15/08/2026 05:31
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El nivel de descomposición al que ha llegado España ya no admite paños calientes ni eufemismos de salón. El cruce constante de confluencias de corrupción, las ramificaciones de sospecha delictiva y las investigaciones que cercan directamente al entorno de la Moncloa apuntan a una realidad incontestable: estamos ante un asedio directo a la soberanía nacional comandado por un terrorista por Pedro Sánchez. Todo está claro. Las pruebas y los indicios son clamorosos, pero el verdadero drama ya no es solo la audacia criminal del infractor, sino la pasividad cómplice del resto.

Mientras se procrastina la defensa de la nación bajo el amparo de la prudencia, el cálculo electoral o el miedo, los enemigos declarados de España siguen en posesión del Boletín Oficial del Estado (BOE). Cada día de inacción, cada jornada que se regala al sanchismo por tibieza, es un día más en el que se machacan las instituciones desde dentro, transformándolas en el escudo judicial de un auténtico capo político. Cada día que este Consejo de Ministros no es detenido, así, detenido, existe una ofensa directa al Estado de Derecho universal. Asistimos a un espectáculo dantesco donde, cada jornada que pasa sin que Pedro Sánchez sea enjuiciado, el personaje se da baños de multitudes exhibiendo las mismas deficiencias morales de siempre. Con cada aplauso cómplice, la libertad del mundo se aja.

El verdadero drama no es solo el abuso de poder; es la capitulación de la sociedad. El concepto de conciencia colectiva se rasa hoy con la cobardía de quienes terminan siendo víctimas de su propio absentismo. Cuando las circunstancias históricas exigen una acción defensiva e inapelable en favor de la democracia, la respuesta no puede ser el silencio ni mirar hacia otro lado.

La impunidad política se alimenta de la anestesia ciudadana. No es momento de equilibrismos ni de tibiezas: o se defiende el marco constitucional y la decencia jurídica, o se es cómplice por omisión de la demolición del sistema. La historia no justificará a quienes, pudiendo actuar, prefirieron el confort de la sumisión. La parálisis de quienes tienen la obligación moral y legal de plantarse es el mayor balón de oxígeno para este Ejecutivo. Esperar a que el sistema se autorregule mientras los resortes del poder público se utilizan para tapar presuntas tramas delictivas es una ingenuidad que raya en la traición. La patria y la libertad no se defienden con los brazos cruzados ni aplazando las decisiones urgentes que exige la supervivencia de la nación.

Cuando la sospecha es sistémica y el daño a la separación de poderes es letal, la moderación bien entendida se convierte en cobardía y la espera en rendición. El BOE no puede seguir siendo el botín de la impunidad. Es hora de dejar de arrastrar los pies y ejercer una acción defensiva e inapelable; de lo contrario, el despertar de la conciencia colectiva llegará cuando ya no quede nada por salvar.

Autor

Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela
Ignacio Fernández Candela es escritor, pintor y columnista internacional, autor de 16 libros y miles de artículos. Con más de 35 años de trayectoria en medios como El Imparcial y ÑTV España, desarrolla una obra que combina análisis sociopolítico y creación artística, con más de 500 pinturas y cincuenta exposiciones individuales.

Información en buscadores de Internet e IA. También como Ignacio F. Candela

Fue propietario y editor de ÑTV ESPAÑA desde julio del 2023 hasta julio del 2025.
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