es que la Inteligencia Artificial, en no pocos casos le contestaba cosas obvias o le arrojaba datos que nada tenían que ver con la cuestión a tratar.

Para colmo, Mario solicitaba, hacía consultas más precisas, regañaba y la Inteligencia Artificial siempre terminaba diciéndole. «Sí, esto fue un error por mí parte. Debí haber hecho esto otro» para, después, sencillamente no hacerlo. A Mario le dio la risa. ¿Cuánto rato llevaba así? Francamente, ni lo sabía ya. Estaba volviéndose loco. ¡Él sólo quería implementar unas mejoras en su propio domicilio y parecía estar a punto de emprender una tesis doctoral en Bioquímicas!

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y ALUCINACIONES

Lo que le sucedió a Mario aquella tarde no fue, desde luego, para nada infrecuente. Y es que, a menudo la Inteligencia Artificial te ofrece una serie de respuestas poco lógicas denominadas «alucinaciones» de la Inteligencia Artificial.

Veamos qué es esto:

Para la Universidad de Burgos:

«Las alucinaciones de IA son resultados incorrectos o engañosos que generan los modelos de IA. Estos errores pueden deberse a diversos factores, como datos de entrenamiento insuficientes, suposiciones incorrectas realizadas por el modelo o sesgos en los datos usados para entrenar el modelo.

Generalmente, si un usuario realiza una solicitud a una herramienta de IA generativa, desea un output que aborde adecuadamente la solicitud (es decir, una respuesta correcta a una pregunta). Sin embargo, a veces los algoritmos de IA producen outputs que no se basan en datos de entrenamiento, son decodificados incorrectamente por el transformador o no siguen ningún patrón identificable. En otras palabras, «alucina» la respuesta.

El término puede parecer paradójico, dado que las alucinaciones suelen asociarse con el cerebro humano o animal, no con las máquinas. Pero desde un punto de vista metafórico, la alucinación describe con precisión estos outputs, especialmente en el caso del reconocimiento de imágenes y patrones (donde los outputs pueden tener un aspecto verdaderamente surrealista).

Las alucinaciones de IA son similares a cómo los humanos a veces ven figuras en las nubes o caras en la luna. En el caso de la IA, estas interpretaciones erróneas se producen debido a varios factores, como el sobreajuste, el sesgo/inexactitud de los datos de entrenamiento y la alta complejidad del modelo».

¡EXTRA, EXTRA! ¡ÚLTIMA HORA DE IMPACTO!

Cuando Mario hubo comprendido el tema de las alucinaciones se puso finalmente a pensar por sí mismo. ¿Y si delegar en una máquina no era aún la solución adecuada para el ser humano, al menos, en según qué cosas?

Visto lo visto, aquella afirmación podía tener bastante sentido, más aún observando los resultados que dicha tecnología estaba arrojando en los brazos del joven Mario.

Antes de generar una escabechina, se dijo Mario con sosiego, hagamos algunas investigaciones más. Quizá así consigamos aclarar al menos parcialmente este asunto.

Lo que encontró le dejó, sencillamente, sin aliento. Fue en un periódico Nacional:

UN ABOGADO REPRENDIDO POR UTILIZAR EN UN ESCRITO INFORMACIÓN FALSA SUMINISTRADA POR LA IA

Un expediente de daños y perjuicios derivado de un reclamo pecuniario tras un accidente de tránsito. ¿La razón? Un convenio incumplido. Según se notificó, por incumplimiento de la aseguradora, quien fue llevada a proceso civil.

Sucedió en la Sala II de la Cámara de Apelación de lo Civil y Comercial de Rosario, donde el juez encargado de instruir el caso, en este particular, Oscar Puccinelli amonestó seriamente al letrado por interponer un recurso judicial con citas jurisprudenciales inexistentes generadas por la Inteligencia Artificial.

Según el juez este comportamiento “compromete la responsabilidad profesional del letrado no sólo ante el tribunal sino, especialmente, respecto de su cliente -existiera o no consentimiento informado que autorice el uso de inteligencia artificial generativa, pues no puede haber consentimiento válido alguno que releve a un letrado de su deber de cotejar las fuentes en las que basa sus posiciones jurídicas-”.

Paralelamente, el juez decidió tomar otra medida, como fue notificar al Colegio de Abogados de esa ciudad para que, a su vez, el mismo se encargase de “adoptar las medidas que correspondieran, especialmente las encaminadas a poner en conocimiento a los colegiados acerca de la problemática y de los riesgos que implica la utilización de ese tipo de herramientas sin chequear los resultados (…)”.

Y es que, según relató Oscar Puccinelli: “Pasados los autos a resolver, y luego de analizados los argumentos de las partes, se advirtió que ciertas citas jurisprudenciales realizadas por el letrado de la actora no pudieron ser halladas pese a haberse realizado una búsqueda exhaustiva, razón por la cual se dictó una medida para mejor proveer, solicitando al letrado que identifique la fuente de tales citas. Al contestar el requerimiento, el letrado aclaró que utilizó un sistema de inteligencia artificial y que volcó el resultado encontrado de buena fe, de modo que resulta claro que las citas mencionadas no fueron chequeadas por tal curial”.

Subrayó, además, las “Normas de Ética Profesional del Abogado” (página web del Colegio de Abogados de Rosario) destacando que la segunda regla es la de “probidad”, la cual “no importa tan sólo corrección desde el punto de vista pecuniario: requiere además lealtad personal, veracidad, buena fe. Así, por ejemplo, no debe (…) formular afirmaciones o negaciones inexactas, efectuar en sus escritos citaciones tendenciosamente incompletas, aproximativas o contrarias a la verdad (…)”.

Finalmente, tras profunda deliberación el juez de la Sala II de la Cámara Civil rosarina determinó: “corresponde hacer un llamado de atención al letrado en cuestión y, además, a fin de prevenir que este tipo de situaciones se generalice en el fuero, anoticiar al Colegio de Abogados de Rosario del contenido de esta resolución a fin de que adopte las medidas que correspondieren, especialmente las enderezadas a poner en conocimiento a los colegiados acerca de la problemática y de los riesgos que implica la utilización de este tipo de herramientas sin chequear los resultados que ofrece en la labor de preparación de documentos que se presenten ante los tribunales”.

MARIO TOMA UNA DECISIÓN

Boquiabierto, Mario se decidió, finalmente, a tomar una decisión. Si la Inteligencia Artificial casi le costaba la Carrera a un Letrado de Oficio, casi dejaba de tener sentido utilizarla para según qué cosas, concluyó el joven.

De este modo, teniendo ya muy claro que haría las cosas por sí mismo, pues acababa de comprobarlo, las consecuencias podían ser de una magnitud casi incalculable, Mario optó por hacer las cosas por sí mismo.

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El Cyborg
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