Este tercer y último artículo de virtudes en el fútbol, con ocasión del Mundial, versará sobre cuestiones muy relacionadas con la ética, la buena educación y el buen ejemplo de la gente del fútbol en los terrenos de juego, en las gradas, en las instalaciones deportivas y también en los despachos de los directivos y dirigentes.
El Inter de Milán culminó sus celebraciones como campeón del Scudetto —liga de Italia— con una Audiencia que el Papa León XIV concedió el 9 de mayo de 2026 a los jugadores, cuerpo técnico y directiva, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, El Pontífice quiso recordar que en 1991 San Juan Pablo II ya recibió a la escuadra nerazzurri e hizo suya la invitación de Papa polaco al club en aquella ocasión: «Haced que muchos puedan reconocer en vosotros y en vuestro comportamiento una autenticidad y una rectitud a toda prueba».
De esto es principalmente de lo que vamos a tratar en este artículo: de lo conveniente y gratificante que es para toda la gente del fútbol —jugadores, entrenadores, directivos, dirigentes y aficionados— actuar con «una autenticidad y una rectitud a toda prueba».
El Papa también subrayó que la victoria es el fruto de un camino marcado por el «trabajo en equipo, la disciplina y la perseverancia», valores que el club ha sabido mantener tanto en los éxitos como en los momentos de dificultad, resaltó el Santo Padre. Además, a los jugadores les recordó la trascendencia social de su profesión: «Muchos jóvenes os ven como sus «héroes» y modelos a imitar». Y esta admiración, según el Pontífice, conlleva una responsabilidad que trasciende el rendimiento deportivo, convirtiéndolos en auténticos «testigos de valores» ante las nuevas generaciones.
Con esta Audiencia, como ya ocurrió el año pasado con el Nápoles, León XIV vuelve a poner de relieve el potencial del deporte como herramienta educativa y vehículo de valores para el crecimiento integral de la persona.
- Honestidad
La RAE define la honestidad como: «Cualidad del honesto».
Y para mayor precisión nos da los siguientes sinónimos: honradez, integridad, rectitud, nobleza, decencia, dignidad, bondad, decencia, probidad, pudor, recato, honor, virtud, compostura, castidad, vergüenza.
Algunas acciones en las que se manifiesta la honestidad en el fútbol que nos pueden servir de criterios para desarrollar tal virtud:
- Los dirigentes del fútbol y las directivas de los clubes deben ser transparentes con sus finanzas, sus proyectos y la gestión de fichajes.
- Los dirigentes deben velar para que las competiciones se desarrollen en igualdad de condiciones para todos los equipos participantes.
- Las directivas de los clubes deben acatar la normativa de cada competición y formar a entrenadores y jugadores para que actúen según este mismo criterio.
- Formar en valores/virtudes a los jugadores de las categorías inferiores: los entrenadores deben priorizar la educación sobre el resultado. Enseñar a un niño a ganar haciendo trampa es arruinar a un futuro deportista. La honestidad debe ser la primera regla que se aprenda en las escuelas de fútbol y en los clubes.
- Felicitar y elogiar a los compañeros cuando lo merecen por sus buena jugadas o actuaciones.
- No simular agresiones ni lesiones para que nos piten una falta o un penalti a favor, para que amonesten a un rival o para perder tiempo.
- Rechazar de plano las trampas (sobornar al árbitro, alineación indebida, amañar partidos, etc.). No vale todo para ganar. La victoria sólo es bien celebrada cuando se consigue en buena lid.
- El rechazo absoluto al dopaje. Aparte de las nefastas consecuencias para la salud de quien consume sustancias prohibidas, el uso de estimulantes no permitidos por el Reglamento, es un grave fraude a la competición.
- Practicar la autocrítica por parte de todos los estamentos —directivos, cuerpo técnico y jugadores— cuando los planes han salido mal es mejor solución que buscar chivos expiatorios, que no arreglan nada y dañan el buen ambiente del club.
- Respetar.
