15/08/2026 05:36

“Cada uno toca ahora con la mano para ver si aún están fríos su muro y su pared, sin pensar en apagar el fuego antes de que llegue a su casa”.

(Horacio, Epístolas, Libro I, 18,83-85)

Esta semana, a propósito de la decisión del Ayuntamiento murciano de Jumilla de prohibir el uso del polideportivo para celebraciones islámicas multitudinarias, los medios del Sistema emprendieron una nueva y rabiosa campaña contra VOX. Como de costumbre, Antena3, La Secta, Cuatro, La1, Telecinco y OndaCero decían lo mismo que El País, Público y CanalRED, acusando de “racista” a “la ultraderecha”… y los miramelindos del centro-centrado (13TV, COPE, ABC, El Debate, El Mundo, Libertad Digital, Vozpópuli, El Confidencial, etcétera) se ahogaban solos en sus complejos (una vez más) buscando desesperadamente una equidistancia imposible. Lo expresaba claramente un tal “Mohammedypunto” en el programa de Antonio Naranjo en Telemadrid el jueves 7 de agosto: “Con el PP y el PSOE nunca ha habido problemas. Los problemas han empezado con VOX”. Una afirmación que, ladinamente, intentaba desviar la cuestión, pretendiendo que el “problema” fuese hablar del Gran Problema de la inmigración en España; o. mejor dicho, de los problemas asociados a la inmigración ilegal masiva, la no integración de la población islámica y los altísimos porcentajes de delincuencia de la población marroquí… Pero que a su vez contenía una verdad: el bipartidismo es responsable. Recordemos que el Gran Reemplazo se inició a finales de los años noventa del siglo pasado, que la inseguridad ciudadana ha crecido sin parar desde entonces, y muy recientemente PP y PSOE, con la complicidad de todos los enemigos declarados de la Nación, aprobaron la regularización de medio millón de inmigrantes ilegales.

Por supuesto, la mesa de debate en el programa de Naranjo estaba integrada por periodistas del Sistema que tampoco iban a salirse del guion: Carmen Tomás y Francisco Marhuenda se refugiaban en lugares comunes, mientras los entrevistados en directo reflejaban a la perfección esa España “respetable”, infantil, ignorante, buenista e incapaz, antes dispuesta a negociar la Libertad y la Patria que a defenderlas. La “abogada penalista” Carmen Sánchez expresaba en sí misma la debilidad de esa Europa “civilizada”, incapaz de entender un mundo más allá de sus miedos; arrastrándose por pactar, por llegar a un acuerdo con Mohammed, regalando, compartiendo o negociando lo que no le pertenece (la Historia, el territorio y la libertad de todos). Canjeando, en definitiva, la paz de los demás por un poco de tiempo, apenas una tregua, por una momentánea sensación de seguridad. Afirmaba esta sujeta que cristianos y musulmanes “siempre hemos convivido pacíficamente salvo tensiones esporádicas”, como si España hubiese sido en algún momento ese falso paraíso multicultural que los socialistas enseñan en las escuelas; como si aquella presunta y falsa convivencia en el pasado estableciese una “realidad” de facto en el presente; inventándose una Historia de España que ni ha estudiado ni le importa; y pasando por alto que la invasión de inmigrantes musulmanes altera día a día la realidad cultural de una España históricamente cristiana, mal que le pese a esta indocumentada. Y es que esta “abogada”, a la que por su título cabría presuponer algún conocimiento de las leyes, llegó a hablar de España como “laica”, siendo corregida por Mohammed recordándole que “aconfesional” no es lo mismo que “laico”.

Por supuesto, no está en mi propósito psicoanalizar a nadie –sería perder el tiempo y psicólogos y políticos son prescindibles en una sociedad mínimamente sana–, pero sí señalar una obviedad difícil de aceptar para muchos: mientras no se entienda que el Islam no es “una religión como otra cualquiera”, sino que es una religión política que se rige por otras leyes y tiene por objetivo imponerlas donde pueda, todo el debate seguirá desenfocado, el problema de seguridad y convivencia se agrandará y será más difícil de resolver.

Por otro lado, esta misma semana, el martes 5, El Debate publicaba un interesante artículo de Ismael Sanz sobre la influencia negativa de los alumnos disruptivos en el rendimiento de sus compañeros de aula[1]. Un análisis estadístico que concluía, en definitiva, que los centros educativos no son espacios óptimos para el aprendizaje. Aunque lo cierto es que lo apuntado por el articulista ya era una realidad hace algunas décadas… y que hoy no hay correspondencia entre la edad y el nivel educativo, que muchos docentes dan más importancia a la adquisición de sentimientos, afinidades y fobias “correctos” que a los conocimientos en su materia; que el título de graduado no garantiza unos saberes básicos; que los institutos reflejan una multiculturalidad ingobernable; y que, por todas estas razones, la escuela pública ha dejado de ser el ascensor social que fue.

Por cierto, resulta interesante, aunque no sorprendente, observar cómo muchos políticos, periodistas, profesores y médicos de las “democracias liberales” son más comprensivos con el Islam, con ideologías disolventes, con partidos que defienden el terrorismo, con organizaciones que trafican con seres humanos, con narco-dictaduras, con los irresponsables aficionados a prácticas sexuales de riesgo que ponen en peligro la salud pública, o con el extranjero que delinque, que con quienes defienden la ley, la cultura, la libertad y la salud de los propios ciudadanos europeos.

Decía este viernes (día 8) el diputado de VOX José María Figaredo que “lo que está en juego es si queremos que España siga existiendo”… pero, ¿qué se le puede pedir a esta España vieja, floja y atontada ante el televisor?

¿Qué se puede esperar de las generaciones de niñatos malcriados por la familia, la escuela y el móvil, caprichosos, hedonistas, perezosos, ignorantes, consumistas, degenerados e inútiles que se dicen “demócratas”?

“El enemigo lo tenemos a las puertas, ¡pero todos quieren morir durmiendo!” (Sebastian Brant, La nave de los necios (1494), “Del ocaso de la Fe”, Editorial Akal, Madrid, 2011, p.358).

NOTAS AL PIE

[1] Enlace al artículo “El precio del caos”: https://www.eldebate.com/educacion/20250805/precio-caos-aula_323163.html

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leocadio silvestre

NO HAY INMIGRACION ILEGAL. LO QUE HAY ES INVASION EN TODA REGLA. NO SE APLICAN LAS LEYES. ES UN DESMADRE

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