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Hay momentos en la historia de las naciones en los que la neutralidad técnica se transforma en complicidad moral y la disciplina institucional deja de ser una virtud para convertirse en la simple coartada de la cobardía. Cuando la custodia de la soberanía nacional es sacrificada en las fronteras y, simultáneamente, la fuerza del Estado se desata en el corazón de la Patria contra quienes exhiben sus símbolos, la institución policial sufre una metamorfosis grotesca: la transición de la protección del ciudadano al puro matonismo de régimen.
La teoría del Derecho y la jurisprudencia internacional zanjaron hace décadas la falacia de la «obediencia debida». Desde los Procesos de Núremberg hasta nuestro propio ordenamiento constitucional, la doctrina es cristalina: la orden de un superior jamás exime de la responsabilidad ética ni penal a quien ejecuta un acto manifiestamente abusivo o contrario al deber supremo de custodia de la Nación. Servir a un poder político que cede terreno ante la injerencia extranjera y tolera la quiebra territorial es, en sí mismo, una forma de subordinación a la traición.
El contraste resulta repugnante para cualquier observador dotado de un mínimo sentido de la dignidad. En los confines del territorio nacional, ante la presión coordinada de un Estado vecino que utiliza el chantaje migratorio como guerra híbrida, los mandos políticos imponen la contención, la pasividad y el replegue. Allí, la firmeza se diluye y los arrestos institucionales se arrugan ante la conveniencia diplomática. Sin embargo, en el centro de las capitales, la valentía amordazada en la frontera renace en forma de desproporción, porras levantadas y disparos de fogueo contra jóvenes cuyo único delito es portar la bandera que esos mismos agentes juraron defender.
Esa asimetría no es casual; es el síntoma definitivo de una policía instrumentalizada al servicio de un poder en descomposición. El uniforme no confiere impunidad moral. Cuando el casco y el escudo se utilizan para reprimir al compatriota mientras se ignora la desprotección de la Patria, el uniforme deja de ser un emblema de honor para convertirse en un disfraz de servidumbre.
Los ejecutores de la desproporción podrán escudarse hoy en el expediente administrativo, en la nómina de fin de mes o en la consigna recibida por la cadena de mando. Pero el honor perdido no se restituye con trienios. Cuando los ecos de la manipulación política se apaguen y cada cual deba rendir cuentas a solas ante su propia conciencia y la Historia, la disculpa de la «orden recibida» no servirá de escudo. Quien acata la orden de un traidor para castigar a su propio pueblo termina compartiendo la misma mancha de deshonor que el tirano a quien sirve.
Es imprescindible distinguir el grano de la paja y señalar con absoluta precisión la frontera moral: la inmensa mayoría de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, aquellos agentes dignos, la «Policía por la Libertad» que honra el juramento prestado a la Nación y supedita su servicio a la Constitución y a los derechos fundamentale, nada tiene que ver con esos francotiradores morales, con esos versos sueltos de la brutalidad que han vendido su conciencia por la comodidad de la subordinación ciega. A esa minoría desatada, a los esbirros amparados en el matonismo de régimen que prefieren la porra al honor y la complicidad con el traidor a la defensa de su propia gente, cabe recordarles que la coartada del uniforme expira cuando se apagan los focos de la arbitrariedad; cuando el balance de una vida los confronte a solas con la parca y el peso inexorable de sus propias obras los haga revolverse en la tumba ante la indignidad cometida.
RES NON VERBA
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Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional Muck Rack, autor de 17 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en muchos medios de prensa escrita y digital como El Imparcial, Rambla Libre, Diario 16, Levante y ÑTV España entre otros, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.
Información en buscadores mundiales de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela
Perfil de autor, obra literaria y trayectoria indexada en Google con Google Knowledge Panel.
Propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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