David Isaacs (q.e.p.d.), antiguo profesor y vicerrector de la Universidad de Navarra, en su libro La educación de las virtudes humanas, explica la distinción entre el respeto que debemos a las personas y el respeto que debemos tener para con las cosas. Tal diferenciación obedece a que las personas son sujetos de derechos por tener la dignidad de hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza —el Papa León XIV se apoya frecuentemente en este mismo argumento en sus escritos y discursos—; en cambio, las otras cosas, al carecer de derechos, no es posible perjudicar ni favorecer su proceso de mejora. Cuando hablamos respetar las instalaciones deportivas, por ejemplo, estamos expresando la necesidad de cuidarlas conforme al fin para el cual fueron construidas.
En el diccionario de la RAE encontramos muchas acepciones a la palabra «respeto», para la que se dan sinónimos o afines distinguiendo cuatro apartados:
- [a una persona]: admirar, apreciar, reverenciar, honrar, considerar, ponderar.
- [una idea] aceptar, admitir, tolerar.
- [una norma] acatar, cumplir, obedecer, observar, guardar.
- [un bien] cuidar, conservar.
En el mundo del fútbol, el respeto es fundamental para que este deporte siga siendo una actividad saludable, formativa y apasionante. A continuación se explicitan algunas acciones que manifiestan respeto por las personas, las normas y las instalaciones.
- El árbitro es la máxima autoridad en el partido. Se deben acatar sus decisiones sin protestas airadas, gestos despectivos o insultos. Entender que se puede equivocar, como humano que es, igual que un delantero puede fallar un gol o un portero por un error encajar un gol, ayuda a contenerse cuando un posible error arbitral nos perjudica.
- Los jugadores aceptarán de buen grado las correcciones e indicaciones que les hacen los entrenadores para que corrijan fallos, defectos, etc. y, en definitiva, progresen en su desarrollo personal.
- Recíprocamente, quienes tienen autoridad para formar, corregirán, cuando sea preciso hacerlo, con amabilidad y sentido positivo, es decir, estimulando el deseo de progreso de los chicos y mostrando confianza en que van a mejorar.
- El equipo contrario no es un enemigo, sino un rival indispensable para que haya partido. Valorar su esfuerzo, felicitarles por un buen gol suyo y saludarlos al final (ganes o pierdas) eleva la calidad del juego.
- En el vestuario hay que esmerarse en el respeto a todos los compañeros, de manera que todas se encuentren a gusto como en su casa; por eso se debe cuidar el pudor y se evitarán chabacanería y exhibicionismos fuera de lugar.
- Ser respetuosos con el rival en las celebraciones de goles y victorias. Es natural compartir la alegría con los compañeros (abrazos, hacer una piña, etc.), pero se han de evitar los gestos groseros y el mal gusto, al igual que todo lo que pueda ser humillante y ofensivo para el equipo rival o para alguno de sus componentes.
- En las celebraciones, está muy bien levantar la mirada y los dedos índices al cielo, como se ve hacer a algunos grandes futbolistas: es una forma clara de tener a Dios en nuestras vidas. Igualmente, cuando hay un minuto de silencio, generalmente por una catástrofe o por un fallecimiento, es muy bueno rezar interiormente un padrenuestro.
- Apoyar al compañero que comete un fallo en lugar de reprochárselo. Ser autocríticos con nosotros mismos por haber fallado en una jugada o haber hecho una falta, sobre todo si ha causado daño o lesión a un rival, etcétera, ayuda a comprender los fallos de los demás, a aceptar las decisiones del árbitro y a aprender de nuestros propios errores.
- Cuidar el entorno y las instalaciones. El respeto también se demuestra con el entorno. Dejar el vestuario limpio (tanto el propio como el del rival cuando se juega fuera) y cuidar el campo de juego y los materiales habla de la educación de un equipo.
- Rechazo sin ambajes del racismo, la xenofobia y la discriminación. Tolerancia cero ante cualquier comentario, cántico o gesto discriminatorio por motivos de raza, religión, orientación sexual o género.
- Escuchar con interés las instrucciones tácticas, aceptar las sustituciones o las suplencias con madurez y valorar el trabajo de planificación que hay detrás de cada entrenamiento y partido.
