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María Jesús Montero posee una capacidad inefable para la desvergüenza. Llamar «accidente laboral» a la muerte de agentes en Huelva, mientras persiguen el narcotráfico en condiciones de absoluta precariedad, no es un error de comunicación; es una declaración de principios. Para la reina de los presupuestos inexistentes y del saqueo impositivo, la vida de los guardias civiles que Marlaska envía al matadero es una mera partida de riesgos laborales, un imprevisto en el Excel de un Estado que prefiere mirar hacia otro lado mientras el Estrecho y las costas onubenses se convierten en territorio impune.
Esa es la especialidad de la casa: la gestión del olvido. Lo vimos con el caso Isofotón, ese monumento a la «coincidencia» donde la justicia, convenientemente dilatada por intervenciones que parecen más sectarias que jurídicas, terminó asfixiando la causa hasta el archivo. Qué suerte tienen siempre que hasta se queman cualmente los archivos judiciales, Qué fortuna que los expedientes que rozan su gestión en Andalucía tengan esa tendencia natural a la caducidad, permitiéndoles lucir una pulcritud (que apesta a corrupción continuada) que solo el tiempo y la burocracia han fabricado.
Pero no se equivoquen con el brillo de esos autos de archivo. El cinismo de hoy, calificando de «accidente» en Huelva lo que es una negligencia política con tintes homicidas tras el desmantelamiento del OCON-Sur, es el mismo que ayer celebraba que las causas se perdieran en los cajones. Sin embargo, la historia tiene una memoria que no entiende de plazos de prescripción.
Esos archivos que hoy exhiben como medallas de inocencia son, en realidad, expedientes en pausa. Algún día, cuando el sectarismo deje de ser el lubricante de la justicia, esos folios dejarán de ser basura administrativa para convertirse en lo que sospechamos: la hoja de ruta hacia responsabilidades mucho más graves. Lo que hoy llaman «cuestiones inconfesables», mañana serán capítulos de una realidad que ninguna «archibada» podrá tapar.
Mientras tanto, Ministra, siga usted con su ironía de despacho. Siga llamando «accidente» al luto de las familias en Huelva. Pero sepa que, para el ciudadano que aún tiene memoria, su gestión no es más que una dilatación infinita de la verdad. Y la verdad, a diferencia de sus expedientes, no caduca.
Y, quién sabe, igual sea la Guardia Civil que desprecian y humillan, la que coloque los grilletes a esta manada de delincuentes cuando no quepa más corrupción criminal que la que les tocará penar.
Autor

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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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