15/08/2026 04:51

Es aquí, cuando, empeñados en separar el grano de la paja para entender el contexto histórico en el que nos movemos, advertimos la inequívoca conexión entre, por ejemplo, la actual campaña globalista contra la “emergencia climática” y el programa diseñado a finales de los años sesenta del pasado siglo por el «Club de Roma». Una organización presuntamente independiente y de carácter filantrópico, nacida en 1968 con el propósito de salvarnos de nosotros mismos y, en aras del bien común, someternos a un Gobierno Mundial, pareciera, al servicio de una élite en la sombra.

De hecho, basta leer los textos emanados de aquel club para advertir su ascendencia sobre la “hoja de ruta” globalista; la llamada «Agenda 2030». Empezando por plantear y establecer dicha hoja de ruta como algo obligado e inaplazable: “En los procesos de crecimiento y de desarrollo del sistema mundial se echa de menos un plan maestro”[1], afirmaban en su preámbulo los mismos que, sin solución de continuidad, consideraban ineludible ponerlo en funcionamiento, a la fuerza si era preciso, bajo la intimidatoria premisa de evitar males mayores: “No podemos permitirnos el lujo de enfrentarnos con las crisis una a una”[2]. Más adelante: “Sólo dentro de un contexto global y mediante las acciones de carácter global apropiadas es posible dar solución a tales catástrofes. Los retrasos en conformar estrategias globales como las indicadas no sólo son perjudiciales y costosos, sino que son mortíferos”[3]. Y, finalmente: “Todas las simulaciones que con nuestras computadoras hemos llevado a cabo han demostrado con toda claridad que es éste el único enfoque razonable y factible para evitar que se produzcan catástrofes importantes de alcance regional –y, en último término, global– y, por otra parte, que va agotándose el tiempo que cabe perder antes de desarrollar un sistema global mundial como el descrito. Las únicas alternativas son, claramente, la división y el conflicto, el odio y la destrucción”[4].

Es decir, situando a la Humanidad entre la espada y la pared para, en la práctica, instaurar un régimen de control que regule cada aspecto de nuestra existencia… como todo sistema totalitario. Porque la mayoría recordará aquello de “no tendrás nada y serás feliz”, pronosticado en 2016 por la danesa Ida Auken en el «Foro Económico Mundial» y asumido por el presidente de dicha institución, Klaus Schwab, en el libro El gran reseteo (2020), pero lo cierto es que ya en 1970 encontrábamos preconfiguradas todas las líneas de acción de lo que luego sería la «Agenda 2030». La primera de ellas: la limitación de la población.

Y es necesario leer los informes del «Club de Roma» para entender que, si algo han compartido todos y cada uno de sus integrantes con los actuales líderes globalistas es un acendrado maltusianismo[5]. Hasta el punto de que el Primer Informe al «Club de Roma» lo proclamaba en su mismo título: ‘Los límites del crecimiento’ (1972); y donde sus autores, Dennis Meadows[6], su mujer Dana[7] y el noruego Jørgen Randers, propugnaban el “crecimiento cero”[8] de la economía y de la población para evitar un inminente “colapso”. Y cómo nos suena esa amenaza del “colapso inminente”, ¿verdad? ¡Cuántas veces habremos oído en los últimos años el anuncio del Apocalipsis por los propagandistas de la “emergencia climática”![9]

Pero es que también en el Segundo Informe al «Club de Roma», titulado ‘La Humanidad ante la Encrucijada’ (1974), podemos leer, nada más empezar, lo siguiente: “Muy pocas personas discutirían la postura según la cual no puede y no debe permitirse que la población siga creciendo, incontroladamente, para siempre. El punto de vista de que en algún momento, la población debe nivelarse, esto es, que el crecimiento de la población debe cesar, va consiguiendo aceptación universal”[10].

O esto: “Si se fracasara en el empeño de llevar adelante un plan maestro que hiciera posible el avance de la humanidad hacia un desarrollo orgánico, se haría inevitable la adopción de medidas quirúrgicas para controlar un crecimiento canceroso”[11].

Unas ideas que encontramos repetidamente a lo largo del libro, a menudo enmascaradas bajo una apariencia humanitaria: “Cuanto más se pospongan las correcciones necesarias, tanto más costosas, en términos de sufrimiento y de vidas humanas, serán las cargas a sobrellevar”[12]. ¿Pero qué humanidad ni qué ocho cuartos pueden invocar quienes lamentan que haya “demasiados” seres humanos? Y es que así lo dicen ellos mismos: “Reducir el sufrimiento humano y prolongar la vida del hombre ganando la batalla a la enfermedad era, sin duda, un noble propósito; pero un propósito que llevó a un aumento sustancial de la población”[13]. ¡Vaya por Dios!

Desde luego, no hay que ser un lince para identificar los nexos entre este discurso y las políticas antinatalistas –o que, directamente, promueven y facilitan la muerte de seres humanos– fomentadas desde los años setenta en todo el mundo y, con redoblada intensidad, bajo el paraguas colorista de la «Agenda 2030»; véase: aborto libre; caricaturización y menoscabo de la familia “tradicional” como algo obsoleto a superar; atomización social en torno a la identidad de género[14]; legislación discriminatoria por razón de sexo; eutanasia… Y no contamos aquí la promoción del narcotráfico y la normalización del consumo de drogas entre la juventud[15].