- Cuidar la integridad física del rival. Ir al balón con intensidad es parte del fútbol, pero hacerlo con intención de hacer daño es inadmisible. Moderar la fuerza en las entradas es respetar la carrera y la salud del compañero de profesión. Debemos recordar que las disculpas se agradecen también en el terreno de juego, contribuyendo a crear ese ambiente de buen deporte.
- Humildad en la victoria y dignidad en la derrota. Saber ganar sin burlarse ni humillar al rival derrotado, y saber perder reconociendo el mérito del rival, sin buscar excusas externas —culpar al árbitro o a las condiciones del campo—.
Consideraciones finales
El fútbol es mucho más que táctica y goles; es un reflejo de la vida misma. Cuando la honestidad se hace presente, el juego se transforma en algo verdaderamente hermoso. Como lo importante es participar, y participar haciendo pasar un rato agradable a todos, a pesar de que perdamos, mantendremos la alegría. En estos casos sabremos saludar al final del encuentro —y no solo al comienzo— a nuestros contrincantes, ¡y con buena cara!… Suele decirse que el buen perdedor merece más respeto que el mal ganador. Todo lo que aparece en los apartados de honestidad y respeto está muy relacionado con el fair play o juego limpio.
En algunos ambientes y especialmente entre adolescentes, se tiende a pensar que respetar a los demás consiste principalmente en «dejar de actuar», es decir, no promover intencionalmente ningún cambio en la conducta de otra persona; pero ese desentenderse del otro no es siempre lo correcto. Por el contrario, hay que actuar en favor del otro, ya sea para ayudarle a mejorar o para protegerle de algún peligro. Si ves que tu amigo (o amiga) se está «despeñando» por el «abismo» de la droga, debes acudir en su ayuda para «rescatarle» de ese peligro, antes de que se convierta en una piltrafa humana. Ahora bien, esa ayuda y ese actuar han de basarse siempre en la verdad para no faltar al respeto. Por otro lado, los demás tienen el derecho de recibir información clara y, en lo posible, objetiva respecto a los temas que les puedan causar daño.
Puede suceder que en los entrenamientos o en los partidos o en cualquier otra circunstancia, un jugador incurra en faltas de respeto a algún compañero, entrenador o rival; incluso en alguna ocasión la falta cometida puede haber causado algún daño o una lesión; es normal que ocurran estas cosas —gajes del oficio, decimos coloquialmente—; pero también es conveniente que pidamos perdón a la persona ofendida o, con más razón, si por la falta ha sufrido una lesión. Pedir perdón es de justicia y ayuda a superar el posible distanciamiento o enemistad y a recuperar la concordia. Para nuestro día a día, nos puede ayudar tener presente la máxima: «No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti».
Cuando, al iniciar o finalizar el tiempo de deporte, nos cambiamos de ropa y nos duchamos, debemos vivir la naturalidad como personas de verdadera talla humana. Es decir, nos esforzaremos por cuidar muy bien esa importante virtud humana que es el pudor, ya estemos solos o acompañados. En casa y en vestuarios públicos, como los de un albergue, los de un club deportivo, los del colegio, etc., es mejor cubrirse siempre con una toalla o ponerse un albornoz para ir y volver de la ducha; y también mientras nos estamos cambiando de ropa.
Autor
-
Fundación Enraizados
La Fundación Enraizados nace como asociación en 2012 con el objetivo de ser una voz católica en la vida pública. Nuestros valores se basan en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia: dignidad de la persona, subsidiariedad, bien común, solidaridad y justicia social. Trabajamos en defensa de la Vida, la Familia, la Educación,
la Historia de España (sin leyendas negras) y la Fe Católica.
¡Conócenos!
www.enraizados.org
www.https://martiresenespana.org
www.espanaenlahistoria.org/
Últimas entradas
Actualidad28/07/2026Diana Morant ¿Ministra de qué? Por José Carlos Sacristán
Actualidad13/07/2026¿Qué sentido tiene la vida? Por Juan Andrés Segura
Actualidad03/07/2026Mundial de Fútbol: Honestidad, Respeto y Juego Limpio. Por Julio Íñiguez Estremiana
Actualidad25/06/2026Mundial de fútbol: generosidad, compromiso y disciplina. Por Julio Íñiguez Estremiana