 

NOTAS AL PIE DEL DOCUMENTO

[1] Mihajlo Mesarovic y Eduard Pestel. La Humanidad ante la encrucijada: Segundo Informe al Club de Roma (1974), Instituto de Estudios de Planificación, 1975, Ministerio de Planificación del Desarrollo, Madrid, p. 9.

[2] Id. Capítulo 2, “Naturaleza de las crisis globales”, p. 13.

[3] Id. Capítulo 4, “Modelo multinivel del sistema mundial”, p.65.

[4] Id. “Epílogo”, p. 189.

[5] Léase Ensayo sobre el principio de la población (1798), de Thomas Malthus.

[6] Director del Institute for Policy and Social Science Research de la Universidad de New Hampshire.

[7] No está de más conocer la llamada “Tesis Forrester-Meadows” (por Jay Forrester y Donella Meadows): “1. El mundo puede ser considerado como un único sistema. / 2. Si las tendencias actuales continúan, el sistema colapsará en algún momento hacia mediados del siglo que viene. / 3. Con el fin de evitar el colapso debe iniciarse de manera inmediata una desaceleración del crecimiento económico, lo cual llevará de nuevo al equilibrio en un período relativamente corto”.

Desde 1986 hasta su fallecimiento en 2001, Donella Meadows escribió semanalmente una columna llamada El ciudadano global (“The Global Citizen”), que era publicada y divulgada simultáneamente por ¡veinte periódicos y revistas! –por descontado, ideológicamente uniformes– como el Keene Sentinel, el Ecological Economics de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica (ISEE) o la página web oficial de la Federation of American Women’s Clubs Overseas (FAWCO).

Muchos de sus artículos  pueden leerse en el siguiente enlace a la página web de Meadows:  https://donellameadows.org/article-category/global-citizen-columns/

[8] Décadas después, en 2002, los mismos Donella, Dennis Meadows y Jørgen Randers actualizaban sus tesis en el libro Limits to Growth. The 30-Year update.

[9] Un bombardeo que no se restringe a los informativos o a los programas y documentales destinados a propalar el miedo en nombre de la Ciencia oficial, sino que abarca todo el espacio de la cultura y el entretenimiento: series de televisión, música, programas del corazón, exposiciones, obras de teatro, cómics, cortos de animación, etcétera.

[10] Mihajlo Mesarovic y Eduard Pestel. La Humanidad ante la encrucijada: Segundo Informe al Club de Roma (1974), Instituto de Estudios de Planificación, 1975, Ministerio de Planificación del Desarrollo, Madrid, p.3.

[11] Id. Epílogo, p. 173.

[12] Id., capítulo 6, “Retrasos mortíferos”, p. 91.

[13] Id. Capítulo 2, “Naturaleza de las crisis globales”, p. 13.

[14] El homosexualismo, el llamado feminismo interseccional, el transexualismo, etcétera, colectivizados  por la propaganda y fidelizados mediante ayudas públicas, son, esencialmente, militancias de carácter político; muy pobres intelectualmente debido a sus planteamientos reduccionistas, y, por su propia naturaleza, antirreproductivas. Su financiación por el Estado con nuestros impuestos es prueba de que el bipartidismo sigue e impulsa una política antinatalista.

[15] No es casual que los gobiernos globalistas como el nuestro colaboren con narcodictaduras y  desmantelen las unidades especializadas contra el narcotráfico; véase, por ejemplo, la OCON-Sur de la Guardia Civil. Noticia del 16 de febrero del 2024: https://gaceta.es/espana/sanchez-desmantelo-la-unidad-contra-el-narcoterrorismo-despues-de-reunirse-con-el-rey-de-marruecos-20240216-1103/

Tampoco cabe sorprenderse de las protestas de algunos por la guerra contra la droga del presidente estadounidense Donald Trump, ni su preocupación por los derechos humanos de los traficantes.

Véase el planteamiento del referente globalista El País el 3 de diciembre de 2025 en el vídeo titulado: “Los ataques de Trump en el caribe y el Pacífico: ¿Violación del derecho internacional?” Construido en torno a los testimonios del narcoterrorista colombiano Gustavo Petro, del senador demócrata Jack Reed y de la charo-activista socialista Anna Ayuso.  https://www.youtube.com/watch?v=LffYC4eIfdw

Casualmente, la coartada del derecho internacional volvió a esgrimirse también para criticar el descabezamiento de la narcodictadura venezolana y el encarcelamiento del tirano Nicolás Maduro:

El País, 3 de enero de 2026: https://elpais.com/internacional/2026-01-03/la-ue-llama-al-respeto-del-derecho-internacional-en-venezuela-aunque-recuerda-que-maduro-carece-de-legitimidad.html

El País, 4 de enero de 2026: https://elpais.com/internacional/2026-01-04/la-captura-de-maduro-supone-una-violacion-del-derecho-internacional.html

El País, 6 de enero de 2026: https://elpais.com/planeta-futuro/2026-01-07/la-operacion-militar-de-estados-unidos-en-venezuela-socava-el-derecho-internacional-haciendo-que-cada-pais-sea-menos-seguro.html

Un curiosísimo –y selectivo– alegato el derecho internacional que nos sugiere varias preguntas: ¿Por qué no se combatía así antes el narcotráfico? ¿No tienen derechos humanos los miles de asesinados por los cárteles de la droga o los miles de muertos por el consumo de estupefacientes? ¿Por qué su muerte masiva y diaria no merece los titulares de El País?

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Roberto Valdez

¿Qué pasa? ¿En este medio ya no se conmemora la batalla de Krasny Bor?

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